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La visita del Papa León XIV a España costará 25 millones y moverá 150: quién lo financia y en qué se gasta

Detrás de la visita papal hay una operación logística y financiera de gran escala con impacto en turismo, hostelería y servicios.

Papa León XIV. Foto: AFP vía Getty Images.

Cuando un Papa aterriza en un país, no solo se activa un acontecimiento religioso. Se pone en marcha una operación logística, institucional, económica y de seguridad comparable a la de algunos de los mayores eventos internacionales que se celebran en España.

La visita de León XIV, prevista entre el 6 y el 12 de junio y con escalas en Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, es un buen ejemplo de ello. Detrás de las imágenes de plazas llenas, encuentros multitudinarios y retransmisiones globales existe una compleja maquinaria organizativa cuyo coste se ha estimado en 25 millones de euros.

La cifra puede parecer elevada. Sin embargo, quienes coordinan la visita calculan que el impacto económico asociado al viaje superará los 150 millones de euros gracias al aumento del turismo, la ocupación hotelera, la restauración, el transporte y el consumo vinculado a los cientos de miles de asistentes que se desplazarán para participar en los distintos actos.

La pregunta, por tanto, no es únicamente cuánto cuesta la visita. También quién la paga y en qué se emplea el dinero.

Cómo se financian los 25 millones de euros

El presupuesto previsto para la visita se apoya en una estructura de financiación compartida entre entidades privadas, la Iglesia y las administraciones públicas.

La mayor parte de los recursos procederá de benefactores privados, principalmente empresas y fundaciones, que aportarán alrededor del 45% del coste total. Esto supone aproximadamente 11,25 millones de euros.

A ello se suma un 30% financiado por las diócesis y la Conferencia Episcopal Española a través de recursos propios y aportaciones de fieles, lo que equivale a unos 7,5 millones de euros. Las administraciones públicas asumirán el 20% del presupuesto, cerca de cinco millones de euros, mientras que el 5% restante llegará mediante pequeños donativos individuales.

La distribución refleja un modelo similar al utilizado en otros grandes eventos religiosos celebrados en España durante las últimas décadas, donde la financiación combina aportaciones privadas, recursos eclesiásticos y apoyo institucional.

¿En qué se gastará el dinero?

La mayor parte del presupuesto no se destina a la estancia del Pontífice. Según la planificación presentada por los organizadores, aproximadamente el 85% de los fondos se invertirá directamente en la celebración de los actos oficiales.

Esto incluye la instalación de infraestructuras temporales, escenarios, sistemas audiovisuales, pantallas gigantes, accesos, coordinación de voluntarios, servicios sanitarios, seguridad privada, producción técnica y todos los elementos necesarios para acoger concentraciones multitudinarias. El 15% restante se destinará a logística, comunicación, coordinación operativa y preparación previa.

La magnitud del dispositivo explica buena parte de estas cifras. Solo en Madrid se esperan algunos de los actos más multitudinarios de toda la visita.

Madrid, epicentro de la visita

La agenda arrancará el sábado 6 de junio con la llegada a Barajas y la recepción oficial en el Palacio Real. Ese mismo día tendrá lugar una vigilia multitudinaria con jóvenes en la Plaza de Lima.

La jornada más exigente desde el punto de vista organizativo llegará el domingo 7 de junio. La misa del Corpus Christi prevista en la Plaza de Cibeles espera congregar a alrededor de 1,5 millones de personas, una cifra que la convertiría en uno de los mayores eventos celebrados en España en los últimos años. Posteriormente se celebrará una gran procesión por el centro de la capital y un encuentro con representantes del mundo de la cultura en el Movistar Arena.

Al día siguiente, León XIV protagonizará otro momento histórico: será el primer Papa que intervenga ante las Cortes Generales en una sesión celebrada en el Congreso de los Diputados.

La jornada concluirá con un encuentro diocesano en el estadio Santiago Bernabéu, recuperando una imagen que forma parte de la memoria colectiva de muchos españoles desde la visita de Juan Pablo II en 1982. Mientras tanto, durante la madrugada del sábado al domingo, numerosas iglesias del centro de Madrid permanecerán abiertas para atender a los peregrinos que lleguen a la ciudad.

Más allá de la dimensión religiosa

La visita también tendrá un importante componente urbano y simbólico. El Palacio de Cibeles se iluminará con los colores blanco y amarillo de la bandera vaticana y se desplegarán dispositivos especiales de movilidad, seguridad y atención al visitante en las ciudades que forman parte del recorrido.

El Gobierno ha declarado además el viaje como acontecimiento de especial interés público, una figura que permite aplicar incentivos fiscales a las empresas patrocinadoras y que ya se utilizó en anteriores visitas papales celebradas en España. La decisión persigue facilitar la participación de patrocinadores privados y reforzar la capacidad de financiación del evento.

Mucho más que una visita

Más allá del componente espiritual, las cifras permiten entender la dimensión real de una visita papal en el siglo XXI.

Veinticinco millones de euros de presupuesto. Más de ciento cincuenta millones de impacto económico estimado. Decenas de administraciones implicadas. Miles de trabajadores, voluntarios y profesionales coordinados. Millones de espectadores siguiendo los actos desde todo el mundo.

Porque cuando un Papa visita un país, no solo moviliza fieles. Moviliza ciudades enteras. Y durante unos días convierte plazas, estadios, hoteles, aeropuertos y calles en el escenario de uno de los mayores acontecimientos públicos que puede acoger una nación.

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