Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) han acordado en la noche de este jueves una batería de sanciones para golpear a la economía, la energía y el comercio ruso tras su invasión a Ucrania. Aunque el bloque europeo, a través la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, calificó estas medidas como «masivas y selectivas», se ha optado por no desplegar aún todas las opciones y exploran ya el alcance de nuevas medidas y su requisito para su activación.

Este segundo paquete de sanciones abarca seis ámbitos: los sectores financieros, energético y de transporte, el comercio de bienes de doble uso, la política de visados y la imposición de nuevas sanciones individuales.

En el plano financiero, la UE ha pactado atacar la financiación de dos bancos privados rusos (Alfa Bank y Bank Okritie), así como de varias empresas públicas (Almaz-Antey, Kamaz y Rostec) y prohibor el flujo de capitales como los nuevos depósitos de ciudadanos y residentes rusos en bancos de la UE.

En el plano energético, la UE ha prohibido la exportación de tecnología y equipos que permitirían la mejora de las refinerías rusas en línea con los estándares Euro-6. Respecto al transporte, el acuerdo contempla la prohibición de exportaciones, ventas y suministro de aeronaves, componentes de aeronave y equipos a Rusia, además de los servicios de reparación y mantenimiento.

En cuanto a las exportaciones a Rusia de bienes de doble uso civil y militar, la UE busca impedir directa o indirectamente que el país mejore su capacidad militar y tecnológica y la restricción se aplica a todos los usuarios finales en los sectores de electrónica, informática, telecomunicaciones y seguridad de la información.

Según von der Leyen, este conjunto de sanciones hará «imposible» que Rusia, cuya economía depende de los ingresos petroleros, mejore sus refinerías e impedirá que sus aerolíneas tengan acceso a repuestos y equipos.

Asimismo, se suspenden los visados a los rusos con pasaporte diplomático y se han ampliado los criterios para incluir a personas en la lista de sancionados con la intención de alcanzar otras formas de apoyo al régimen ruso, lo que pone en el punto de mira a los oligarcas y empresarios rusos.

Sanciones progresivas

Tanto la UE como Estados Unidos buscan la mejor manera de presionar al régimen ruso sin poner sobre la mesa todas sus cartas de una vez. Desde el bloque europeo subrayaban esta madrugada la necesidad de observar el devenir de la crisis en Ucrania e ir implementando nuevas medidas.

Entre las opciones que se barajan en este «enfoque gradual» tomado por la UE está la exclusión de Rusia del sistema SWIFT o la inclusión en la lista de sancionados a oligarcas rusos y al presidente, Vladimir Putin.

La desconexión del sistema SWIFT para transacciones financieras y de los mecanismos de pago Visa y Mastercard es una de las sanciones económicas demandas a Europa desde Ucrania.

El sistema SWIFT (acrónimo en inglés de Society for World Interbank Financial Telecommunication) es una infraestructura que agrupa a la mayoría de los bancos del mundo y que permite una comunicación segura y rápida entre ellos. El sistema procesa cada día más de 10 millones de mensajes entre 8.000 instituciones financieras localizadas en más de 200 países, siendo una herramienta clave para la integración de servicios financieros a nivel internacional como los pagos interbancarios, las inversiones, las transferencias, los pagos de comercio exterior y los cheques de remesas.

Esta bala en la recámara es la opción que tienen los aliados de Occidente para bloquear a Rusia, imposibilitando que pague sus importaciones y recuperar los beneficios obtenidos por la venta de sus productos.

«Rusia depende en gran medida de SWIFT, ya que la mayor parte del petróleo ruso se sigue negociando en dólares. La proporción de las exportaciones rusas de bienes y servicios realizadas en dólares representó el 54% del total en el tercer trimestre de 2021 (véase el gráfico), aunque se redujo desde cerca del 70% en el período 2016-18″, explica Levon Kameryan, analista principal de calificaciones crediticias del sector público y soberano de Scope Ratings. En la actualidad, «Rusia realiza más intercambios comerciales con China en euros que en dólares, siendo el euro la moneda de liquidación de alrededor de la mitad de las exportaciones rusas a China, frente a un tercio del dólar».

La exclusión del sistema de pagos SWITF «será complicada», opina Michel Salden, Head of Commodities de Vontobel. «Si Rusia no puede recibir pagos por sus entregas de petróleo y gas, restringirá o incluso interrumpirá el suministro. Para aliviar la situación, Europa y EEUU podrían recurrir a un acuerdo inmediato sobre un nuevo pacto petrolero con Irán. Aunque dicho acuerdo contribuiría a aportar nuevos barriles de petróleo al mercado -hasta un millón de barriles diarios en seis meses-, crearía nuevos riesgos geopolíticos en Oriente Medio», explica.

Por el momento, el bloque europeo se muestra reticente a tomar esta medida por el impacto adicional que puede tener sobre el sector energético y en Estados Unidos, el presidente Joe Biden no lo ha descartado.

En este sentido, la UE estudia también planes de contingencia para afrontar el impacto de la crisis en el precio de la energía, una preocupación clave para países centroeuropeos y muy dependientes del gas ruso como Bulgaria.