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BTS no presentará candidatura en los Grammy: «Esperamos que la música sea reconocida y apreciada por lo que es, en lugar de dividirse por región o idioma»

El grupo surcoreano ha anunciado que no presentará su música a los Grammy de este año después de que la Recording Academy introdujera el premio a Mejor Interpretación de Música Pop Asiática, una decisión que reabre el debate sobre la representación y la diversidad en la industria musical.

Créditos: BIGHIT MUSIC/BTS Arirang

¿Quién necesita realmente a quién? La pregunta, formulada por Forbes en 2020 en plena polémica por las repetidas ausencias de BTS en los Grammy, vuelve a cobrar sentido. Tras el anuncio de la nueva categoría Best Asian Pop Music Performance, el grupo surcoreano ha decidido no presentar candidatura a los premios de este año, reabriendo el debate sobre si la música debe clasificarse por su origen geográfico y su idioma o, simplemente, por su calidad.

A través de sus redes sociales, los integrantes compartieron el siguiente mensaje: «Hemos decidido no presentar nuestro trabajo a los GRAMMYs de este año. Esperamos que la música sea reconocida y apreciada por lo que es, en lugar de dividirse por región o idioma. Gracias, como siempre, a ARMY y a todos los que nos apoyan.»

El ‘NO’ de BTS

No es la primera vez que BTS y la Recording Academy protagonizan un desencuentro. La relación entre el grupo y los Grammy lleva años marcada por la polémica. Por ejemplo, en la edición de 2020, no obtuvieron ninguna candidatura pese a firmar uno de los años más importantes de su carrera con Map of the Soul: Persona (2019), un álbum que debutó directamente en el número uno del Billboard 200 y convirtió a BTS en el primer grupo desde The Beatles en conseguir tres números uno en la lista estadounidense en menos de un año.

Aquella ausencia no pasó desapercibida. Forbes llegó a publicar un artículo en el que hablaba del «punto ciego cultural» de la Recording Academy y cuestionaba que uno de los mayores fenómenos de la industria musical siguiera sin recibir reconocimiento por parte de la institución. Una reflexión que hoy, seis años después, vuelve a estar sobre la mesa.

Por su parte, la Academia pareció corregir el rumbo un año después. En 2021, BTS hizo historia al convertirse en el primer grupo de K-pop nominado en la categoría Best Pop Duo/Group Performance por Dynamite. Entre 2021 y 2023 sumó otras cuatro nominaciones, un reconocimiento que muchos interpretaron como el inicio de una mayor apertura de los Grammy hacia los artistas asiáticos. Pero el gramófono nunca llegó.

Las críticas a los Grammy. Una discusión que lleva años abierta

Durante años, la Recording Academy ha estado en el centro de las críticas por la falta de diversidad en sus nominaciones, sus procesos de votación y el reconocimiento a artistas alejados del mercado anglosajón. Una conversación que no es nueva y tampoco exclusiva del K-pop.

En los últimos años, nombres como The Weeknd —tras quedarse sin ninguna nominación con After Hours y el fenómeno global Blinding Lights—, Drake, Frank Ocean, Zayn Malik o Nicki Minaj han cuestionado públicamente el funcionamiento de los Grammy. Algunos denunciaron la falta de transparencia en las votaciones; otros, los sesgos que, a su juicio, siguen condicionando quién entra y quién queda fuera de las principales categorías.

La polémica tampoco ha sido ajena a otros grandes nombres de la industria. La histórica victoria de Beyoncé con Cowboy Carter en las categorías country volvió a reabrir el debate sobre quién tiene cabida en determinados géneros y cómo evolucionan los criterios de la Academia. Años antes, en 2017, había perdido el premio a Álbum del Año frente a Adele pese a que Lemonade estaba considerado por buena parte de la crítica como uno de los discos más influyentes de la década.

La propia Adele aprovechó su discurso de aceptación para cuestionar el resultado. «No puedo aceptar este premio. La artista de mi vida es Beyoncé y, para mí, Lemonade fue monumental», afirmó antes de añadir que todos los artistas presentes la admiraban. Más tarde, ante la prensa, fue aún más contundente: «¿Qué carajos tiene que hacer para ganar el Álbum del Año?»

El caso de Miley Cyrus también alimenta esa percepción. La cantante tuvo que esperar más de dos décadas desde el inicio de su carrera para recibir su primer Grammy, pese a acumular millones de discos vendidos, éxitos globales y una influencia cultural difícil de discutir.

Por eso, la decisión de BTS va mucho más allá del K-pop. Reabre una discusión que la industria lleva años planteando: qué premian realmente los Grammy y bajo qué criterios.

¿Quién necesita a quién?

Quizá la gran pregunta ya no sea si BTS merece un Grammy. Después de romper récords de ventas, liderar listas de éxitos y llenar estadios por todo el mundo, sus cifras llevan años respondiendo a esa cuestión.

Ahora la duda es otra: si la Recording Academy está preparada para reconocer, en igualdad de condiciones, a artistas que han demostrado que el éxito global ya no entiende de fronteras, idiomas ni mercados tradicionales. Porque, seis años después, la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién necesita realmente a quién?

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