La segunda jornada de la XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época empezó con pocas pistas de que el día fuera a ofrecer demasiado espectáculo. Cielo cubierto, humedad y ese bochorno que suele anunciar una jornada complicada en el agua. Pero el Mediterráneo tenía otros planes. Entre los nombres propios que dejó la regata sobresalen Chinook y Varuna: ambas embarcaciones han lanzado un asalto letal, un golpe de autoridad con el que han conquistado el liderato y encaran el tramo decisivo desde lo más alto de la clasificación.
La flota encontró finalmente el viento y protagonizó una de esas salidas que justifican por sí solas una regata como esta: decenas de barcos históricos deslizándose entre las murallas naturales del puerto de Mahón, antes de abandonar la protección de la rada más larga del Mediterráneo para enfrentarse a un sudeste de intensidad media, una ola cruzada y un recorrido de 14 millas náuticas.
La Illa de l’Aire volvió a ejercer de baliza natural en el clásico recorrido por el sur de Menorca. Y, como ya ocurrió el día anterior, la jornada estuvo marcada por unas condiciones suficientemente exigentes como para premiar la velocidad, pero también la precisión y la capacidad de las tripulaciones para leer cada cambio del viento.
Tras dos días de competición, Chinook, Varuna 1939, The Lady Anne, Argos y Andalucía-Barlovento lideran las cinco clases de la flota. Los tres NY40 volvieron a protagonizar el duelo de Época Cangreja. Esta vez fue el Chinook, construido en 1916, quien salió vencedor. El barco armado por Paolo Zannoni y patroneado por Stefano Westermann se impuso por apenas 20 segundos en tiempo compensado al Marilee, un NY40 de 1926 que este año celebra su centenario bajo el mando de Alessandra Angelini. La victoria tiene premio doble: el Chinook se coloca al frente de la clasificación general.

El Rowdy (1916), por su parte, terminó tercero después de la descalificación sufrida en la jornada inaugural por una protesta relacionada con el paso de una baliza. Si finalmente no prosperan sus alegaciones, sus opciones de remontada se complican seriamente. Es tercero en la general, por detrás del Marilee y a siete puntos del líder.
En Época Bermudiana, el liderazgo también cambia de manos. El Varuna 1939, un yawl diseñado por Sparkman & Stephens y armado por Jens Kellinghusen, se llevó la victoria de la jornada y ascendió al primer puesto de la general, con tres puntos de ventaja sobre el Sonny (1935), de Harold Goddijn.
El movimiento más relevante, sin embargo, lo protagonizó el hasta ahora líder. El Argyll (1948) solo pudo ser sexto y cae hasta la tercera posición. Y la clasificación empieza a comprimirse: Comet y Recluta están a un solo punto del Argyll. El primero es un yawl de 1946 armado por William Woodward-Fisher; el segundo, un diseño de Germán Frers que compite precisamente bajo el mando de su diseñador. Aquí, a diferencia de otras clases, todavía queda mucha regata por delante.
Por otro lado, si hay un barco que está convirtiendo la Copa en una demostración de autoridad, ese es The Lady Anne. El 15 Metros diseñado por William Fife III y armado por Gonzalo Botín volvió a ganar con claridad. Lo hizo con más de cinco minutos de ventaja en tiempo compensado sobre el Viveka, la goleta de Frank Paine gobernada por Keith Mills.
Cuando el viento aparece, The Lady Anne parece tener una marcha más. Su velocidad y una tripulación que está minimizando los errores le han permitido encadenar dos victorias y abrir el camino hacia una posible revalidación del título. Detrás, Altair y Cariad mantienen otro de los duelos más espectaculares de la clase. Una goleta de 39 metros frente a un queche histórico de 36. Dos gigantes que siguen escribiendo su propia batalla dentro de la batalla.

En la clase Clásicos, el Argos sigue líder, pero ya no navega con la tranquilidad del primer día. Terminó segundo en la manga y conserva el liderato con tres puntos. El problema es que el Mowgli se llevó la victoria y ha reducido la diferencia a solo dos puntos. El barco de 1965, diseñado por John Illingworth y Angus Primrose y armado por Patrick Harris, ganó con casi dos minutos de ventaja en tiempo compensado sobre el Argos. Es el primer golpe serio al dominio que este último ha ejercido en las últimas ediciones.
El Clarionet (1966), tercero en la jornada, ocupa también la tercera plaza de la general. El gran perjudicado del día fue el Ojalá II, que después de acabar segundo en la primera jornada se hundió hasta la novena posición y pierde contacto con la lucha por la victoria.
En Espíritu de Tradición, de momento, hay un nombre por encima del resto: Andalucía-Barlovento. El Lotus E3 Scandinavia 40 de Harry Becker, armado por Domingo de Torres, volvió a ganar. Es su segunda victoria consecutiva y le permite conservar el liderato con dos puntos de ventaja sobre el Legolas, segundo en ambas mangas.
La paradoja de la jornada explica bien hasta qué punto el tiempo compensado cambia las reglas del juego: Andalucía-Barlovento llegó a meta 14 minutos después que su rival directo, pero acabó imponiéndose por más de tres minutos en compensado. El Flight of Durgan, un Spirit 52 de 2007 armado por David Grylls, repitió tercera posición y escala hasta ese mismo puesto en la general. Todo apunta a que su batalla será por el bronce con el Happy Forever, más que por acercarse al liderato en las dos jornadas que todavía quedan.
La regata entra en su fase decisiva
Dos jornadas han bastado para dibujar algunas tendencias, pero todavía no para resolver ninguna de las grandes batallas. Hay líderes que empiezan a abrir hueco y otros que apenas disfrutan de una ventaja mínima. Hay barcos que han encontrado la velocidad y otros que necesitan reaccionar. Y, sobre todo, quedan dos días en los que una mala salida, una protesta o un cambio de viento pueden transformar por completo una clasificación.
Como resume Helena Alegre, trimmer de mayor del Legolas: «Los días que nos restan de competición serán complicados porque el Andalucía-Barlovento es casi imbatible». Su objetivo, sin embargo, está claro: consolidar la segunda posición.
En Big Boats, Dan Poljsak, patrón de The Lady Anne, tampoco da por cerrada la competición: «Todavía nada está decidido». El Viveka, recuerda, «es muy rápido y tiene una buena tripulación».
Y en Clásicos, el capitán del Argos, Rodrigo Alvarez, pone el foco en la capacidad de reacción de su equipo después de una jornada complicada: «Ha sido un día complicado con bastantes cambios de viento y de presión, pero la tripulación ha respondido magníficamente».
Ese es, probablemente, el mejor resumen de lo que queda por delante. En Mahón no gana necesariamente el barco más rápido. Gana el que mejor interpreta el viento, gestiona la presión y consigue que una embarcación con varias décadas —o más de un siglo, ya puestos— de historia vuelva a comportarse como una máquina de competir. Todavía quedan dos últimas jornadas para descubrir quién lo consigue.

