La inteligencia artificial, la exploración espacial y el análisis de datos se han convertido en algunos de los grandes motores de la innovación tecnológica. Bajo esa premisa, el Forbes España 30 Under 30 ha inaugurado su primera mesa de debate con un encuentro dedicado a analizar cómo estas disciplinas están redefiniendo el futuro de la ciencia, la empresa y la sociedad.
El Festival Forbes España 30 Under 30 cuenta con el patrocinio de OMODA & JAECOO, Cervezas San Miguel, Redken, McDonald’s, Yamaha, Holded, Barceló Ron Dominicano y Universidad Camilo José Cela.
Moderada por Ismael Sánchez, Chief Digital Officer de Forbes, la conversación ha reunido a Clàudia Soriano, doctora en Astrofísica e investigadora de la Universidad de Southampton; Joan Rodríguez, cofundador y CEO de Quiver AI; y Adrián Senar y Francisco Boira, cofundadores de Kreios Space.

A lo largo de la conversación, los ponentes han coincidido en una idea: el futuro de la innovación pasa por la convergencia entre investigación científica, inteligencia artificial y capacidad emprendedora. Desde aplicaciones de IA para el diseño profesional hasta el desarrollo de satélites capaces de operar en órbitas muy bajas o la investigación sobre atmósferas de exoplanetas, los participantes han compartido cómo tecnologías que hace apenas unos años parecían reservadas a los laboratorios están encontrando aplicaciones con un impacto cada vez más directo en la economía y la sociedad.

Uno de los ejes del debate ha girado en torno al valor estratégico de los datos. Los participantes han reflexionado sobre cómo la calidad de la información, la capacidad para procesarla y el desarrollo de algoritmos cada vez más sofisticados están acelerando tanto la investigación científica como la creación de nuevas compañías tecnológicas.
En este contexto, Adrián Senar y Francisco Boira defendieron la importancia de que la investigación trascienda el ámbito académico y llegue a la sociedad. «Investigar por investigar está muy bien, pero la ciencia debe tener una aplicación que llegue al usuario y mejore la vida de las personas. Los grandes cambios de la sociedad siempre han venido de la ciencia y nuestro deber, como investigadores, emprendedores e inversores, es conseguir que ese conocimiento termine convirtiéndose en un caso de uso real«, afirmaron.
La conversación también ha abordado los desafíos de emprender en sectores de alta complejidad tecnológica. Desde la financiación hasta la captación de talento especializado, los participantes han compartido algunas de las barreras que todavía afrontan las startups deep tech en España, aunque también han destacado el creciente interés inversor y el potencial del ecosistema nacional para competir en industrias estratégicas como la inteligencia artificial y el sector aeroespacial.
En este sentido, Joan Rodríguez explicó que el reto no termina cuando una tecnología demuestra su potencial en un laboratorio. «No basta con que una tecnología funcione en el laboratorio. Llega un momento en el que son los usuarios quienes deciden si realmente aporta valor. Convertir una investigación en una empresa útil para la industria requiere un proceso completamente distinto«, señaló el cofundador y CEO de Quiver AI.
Además del emprendimiento, la mesa ha puesto el foco en la necesidad de estrechar la colaboración entre universidad, centros de investigación y empresa privada para acelerar la transferencia de conocimiento y convertir los avances científicos en soluciones con impacto real.
Sobre ello, Clàudia Soriano destacó que «gran parte de la ciencia que se desarrolla en las universidades tiene un enorme potencial para convertirse en aplicaciones industriales. Lo que necesitamos son más puentes que faciliten esa transferencia tecnológica». Como ejemplo, recordó que muchos productos que hoy utilizamos en nuestro día a día nacieron en misiones espaciales: «Los sensores de las cámaras o incluso el velcro son tecnologías que surgieron en el ámbito espacial y terminaron encontrando aplicaciones mucho más amplias de las que se imaginaron inicialmente».
El encuentro ha concluido con un mensaje compartido por todos los participantes: el futuro no dependerá únicamente del desarrollo tecnológico, sino de la capacidad para combinar conocimiento científico, talento, colaboración y ambición empresarial. Un reto en el que la inteligencia artificial, la ciencia de datos y la exploración espacial ya no representan escenarios futuristas, sino tecnologías llamadas a transformar industrias enteras durante la próxima década.

