Verano de 2026: tiempos intensos para la marina mercante en España. Entre islas, desde la península, en el mar Alborán o en el Estrecho: la temporada estival dispara cada año el tráfico. Sin embargo, lo que de verdad ha cambiado en los últimos meses no es el volumen, sino el tablero marítimo. Fusiones, compras, barcos nuevos o buques que cambian de manos: el mapa naviero español lleva meses cambiando a un ritmo que no se recordaba.

En el sector península-Baleares, ese reordenamiento tiene tres nombres propios. De un lado Baleària, que vive la mayor expansión de su historia tras absorber el negocio de Armas Trasmediterránea en Canarias, el Estrecho y Alborán, una operación que ha costado sudores a la CNMC, ha metido al grupo danés DFDS en el reparto y ha obligado a la naviera de Denia romper una alianza con Fred Olsen en la línea península-Canarias por Huelva. Del otro, GNV, filial del gigante MSC, que aprieta cada vez más fuerte desde puertos españoles. La italiana cerró 2025 con un 12% más de volumen, y sus Valencia-Baleares rozando el lleno temporada tras temporada.
Hay una tercera compañía de la que se habla algo menos, aunque se está llevando un pedazo nada desdeñable del pastel Baleares-península o península-Baleares, depende de la perspectiva del cliente. Detrás tiene el respaldo de un apellido ligado al mar desde hace décadas: Grimaldi. Esa tercera es Trasmed. Y su nombre, como casi todo en esta historia, no es casual.
Una jugada que Grimaldi llevaba tiempo esperando
Trasmed se llama así porque, guardando las distancias, hizo con el mercado balear de Trasmediterránea lo mismo que Baleària acaba de hacer con Armas-Trasmediterránea en Canarias: quedarse con la parte del negocio que le interesaba. Ibiza, Mahón, Palma, Alcudia, además de Barcelona y Valencia, llevaban años en el radar del grupo italiano, que quería poner pie firme en el corredor balear. Lo encontró en 2021, cuando compró flota y rutas a la vieja Trasmediterránea, naviera que desde 1917 había navegado en esas rutas.
Ese origen ‘grimaldino’ se nota hasta en la pintura del casco. Salvo el Gubal Trader (buque de carga fletado, naranja como el butano que a menudo transporta), toda la flota de Trasmed luce el azul marino corporativo de sus hermanos (o primos) de otras filiales de Grimaldi.
Estos barcos de bandera española, además, tienen su propia trastienda, casi ninguno nació siendo lo que hoy vemos atracado en sus amarres habituales. El Ciudad de Barcelona fue el Volcán del Teide de Naviera Armas en Canarias. El Ciudad de Granada fue el Sorolla, uno de los buques insignia de la antigua Trasmediterránea. El Ciudad de Sóller tuvo nombre griego: se llamó Igoumenitsa navegando para Grimaldi en el Adriático, aunque es en realidad un barco muy español: se construyó en los astilleros de Cádiz. Y el Ciudad de Palma es ya el quinto buque que lleva ese nombre en más de ochenta años de tradición naviera, aunque el actual ha tenido una vida previa particularmente inquieta: llegó a Baleares como Dimonios, tras haber navegado antes como Borja Dos, T Rex Uno y de nuevo como Dimonios para GNV y Tirrenia, entre Génova, Sicilia y Cerdeña, antes de asentarse definitivamente en el corredor balear. Curiosidades histórico-marineras.
El mercado se reordena, Trasmed juega distinto
Que Trasmed cumpla cinco años en plena efervescencia del sector no es casualidad. Mientras Baleària crece a golpe de compra y GNV renueva flota con buques a GNL, Trasmed ha elegido una tercera vía (nunca mejor dicho): construirse un hueco propio a base de producto y de un nicho único.
Ese hueco empieza por convertir la travesía en parte del viaje, no en el peaje para llegar a él: piscinas, gimnasio, restaurante a la carta y wifi gratis de puerto a puerto. Además, hay un gesto muy marcado: se han volcado en ser pet friendly, con el sello de la Fundación FAADA: camarotes para viajar con hasta dos perros o gatos, casetas con videovigilancia desde el móvil, un Pet Garden al aire libre y hasta un café y un restaurante donde el animal no se queda fuera. Casi 30.000 mascotas cruzaron el mar con Trasmed en 2025. Quien las tiene en la familia lo agradece.

Por otro lado está la cara menos vistosa del negocio, aunque la más estratégica: las mercancías peligrosas que viajan en el Gubal Trader, dedicado en exclusiva a transportar lo que las islas no pueden dejar de recibir ni un solo día del año (butano, oxígeno, cloro, suministros hospitalarios). Un servicio que no sale en las fotos de las vacaciones, aunque explica por qué una naviera «de la que se habla menos» pesa más de lo que parece: las islas también van más allá del turismo.
Las cifras que sostienen la tesis
Ese posicionamiento (producto para el pasaje en los puentes superiores arriba, logística indispensable en los garajes) se ha traducido en números sólidos. En 2025 Trasmed tuvo un EBITDA positivo de 21,5 millones de euros, mejoró su resultado más de un 70% y facturó 165,4 millones, un 9,4% más que el año anterior, mientras recortaba su deuda un 66% con la vista puesta en llegar a 2027 sin ella. Por sus líneas pasaron más de 700.000 pasajeros y 339.394 unidades de mercancía, con Barcelona aportando por sí sola más de 363.000 viajeros.
Para Ettore Morace, CEO de la naviera, 2025 fue ‘un año de consolidación’, algo notable en un sector donde el desajuste entre oferta y demanda sigue siendo la norma más que la excepción.
En lo ambiental, la compañía saca a relucir en sus comunicados que acumula 22.800 toneladas de CO₂ menos entre 2024 y 2025 (como retirar 5.000 coches de la carretera) y desde marzo de 2025 el Ciudad de Palma se enchufa a la red eléctrica del puerto de Barcelona en cada escala. El siguiente hito es ganar su primera estrella Lean & Green, prevista para 2027.
Una pieza pequeña de un tablero muy grande
Detrás de todo esto está el Grupo Grimaldi: 130 buques en 150 puertos de 50 países y una inversión en marcha de más de 1.300 millones de euros para nueve ferrys con propulsión de metanol que llegarán entre 2028 y 2030. En España eso ya se nota en Barcelona, donde el grupo unifica terminales y corona un silo de vehículos con placas solares, y en Valencia, su hub logístico en el Mediterráneo.

Así que ahí queda el retrato: mientras dos gigantes libran su partida a golpe de fusiones y flotas nuevas, la tercera en liza ha decidido ganar terreno sin necesidad de titulares, con barcos que han vivido media docena de vidas antes de llegar a Baleares. Y quizá sea precisamente eso, la naviera que que no hace ruido, aunque nunca falta a su cita lo más curioso de toda esta historia.

