La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un simple asistente personal, que ayudaba a realizar las tareas cotidiana, a convertirse en el núcleo de la competitividad corporativa, redefiniendo las estrategias de innovación, competitividad y autonomía tecnológica de empresas e instituciones. En este nuevo escenario, las grandes organizaciones afrontan el desafío de transformar la IA en un activo seguro, equilibrando innovación, gobernanza y capacidad de adaptación en un entorno tecnológico en constante evolución
El pasado mes de junio, Forbes y Lenovo reunían a un grupo de expertos, en Forbes House, para analizar la evolución de esta tecnología hacia la soberanía digital y la autonomía tecnológica. El debate estuvo liderado por el moderador Pablo Caño, director de Estrategia de Sterck; y la mesa contó con un panel de expertos compuesto por Marcos Hortas, arquitecto de soluciones de Data Center en Lenovo Iberia; Ester Cámara, Head of AI Strategy and Governance de Iberdrola; Alicia Domarco, Directora de Data & AI de DXC; Pedro Álvarez de la Gala, Head of Digital Innovation and Customer Experience en Roche Farma España; Cristina Lera, Chief Data & Technology Officer de Omnicom Media Spain; Alberto Lozano, Director de Tecnología de Productos y Servicios en ING España & Portugal; Marta Rivera Alba, Global Head of Data and AI at IVI RMA; y José Luis Palermo, Head of Data & AI Strategy en Capgemini Invent.
Caño fue el encargado de abrir la jornada, exponiendo la primera cuestión: “¿Cuáles son los retos para conseguir que la inteligencia artificial sea un activo soberano y gestionable y gobernable dentro de sus compañías?”.
El representante de Lenovo Iberia puso el foco en el cambio de mentalidad y la infraestructura necesaria para dar soporte a este salto cualitativo: «El paso del uso personal al empresarial con la IA agéntica ha supuesto un cambio radical. Hemos dejado de medir a las personas, para medir el valor de las empresas, de la satisfacción del cliente”.
Para Ester Cámara la clave reside en cómo ha ido evolucionando la propia IA, ya que ahora es capaz de actuar de forma autónoma. “Esto obliga a las empresas a cambiar el enfoque y a entender que la inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta para convertirse en parte de la estructura”. Una afirmación con la que se mostró de acuerdo Alicia Domarco, directiva de DXC, quien lo explicó como una escalera de tres peldaños, la persona, el proceso y, por último, la organización, y advirtió que la mayoría de las empresas siguen ancladas en el primero: “Las ganancias individuales ya las vemos, pero el grueso de la oportunidad llegará cuando las organizaciones rediseñen sus flujos de trabajo en torno a la IA. Y ahí lo difícil no es construir los agentes, es gobernarlos”. “Es necesario rediseñar los procesos para ser más eficientes, para poder dar respuesta a los retos presentes, pero también a los futuros. Para el sector de la salud, la IA representa una gran oportunidad”, destacó Pedro Álvarez de Gala.
Por su parte, Cristina Lera, de Omnicom Media Spain analizó el ecosistema de los medios y el marketing digital bajo el prisma tecnológico: «La IA ya no es opcional en nuestra estrategia; el desafío es transformar los algoritmos en decisiones de negocio medibles y escalables». Alberto Lozano ofreció la visión del sector financiero, donde la regulación y la confianza son pilares críticos: » En el sector bancario, la gobernanza de la IA es fundamental para proporcionar un marco de trabajo basado en la seguridad y la protección, esencial dentro de nuestra estrategia diaria de servicio al cliente»; y Palermo expuso que «el verdadero éxito no radica en adoptar la tecnología de moda, sino en integrarla de forma nativa en la hoja de ruta y la cultura de la compañía».
Soberanía y gobernabilidad
En este punto, el moderador abrió un nuevo bloque reflexionando sobre los peligros de un crecimiento descontrolado de las aplicaciones de inteligencia artificial y la necesidad de una estrategia de infraestructura clara.
El representante de Roche Farma destacó la dualidad de la industria farmacéutica, al gestionar información médica altamente sensible a la vez que se realizan inversiones en hardware de vanguardia para acelerar el desarrollo de tratamientos: “Nuestro objetivo es el de apoyarnos en los datos y en las nuevas herramientas para lograr mejores fármacos más eficaces y seguros, y más rápido, pero para ello debemos contar con una fuerte gobernabilidad”.
En el sector bancario, Alberto Lozano subrayó que este desafío se aborda principalmente desde la perspectiva del control de riesgos y las dependencias operativas globales: “Para ING el concepto de soberanía digital reside en el hecho de cómo me aseguro de que el banco esté 24/7 disponible para el cliente, independientemente del proveedor”. Para la Head of AI Strategy and Governance de Iberdrola “la cuestión no es si dependes de un proveedor, es no convertirte en rehén de esa dependencia”: “Por eso, es tan importante definir esas relaciones de manera adecuada para ser dueño de tus decisiones estratégicas”. Y Alicia Domarco aportó una visión pragmática: soberanía no es poseerlo todo, sino controlar lo que importa. “El control real es posible: una arquitectura de referencia por capas, sobre tu propia infraestructura, en la que el dato no sale de casa y la inferencia ocurre bajo tu techo, con una capa transversal de gobierno, seguridad y observabilidad sobre todo el stack”.
El debate continuó profundizando en las ventajas de los entornos mixtos con la aportación del responsable de Capgemini Invent, quien expuso la necesidad de crear modelos híbridos como vía definitiva para asegurar la ventaja competitiva de las empresas sin perder su identidad. Una idea con la que coincidió Hortas.
Diferenciación y ventajas competitivas
Pablo Caño planteó una nueva pregunta: “Si la tecnología de IA se está comoditizando, ¿dónde se está construyendo realmente la ventaja competitiva: en los datos, en la arquitectura o en la capacidad organizativa?”.
En esta ocasión, la primera en responder fue la directiva de Omnicom Media Spain, quien situó la ventaja competitiva en la exclusividad del dato y en la transformación cultural de las organizaciones: «La IA publicitaria opera muchas veces como una ‘caja negra’. Frente a esto, el verdadero valor diferencial de una marca no está en el algoritmo, sino en sus datos. Estos son únicos, exclusivos y, si se gestionan con una gobernanza y trazabilidad sólidas, se convierten en el combustible perfecto para esa IA”.
Pero “¿qué hace que los datos sean una herramienta competitiva para las empresas?», interpeló el moderador a los expertos. Rivera Alba vinculó el valor de los datos propios con la toma de decisiones rigurosas y la innovación continua en salud: “La verdadera ventaja competitiva radica en no quedarse atrás, adoptar la tecnología con criterio y explotar el máximo potencial de nuestros datos propios”.
El representante de Lenovo Iberia se sumó a este análisis advirtiendo de los riesgos de precipitarse en la adopción tecnológica sin una estrategia clara, respecto al valor real del dato y la infraestructura: “La inteligencia artificial es crucial para la competitividad empresarial, pero muchas organizaciones intentan empezar la casa por el tejado”. A lo que sumó: “Saben que la IA es una herramienta magnífica para avanzar, pero antes deben detenerse a definir qué quieren lograr y hacia dónde va el negocio. Una vez resuelto esto, el siguiente paso es evaluar los datos disponibles y su calidad, para luego diseñar la arquitectura tecnológica pensando en su escalabilidad”.
Tras esta explicación Caño quiso indagar más sobre “¿hasta qué punto las decisiones de infraestructura y despliegue –híbrido, cloud, edge u on-prem– están condicionando la velocidad y la escala real de la adopción de IA en las organizaciones?”. “Para que esta adopción tenga velocidad y escala real, la infraestructura debe respaldar cinco objetivos estratégicos: primero, rediseñar los procesos de negocio de extremo a extremo; segundo, maximizar la generación de valor; tercero, garantizar un despliegue gobernado y responsable; cuarto, facilitar la educación y formación de los equipos; y quinto, habilitar la anticipación competitiva”, explicó Cámara. A lo que sumó: “El tipo de despliegue que elijamos –sea híbrido, cloud, edge u on-prem– debe ser el habilitador que sostenga estos pilares estratégicos”. Y el directivo de ING puso en valor la gestión del talento, el factor humano y la flexibilidad interna frente a los sesgos tradicionales a la hora de escalar soluciones tecnológicas.
IA y cultura corporativa
La mesa redonda continuó adentrándose en el plano de los recursos y la organización interna. El moderador Pablo Caño abrió un nuevo hilo de discusión preguntando: «Hablamos de cultura, y de personas. ¿Qué es esto de hibridar?».
El representante de Lenovo Iberia defendió la hibridación como la respuesta logística natural ante la dispersión geográfica de la información en el tejido empresarial actual: “La hibridación te permite ser más flexible y rápido, pero también más competitivo”. “El éxito radica en cómo trasladamos esta tecnología a nuestros empleados y cómo la utilizamos para hacer a nuestros clientes más eficientes”, sentenció José Luis Palermo. Mientras que Cristina Lera expuso el reto de equilibrar el lenguaje de la tecnología con la esencia humana y emocional que define a la publicidad: “La comunicación y el marketing siempre han hablado al corazón de las personas; por eso, el verdadero equilibrio consiste en humanizar la tecnología”. Y añadió: “El panorama está cambiando hacia un ecosistema de agentes inteligentes. El reto del futuro inmediato para las marcas ya no es solo convencer al usuario final, sino ser la opción elegida por los propios agentes de IA del consumidor».
A raíz de esta última intervención sobre ecosistemas automatizados, el moderador formuló una nueva pregunta: «¿Qué hay que hacer para dar más valor al dato?». La directiva de IVI RMA comparó el despliegue de estas herramientas con el funcionamiento de un departamento de Recursos Humanos: “Así como cada equipo requiere perfiles específicos, también necesitará agentes con funciones concretas. Nuestro trabajo es ayudar a definir los nuevos role descriptions”
Asimismo, Alicia Domarco puso el foco en la capacidad organizativa como la verdadera palanca de diferenciación: “Lo que marca la diferencia de verdad es rediseñar los procesos y el gobierno en torno a la IA, en lugar de montar la IA sobre los procesos y los modelos de gobierno de siempre; el directivo de Capgemini Invent abogó por la audacia directiva y la flexibilidad operativa a la hora de estructurar los equipos del futuro; y el Head of Digital Innovation and Customer Experience en Roche Farma aportó una visión basada en el relevo generacional y la agilidad de los perfiles más jóvenes para resolver fricciones operativas cotidianas: “Me parece sumamente interesante cómo las nuevas generaciones están transformando los procesos de trabajo tradicionales a través de la agilidad y el enfoque práctico».
«Es apasionante vivir esta oportunidad histórica de redefinir las formas de trabajo. La IA es una herramienta que elevará el nivel intelectual y estratégico de las empresas. Al delegar las tareas rutinarias y operativas en las máquinas, los profesionales finalmente tendrán el tiempo para enfocarse en el pensamiento crítico, la creatividad y las decisiones de alto valor», expuso Ester Cámara.
Para finalizar la jornada, el moderador planteó a sus compañeros de mesa una última pregunta con el fin de sintetizar el impacto estructural de esta tecnología: “¿Cómo están cambiando los modelos operativos de las organizaciones cuando la IA pasa de estar centralizada a estar integrada en cada capa del negocio?”.
El primero en ofrecer su perspectiva sobre este cambio de paradigma fue José Luis Palermo, quien apeló al sentido de comunidad dentro de las corporaciones. A continuación, la directiva de IVI RMA apuntó la necesidad de la democratización de la IA; Lozano puso el acento en los valores como base, y en el hecho de poner la creatividad en el centro; Cristina Lera, de Omnicom Media Spain alertó sobre los peligros de centrarse únicamente en la optimización de procesos sin una visión de negocio a largo plazo; Alicia Domarco recordó que “la IA tiene que ser un medio, nunca el fin”, y que la ventaja no está en llamar al último modelo, sino en construir los cimientos, datos de confianza, gobierno de los agentes y procesos rediseñados, que permiten que cualquier caso de uso escale”; y el directivo de Lenovo Iberia concluyó: “Hay que ver esta herramienta hay que verla como una oportunidad para poder llevar más allá a la empresa”.

