Las personas que estudian química utilizan mucho sus ojos, desde observar estructuras moleculares hasta interpretar gráficos. Pero los investigadores de la Universidad de Baylor han encontrado una forma de hacer que la química sea más accesible para las personas con discapacidades visuales, gracias a un giro moderno de una antigua forma de arte.

Para convertir imágenes visuales como los gráficos en ayudas táctiles, los investigadores las han transformado en litografías. Se trata de grabados finos y semitransparentes que representan imágenes cuando se retroiluminan con una fuente de luz. Cuando el grabado está cortado a mayor profundidad en el material (como la porcelana o el plástico) se puede ver más luz, creando una parte más clara de la imagen. (Es la misma técnica que utilizan los talladores avanzados de calabazas de Halloween para crear complejos dibujos). Las litografías se hicieron populares en Europa en el siglo XIX, pero se originaron en China muchos siglos antes, donde la técnica se utilizaba a menudo para decorar productos de porcelana.

En el uso original de las litografías, el objetivo final era crear una imagen visual grabando o moldeando sutiles patrones tridimensionales que se convierten en una imagen bidimensional cuando se iluminan. Pero en un nuevo estudio, el método se utilizó para convertir las imágenes bidimensionales en una versión más táctil mediante el uso de un software que puede convertir cualquier imagen en una topografía tridimensional y luego imprimirla en 3D. Así se crearon versiones táctiles de imágenes científicas que voluntarios ciegos con formación en química pudieron interpretar.

«Los datos y las imágenes de la ciencia –por ejemplo, las impresionantes imágenes que salen del nuevo telescopio Webb– son inaccesibles para las personas ciegas», afirma Bryan Shaw, profesor de química y bioquímica de la Universidad de Baylor, en un comunicado de la universidad. «Demostramos, sin embargo, que unos finos gráficos táctiles translúcidos, llamados litografías, pueden hacer que todas estas imágenes sean accesibles para todos, independientemente de la vista».

El estudio fue dirigido por dos estudiantes de doctorado del grupo de Shaw, Jordan Koone y Chad Dashnaw, interesados en ayudar a que la química sea más accesible. «La mayor parte de la investigación que hago a diario no tendrá un impacto significativo en la comunidad científica», dice Dashnaw, «sin embargo, el proyecto permite un cambio real en tiempo real«. Koone señala además que «ha sido impresionante ver cómo personas ciegas a las que se les ha dicho toda su vida que no podían destacar en los campos de la ciencia interpretan los datos con la misma facilidad que una persona vidente».

La ventaja de utilizar litografías es que la imagen es tanto táctil como visible a simple vista. Y, de hecho, los cinco químicos ciegos que colaboraron en el estudio (entre ellos un estudiante universitario, Noah Cook, que perdió la visión en el instituto) pudieron obtener de las litografías una información similar a la que obtendría un investigador vidente al mirar la misma imagen.

Este método de compartir imágenes científicas también tiene aplicaciones más allá del laboratorio de investigación. Shaw recibió una subvención de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) para desarrollar herramientas similares para estudiantes con problemas de visión en la educación infantil. Su grupo está desarrollando ahora un proyecto piloto para estudiantes de secundaria junto con la Escuela de Ciegos y Deficientes Visuales de Texas, con el fin de hacer más inclusiva la educación STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics / Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

«Esta investigación es un ejemplo de cómo el arte hace que la ciencia sea más accesible e inclusiva», dice Shaw. «El arte está rescatando a la ciencia de sí misma».