Hasta la reconversión industrial, y un poco más allá en el tiempo, la ría de Bilbao tenía un ritual que marcaba su pulso: el paso de grandes barcos bajo el Puente de Bizkaia, camino de su primera salida al mar. Recién construidos en los astilleros de las márgenes de la ría, remontaban esa lengua de agua que sube hasta el Cantábrico desde el corazón mismo de la ciudad, o volvían a ella para recibir reparaciones o hacer varadas en enclaves hoy casi imposibles de imaginar para quien no lo vivió, como las inmediaciones de San Mamés, la Catedral del fútbol y casa del legendario Athletic Club.
Aquella Bilbao industrial, la de los astilleros y los altos hornos, parecía cosa del pasado. Sin embargo, el puerto que heredó ese legado, desplazado ya río abajo, hacia la desembocadura, siguió y ahora acaba de recordarnos que la vocación e importancia marítima de esta ciudad sigue muy viva.
Una señal para toda la economía vasca
La noticia, con datos en la mano, es esta: el Puerto de Bilbao ha cerrado el primer semestre de 2026 con su mayor crecimiento interanual en 22 años. Y no es un dato aislado, sino una buena noticia para el conjunto de los puertos de Euskadi. En Gipuzkoa hay ocho puertos y en Bizkaia nueve, aunque de todos ellos solo dos tienen carácter comercial: Pasaia-Pasajes, al este de San Sebastián, y Bilbao, al oeste de la capital vizcaína. Es decir, cuando Bilbao tira con fuerza, tira de buena parte de la economía marítima del País Vasco.
Entre enero y junio, el Puerto de Bilbao ha movido 17.317.427 toneladas, un 12,3% más que en el mismo periodo de 2025, casi 1.900.000 toneladas de diferencia. Es el mayor incremento interanual registrado en ese periodo del año desde hace 22 ejercicios.

El camino hasta esa cifra no ha sido lineal. Enero arrancó marcado por los temporales que golpearon a la práctica totalidad de los puertos del Estado, con un descenso del 9,5% respecto al año anterior. Pero entre febrero y junio, Bilbao remontó con fuerza hasta firmar los mejores movimientos de mercancías de los últimos 18 años en ese tramo del calendario. El motor principal han sido los graneles líquidos, con un alza del 24%, mientras que la mercancía contenerizada ha crecido un 2,7%. Entre los barcos que transportan su mercancía en cajas metálicas, precisamente esta semana el puerto ha recibido al mayor portacontenedores de su historia: el MSC Ruby, de MSC, un buque de 366 metros de eslora, 48 metros de manga y capacidad para 13.000 TEUs.
¿Recuperación sólida o efecto espejismo?
No todo son buenas noticias sin matices. Los propios responsables del puerto han pedido prudencia: parte de este repunte podría deberse a un acopio de stock por parte de las empresas, un fenómeno similar al que se vivió el año pasado con los aranceles impuestos por Donald Trump. Habrá que esperar al segundo semestre para confirmar si se trata de una recuperación estructural o de un efecto puntual.Inversión y mirada al futuro
Más allá de la coyuntura actual, el puerto sigue apostando fuerte: la inversión prevista para 2026 asciende a 87,1 millones de euros, de los que ya se ha ejecutado el 48% a 30 de junio. Un timing casi perfecto. El Plan de Empresa de la Autoridad Portuaria contempla además una inversión acumulada de 308,8 millones entre 2026 y 2030.

Entre las actuaciones más destacadas figura la implantación del sistema OPS (Onshore Power Supply), que permitirá a los buques conectarse a la red eléctrica terrestre durante su estancia en puerto y apagar así sus motores auxiliares: el paso del que tanto se habla en los últimos tiempos, y que será decisivo en la senda de descarbonización del transporte marítimo. La primera fase, en el muelle A5 del Espigón Central, ya se ha completado con una inversión de 4,5 millones de euros.
Por destinos, España ha sido el principal mercado de destino de las mercancías que salen de Bilbao, especialmente productos químicos, gasóleo y gasolina, seguido de Reino Unido, Bélgica y Países Bajos. Por el lado de las importaciones, Estados Unidos encabeza el ranking de origen, seguido de México y Brasil.
De los astilleros al granel líquido que hoy mueve la economía vasca: la ría de Bilbao y su puerto, dos siglos después, siguen escribiendo su historia mirando al mar, con unas instalaciones cada vez más grandes, a la altura de su importancia, que también pasa por los servicios regulares con Reino Unido y unos cruceros cada vez más interesados por el País Vasco: el año pasado se registró otro récord en este tipo de buques, con casi un centenar de escalas registradas en su terminal de pasajeros en el muelle de Arriluze, en Getxo.


