Víctor Hugo ‘Grillo’ Demo (Rafaela, Argentina, 1956) es un pintor argentino afincado en Eivissa que ha dedicado su vida artística y personal, en paralelo, a desarrollar una forma propia de entender el arte, desde el compromiso con aquellos proyectos que le atraen, lejos de producir o crear por la mera necesidad de pintar o vender. A lo largo de cuatro décadas ha construido un imaginario personal a través de la pintura, el collage y los objetos, que dialogan con la memoria de la isla, sus símbolos y sus colores. El jazmín es el emblema de su lenguaje visual, que se plasma en el arte, la artesanía y el diseño.
¿Cómo surgió la colaboración del proyecto Gessamí (jazmín) con Elisa Pomar?
Siempre me ha interesado la tradición ibicenca y sus joyas, son un patrimonio inigualable de su cultura y ancestros. He tenido curiosidad por todo lo que le rodea y he comprado siempre pequeñas joyas que terminaba regalando a mis amigos porque les gustaban mucho por su originalidad, formas y belleza.
¿Se conocían antes de iniciar esta colaboración?
Conozco la pequeña tienda de Elisa en La Marina desde hace años y me han cautivado sus diseños y piezas, hasta el punto que hubo un tiempo que pasaba por su tienda cada vez que bajaba a Eivissa. Estaba sin un proyecto determinado y Alberto Amador me sugirió la idea de hacer algo con Elisa. Nos encontramos, hablamos de la tradición y la forma de recuperar el patrimonio joyero. Vino a mi casa para conocer mi taller y mi mundo y fluyó una colaboración que se ha materializado en esta colección de pequeñas y originales joyas, mi intervención pictórica en la tienda junto a unos dibujos y pinturas mías que han inspirado Gessami.
¿Cuál es el objetivo y recorrido de este proyecto?
Hemos hecho una muestra de piezas singulares en un corto tiempo y con mucho calor. No me gusta trabajar en julio y agosto, pero logramos darle forma creativa a la idea y presentar esta pequeña colección cuyo objetivo es más amplio. A partir de septiembre ampliaremos la idea con otras intervenciones mías en la tienda y nuevas creaciones para dar más recorrido a esta colaboración.
¿Ha pasado de pintor a joyero?
Me gusta hacer todo lo que me propongan pero soy pintor. No es la primera vez que trabajo con joyería, ya lo hice con Carolina Herrera hace tiempo porque su icono creativo es también el jazmín, como el mío.
Comenzó en los 70 con una exposición de ‘collages’ en la inauguración de El Hotel de Pacha arropado por ilustres amigos como Mario Testino, Kate Moss, Jade Jagger, Naomi Campbell o Elle McPherson. Más tarde conoció a Madonna, Elton John, Damien Hirst y la princesa Gloria van Thurn und Taxis, que le apoyaron en su carrera y camino a la fama. ¿Cómo sucedió?
-En el arte necesitas contar con apoyos cuando comienzas para darte a conocer y tuve la suerte que Mario Testino, que es familia, Jade, Kate, Gloria Van Thurn und Taxis, Madonna y demás apreciasen mi obra y comprasen mis cuadros. Cuando Madonna adquirió mis tres cuadros en la galería David Gil de Londres todo se disparó. Estos personajes hacen que tu arte se conozca de inmediato y te relaciones con la cultura a otro nivel. Nunca he buscado vender mis obras, casi siempre me las han comprado porque conocían mi mundo, mi jardín, mi forma de trabajar, mi vida y eso marca una diferencia vital. Eso generó una amistad que me llevó a conocer otros grandes artistas como Julian Schnabel o Anish Kapoor a través de mis exposiciones en Nueva York, Londres y otros destinos, las colaboraciones con editores, destacados coleccionistas y publicaciones internacionales. Mantengo esa relación inicial de los amigos de Ibiza que se ha agrandado con otros personajes a lo largo de cuatro décadas.
¿Cuales son sus últimos trabajos internacionales?
No expongo desde hace tiempo porque no tengo la necesidad de exhibir lo que hago, espero más bien que me propongan cosas o proyectos que me atraigan para arrancar. Tras el Covid y la muerte de mi madre tuve un bajón emocional durante varios años y me costó volver a encontrar el espíritu creativo. Lo superé y he expuesto en mayo en Spazinoto Art Gallery en la localidad de Noto en Sicilia con la colección ‘Gersumino a Noto’ junto a la presentación de un catálogo escrito por Mario Testino y Jan Olosen que relata el encuentro necesario de sensibilidades. Noto es la «Ciudad Dorada» del Barroco y he logrado traducir esa intensidad emocional a un lenguaje contemporáneo: uno en el que la ornamentación nunca es superflua, sino más bien la esencia misma de lo sagrado. No estoy en un proceso creativo acelerado porque me gusta vivir en mi mundo, cuidar de mi jardín, mis amigos y reflejar el arte como lo vivo, de forma pausada, elaboro pocas piezas únicas con tiempo, me aterra la superproducción y pintar para vender o mercadear.


¿El arte sigue siendo refugio del mercantilismo y el dinero negro?
Cuando alguien compra arte es porque le gusta lo que ve, le atrae, le crea una ilusión y desea poseerlo para contemplarlo y disfrutarlo con placer y pasión. No puedo entender que se compre arte para invertir; me parecería terrible que alguien adquiriese una obra mías para mercantilizar o hacer dinero.
¿Cómo se define como artista?
Me cuesta hablar de mí y de lo que pinto. Deben ser los demás quienes definan mi condición de artista. No me encasillo en un estilo, aunque tengo un icono que es el jazmín y lo reflejo en toda mi obra. Es el emblema de mi lenguaje floral, es una flor icónica por su aroma, su perfume, sus hermosas y fragantes flores y usos. Es bucólica e inspiradora, tiene muchos matices, se abre y se marchita del día a la noche de forma especial, y es un modo de expresar la vida y el arte como elemento inspirador. En la exposición de Noto me contextualizaron como artista barroco contemporáneo.
¿Cómo ve al arte actual?
El arte es como una anestesia para el dolor del mundo, existirá siempre, no se puede vivir sin arte, es una expresión única del espíritu humano. Cada época tiene su propio estilo que la define, el actual o contemporáneo es interesante. Soy bastante clásico como artista y mantengo mis parámetros creativos clásicos. No me gusta ni conozco la inteligencia artificial; reconozco que es una herramienta que puede ayudar al mundo en otros aspectos, pero no estoy interesado en la IA como artista.
Hace tiempo que no expone en Ibiza. ¿Por qué?
No se han dado las circunstancias, pero tengo pensado hacer una muestra en Ibiza en un tiempo porque ha sido mi fuente de creatividad e inspiración. El Mediterráneo es lo más maravilloso del planeta, amo esta isla y pienso que vivo en uno de los mejores lugares del mundo. La disfruté intensamente durante los buenos años. Sin embargo, ya no me interesa el mundo nocturno. Me sobreexpuse a la noche y sus placeres y ahora prefiero disfrutar el día, mi casa, mi jardín y mis amigos. Es una vida más inspiradora.
¿El ambiente que vivió en los 70 y 80 en Ibiza es irrepetible?
Cada época tiene su historia. Hay que vivir los momentos y estos son siempre irrepetibles, cuando conoces algo te impresiona la primera vez, la segunda ya lo conoces y la tercera deja de llamarte la atención. Los momentos no se repiten, se transforman o cambian, un joven actual en Ibiza lo vivirá de forma diferente a como lo hacíamos en los 80, pero le divertirá y le parecerá igualmente extraordinario. Lo que vivimos en los 70 y 80 era un explosión de creatividad y belleza en el arte, la música y la moda en la que las drogas jugaban un papel importante. Nada mas llegar viví el concierto de Bob Marley y me quedé prendado del ambiente de la isla, sus gente, sus parajes…
Ha cumplido muchos sueños. ¿Cuál le queda ahora?
Sueño en vivir la vida que llevo ahora en mi casa, mi jardín, mi pintura y mantener la salud para que siga siendo así por mucho tiempo.

