Palma de Mallorca y su entorno, como Llucmajor —situado a unos 25 minutos en coche—, concentran una oferta culinaria vibrante. Desde bistrós contemporáneos hasta templos de la cocina tradicional reinterpretada, estos restaurantes reflejan la riqueza gastronómica de la isla.
Café y ensaimada en Ca’n Joan De S’aigo
Carrer de Can Sanç, 10, Palma
El patrimonio dulce de Palma tiene su templo en casas como esta, de 325 años de historia. Su legado se hornea cada día en forma de ensaimada (hasta con sobrasada y calabazate), la coca de patata, el rubiol (una suerte de empanadilla dulce de origen judío), los crespells (galletas) o la coca de trampó.

Dins Santi Taura
Pl. de Llorenç Villalonga, 4, Palma
Sa Calatrava es uno de los barrios en los que ahondan las raíces de lo mallorquín. A unos metros de la catedral, el chef Santi Taura dirige uno de los espacios gastronómicos más vibrantes de la escena local. Ubicado en el hotel El Llorenç Parc de la Mar, interpreta la cocina tradicional de las islas con ingredientes autóctonos, como el bogavante con huevos y patatas o los caracoles rellenos, el suquet de molls (salmonete) o la panada mallorquina de cordero.

Little Jarana
Carrer Menorca, 16, Palma
Este bistró de marcado carácter personal está dirigido por el chef Abraham Artigas. Su propuesta articula una cocina mediterránea de raíz, con influencias internacionales y una despensa que pone en valor los productos locales. Con el factor de la temporada siempre presente, diseña una carta breve y cambiante (la escriben cada día a mano en una pizarra), con platillos para la calabaza, remolacha y crispy chili; paté de campaña, anguila y orejones; hinojo, coliflor y piñones…

Stagier Bar
Carrer d’Espartero, 11, Palma
En el barrio de Santa Catalina, el chef chileno Joel Baeza se lanzó, en 2018, con un gastrobar que desdibuja las fronteras entre sus raíces latinas y la despensa mediterránea. Tiene un alma viajera que se hace notar en platos como su caldo thai de mariscos, su taco de pescado embarrado o la codorniz royale de Vendée en dos cocciones y trufa negra. Pocas reglas y mucho hedonismo para una propuesta pensada para relajarse. Cocina sin pretensiones, con mucha pasión.

Andreu Genestra
Camí de Sa Torre, km 8, Llucmajor
A media hora de Palma, dentro de la finca histórica Sa Torre del s. XVI, Andreu Genestra vive uno de los grandes momentos de su carrera. Una propuesta enmarcada en el lujoso hotel Zoëtry Mallorca y con una de las terrazas más bonitas de la isla.

Además de con los productos que recolecta en su propio huerto, el chef lleva lo mejor del mercado y las lonjas a una cocina sin complejos. Si tienes ocasión, prueba su Wellington de anguila a la mallorquina.

