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Forbes 30 Under 30

‘De la Tierra al mar: sostenibilidad, responsabilidad e impacto’, en Forbes España 30 Under 30: «Tenemos un problema, pero también una solución»

Activismo, inteligencia artificial e innovación azul se unen en una de las mesas del Forbes España 30 Under 30 para reivindicar que el impacto ya no es una opción, sino una necesidad.

Juanjo Mestre, CEO Y Cofundador de Dcycle, La activista medioambiental Olivia Mandle; Elena Martínez, cofundadora y directora tecnológica de BlueGea Group; y Alba Meijide, ingeniera especializada en inteligencia artificial

La sostenibilidad ya no se entiende únicamente como un compromiso medioambiental. También es innovación, desarrollo tecnológico, emprendimiento y capacidad para transformar sectores enteros. Esa ha sido una de las principales conclusiones de la mesa ‘Sostenibilidad, responsabilidad e impacto’, celebrada en el marco del Festival Forbes España 30 Under 30.

El Festival Forbes España 30 Under 30 cuenta con el patrocinio de OMODA & JAECOO, Cervezas San Miguel, Redken, McDonald’s, Yamaha, Holded, Barceló Ron Dominicano y Universidad Camilo José Cela.

El encuentro ha reunido a tres jóvenes referentes de ámbitos muy distintos pero unidos por un mismo objetivo: generar un impacto positivo desde sus respectivas disciplinas. Modera Juanjo Mestre, CEO Y Cofundador de Dcycle, La activista medioambiental Olivia Mandle; Elena Martínez, cofundadora y directora tecnológica de BlueGea Group; y Alba Meijide, ingeniera especializada en inteligencia artificial, han reflexionado sobre cómo ciencia, empresa y tecnología pueden convertirse en herramientas para responder a algunos de los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Lejos de plantear la sostenibilidad como un concepto abstracto, las tres participantes han defendido la necesidad de trasladar el conocimiento a soluciones concretas. Desde la conservación de los océanos y la divulgación científica hasta el desarrollo de tecnologías basadas en recursos marinos o el uso responsable de la inteligencia artificial para optimizar procesos y reducir impactos, el debate ha puesto de manifiesto que la innovación solo cobra sentido cuando genera valor para la sociedad.

En este sentido, Olivia Mandle lanzó un mensaje que resume el espíritu de la mesa: «Lo que falta es conexión. El ser humano está muy desconectado de la naturaleza, de los océanos y de los animales. Cuando entendamos que esta es nuestra casa, será mucho más fácil protegerla», afirmó la activista, que defendió la necesidad de afrontar la crisis climática desde la esperanza. «Estamos viviendo una emergencia climática real, pero también debemos transmitir que todos podemos formar parte de la solución», añadió.

Uno de los grandes ejes de la conversación ha sido el equilibrio entre progreso tecnológico y responsabilidad. Las participantes han coincidido en que herramientas como la inteligencia artificial ofrecen enormes oportunidades para avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles, aunque también han subrayado la importancia de desarrollar estas tecnologías desde criterios éticos, transparentes y con una medición rigurosa de su impacto.

En esa línea, Alba Meijide advirtió de que la velocidad a la que avanza la inteligencia artificial dificulta evaluar adecuadamente sus efectos. «Podemos medir el impacto, pero si seguimos desarrollando la tecnología a un ritmo tan acelerado no da tiempo a que los mecanismos de evaluación se pongan a la altura. La sostenibilidad también pasa por diseñar tecnologías más transparentes y eficientes», explicó.

La mesa también ha servido para reivindicar la colaboración entre perfiles tradicionalmente alejados, como el activismo, la investigación científica y la empresa. Frente a la idea de que estos ámbitos compiten entre sí, las ponentes han defendido que solo mediante el trabajo conjunto será posible acelerar la transición hacia un modelo económico más respetuoso con el planeta.

Por su parte, Elena Martínez quiso poner el foco en la necesidad de afrontar los desafíos ambientales desde una visión constructiva. «Tenemos un problema, pero también tenemos una solución. Hoy contamos con el conocimiento y la capacidad para convertir retos ambientales en oportunidades. Nosotros, por ejemplo, transformamos algas invasoras en materias primas para desarrollar productos más sostenibles y con una menor huella de carbono», señaló.

Como cierre, las participantes han lanzado un mensaje dirigido especialmente a las nuevas generaciones: el futuro de la sostenibilidad dependerá tanto del compromiso individual como de la capacidad de convertir la innovación en una herramienta al servicio del bien común. Porque proteger el planeta, han coincidido, exige combinar conocimiento, acción y una visión a largo plazo capaz de transformar la manera en que producimos, consumimos y tomamos decisiones.

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