París tenía reservada para Hugo González una de esas finales que explican por qué el deporte de élite no siempre se decide por quién empieza mejor, sino por quién es capaz de terminar más fuerte. El nadador mallorquín se colgó la medalla de plata en los 200 metros estilos de los Europeos y, de paso, volvió a situar a la natación española en un podio continental cinco años después de su última presencia.
González detuvo el cronómetro en 1:54.44, un registro que se convirtió en nuevo récord de España. Solo 20 centésimas le separaron del oro, conquistado por el húngaro Hubert Kos, que marcó 1:54.24 y encadenó su tercer título europeo consecutivo en la distancia. El ruso Mikhail Shcherbakov completó el podio con 1:56.16.
Pero el valor de la actuación de González no está únicamente en la medalla. La carrera volvió a mostrar una de sus principales señas de identidad: la capacidad para crecer a medida que avanza la prueba. Kos tomó ventaja desde el inicio y llegó a sacar 1,79 segundos al español tras el tramo de espalda. González, sin embargo, mantuvo su estrategia de ir de menos a más. En los 50 metros de braza redujo la diferencia hasta los 98 centésimas y encaró el último largo con opciones reales de victoria.
La remontada continuó brazada a brazada. El mallorquín terminó acercándose hasta quedar a apenas dos décimas del campeón, pero el margen resultó insuficiente. La plata, en cualquier caso, llevaba incorporado un mensaje relevante: González no solo había regresado al podio europeo, sino que lo había hecho estableciendo una nueva referencia nacional.
Cuatro medallas europes
La presea de París eleva a cuatro los metales de Hugo González en unos Campeonatos de Europa. A esta plata se suman las tres medallas conquistadas en Budapest en 2021: el oro en los 200 estilos, la plata en los 100 espalda y el bronce en los 50 espalda.
El dato adquiere mayor dimensión al ponerlo en contexto. Desde aquella edición de Budapest, la natación española en línea no había vuelto a pisar un podio europeo. Cinco años después, González fue quien rompió la sequía.
Y lo hizo en una disciplina que exige combinar cuatro especialidades distintas y que, en su caso, también se ha convertido en territorio de referencia. El récord nacional conseguido en París refuerza además la dimensión competitiva de un nadador que, con 27 años, continúa instalado en la élite continental.
Una jornada que cambió el balance español
La plata de González tuvo además un efecto inmediato sobre el balance de España en los Europeos de París. La selección había acumulado varios puestos de final y actuaciones destacadas desde el comienzo de las pruebas de natación en línea, pero el podio se resistía. La espera terminó en la última sesión y lo hizo por partida doble.
Apenas siete minutos después de la plata del mallorquín, Laura Cabanes añadió un bronce en los 200 metros mariposa. La nadadora manchega, de 20 años, firmó su mejor marca personal, 2:07.21, para completar un doblete español en una de las jornadas decisivas del campeonato.
Cabanes afrontó el ecuador de la prueba en cuarta posición, pero aceleró en el tramo final y alcanzó el tercer puesto en el último largo. Resistió el ataque de la irlandesa Ellen Walshe por apenas 19 centésimas para asegurarse el bronce. El oro fue para la británica Keanna Macinnes, con 2:05.90, y la plata para la danesa Helena Bach, con 2:06.14. Después, Cabanes participó también en el relevo 4×100 estilos junto a Irene Ciércoles, Alba Vázquez y María Daza, que terminó octavo con un nuevo récord de España de 4:00.25. El 4×100 masculino concluyó sexto, mientras María Ramos fue octava en la final de 50 metros braza.
Pero la figura central de la jornada fue Hugo González. Su plata no solo añadió otra medalla a su palmarés: puso fin a un lustro de espera para la natación española y volvió a colocar el nombre de un nadador mallorquín en el centro del escenario continental. En París, González estuvo a 20 centésimas del oro. En términos históricos, sin embargo, su carrera tuvo un valor mucho mayor: España volvió a tener un protagonista en el podio europeo y ese protagonista volvió a ser Hugo González.

