El déficit de vivienda se ha convertido en un problema prioritario para Baleares. Llega la temporada alta y se necesitan trabajadores, y esos trabajadores necesitan casas. La falta de oferta dispara los precios y deja un cuello de botella difícil de resolver en el corto plazo. Aún así, la economía balear vuela alto, más que el resto de España.
En 2024 el Producto Interior Bruto (PIB) regional creció un 4,2%, la segunda comunidad autónoma con mayor avance después de Canarias y Murcia. En términos per cápita fue la segunda. La productividad en la región subió un 3,5%, también liderando el ranking de las regiones, con una remuneración media por asalariado cercana a los 40.000 euros.
Son los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2025 habría seguido creciendo con fuerza, al 3,2%, según BBVA Research. Para 2026 se proyecta un avances del 2,5%, más alineado con el promedio registrado entre 1995 y 2019 (2,3%). En todo caso, son avances superiores a los que se esperan en el conjunto del país (2,8% en 2025, y previsión del 2,4% en 2026).
El turismo como gran motor
El turismo sostiene gran parte de la economía balear. Cerca de 19 millones de personas visitaron las islas el año pasado, la inmensa mayoría procedentes del extranjero. Hacia delante se prevé cierta desaceleración, con un turismo que puede estar llegando al límite de capacidad y que también enfrenta costes crecientes por el contexto geopolítico.
En el análisis de gasto turístico en tiempo real —que realiza el servicio de estudios de la entidad bancaria a través de los pagos con tarjeta de nacionales y extranjeros— se aprecia una Semana Santa más floja en Baleares que en años anteriores, un freno ocasional que los expertos relacionan con el tiempo más invernal y las dificultades del contexto geopolítico.
En todo caso, los economistas también advierten de que esa incertidumbre geopolítica, que afecta en gran medida a mercados competidores, puede permitir que coyunturalmente el turismo pueda beneficiarse de cierto«efecto refugio». Recuerdan que episodios como la Primavera Árabe o atentados terroristas provocaron redireccionamientos de viajeros que beneficiaron al turismo en España.
Más casas para los que llegan
El empleo también sigue aumentando. En abril, último dato disponible, la Seguridad Social registró de media 605.630 afiliaciones, un 3,1% más que un año antes. En el conjunto del país el avance fue del 2,4%. Es la primera vez en este mes que se supera la barrera de los 600.000 empleos en Baleares, con los servicios —particularmente hostelería y comercio— como principales motores.
La tasa de paro también habría bajado ya al 9%, según BBVA Research, y se espera que este año se cierre por debajo, en el 8,6%. El reto ahora, sin embargo, es combinar ese descenso del desempleo con las vacantes en industria, construcción y algunos servicios. A las empresas les cuesta cada vez más encontrar trabajadores con formación en línea con lo que necesitan, a lo que se suma la falta de relevo generacional, particularmente en la construcción.
En este sentido, la falta de vivienda supone el principal cuello de botella para la población residente y también para atraer trabajadores. De los datos del INE y del Ministerio de Vivienda se desprende que desde 2021 se han creado 26.000 hogares en Baleares y se han construido 17.500 viviendas. Representa un déficit del 33%. En el conjunto del país, esa brecha entre hogares creados y viviendas terminadas entre 2021 y 2025 supera el 55%.
En términos absolutos, el déficit está en las 8.500 viviendas. Pero Baleares está en mejor posición que la inmensa mayoría de las provincias en relación a otro cuello de botella existente: la falta de electricidad para la construcción. El servicio de estudios de BBVA estima que en las islas se pueden construir más de 90.000 viviendas con la capacidad eléctrica existente.

