Forbes Women

Tapas Talks by Emilio Moro: Mujeres emprendedoras, experiencia, liderazgo y crecimiento

Bodegas Emilio Moro impulsa un encuentro clave en Forbes House donde la gestión del legado, la innovación en tiempos de crisis y las alianzas estratégicas definen el futuro del emprendimiento femenino.

Qué le empujó a hacerlo, cómo ha encontrado una voz propia o quiénes han sido sus referentes, son algunas de las preguntas que surgen cuando se tiene ocasión de hablar con una emprendedora que ha alcanzado el éxito y el reconocimiento con su proyecto. Porque la gente que se atreve, que es valiente, siempre interesa, siempre inspira. Así, mientras el sol del final de la primavera empezaba a extenderse sobre las calles de Madrid, dentro de Forbes House tenía lugar un Tapas Talks en clave femenina impulsado por Bodegas Emilio Moro y moderado por Anna Alarcón, redactora jefa de la revista Tapas.

Las invitadas, ocho mujeres con amplia experiencia en el mundo de la empresa y el liderazgo, cuyos testimonios aportan luz y verdad: Patricia Sánchez Moro, directora general de Bodegas Emilio MoroPilar Oltra, fundadora de VinologySheila Guerrero del Páramo, alma detrás de la joyería Del Páramo VintageMonti, fundadora de Mint&Rose y StoneLaura Gutiérrez, cofundadora de Petite MafaldaAna Planelles, fundadora de la escuela de sueño infantil, Child Sleep CareAlexandra Leight, CEO y fundadora de la agencia de representación A LeightHouse; y Amelia de la Lastra, directora creativa de Scalpers KIDS. Sobre la mesa, la experiencia y opinión acerca del emprendimiento, el liderazgo y el crecimiento no sólo profesional sino también personal.

Todas ellas pueden hablar en primera persona del camino que hace falta recorrer para construir algo propio, de los sacrificios, de las decisiones, de la ilusión y de la estrategia. Así, este encuentro se convierte en la excusa perfecta para poner en común problemáticas similares a realidades diferentes. Un intercambio de ideas y vivencias que es el pilar sobre el que se sustenta el proyecto ‘Mujeres que Lideran’, con el que Emilio Moro pone en valor el apoyo entre mujeres y la importancia que tiene compartir experiencias reales como palancas fundamentales para el crecimiento profesional y personal. 

Las ocho participantes durante el Tapas Talks by Emilio Moro.


El punto de partida: raíces, herencia e impulso 

El origen y el porqué de su apuesta se presenta como el punto de partida perfecto para romper el hielo y dar comienzo a esta charla entre compañeras. Patricia Sánchez Moro pertenece a la cuarta generación de la familia Moro y hoy lidera una bodega con una historia y un legado muy potentes. Una trayectoria que tiene siempre muy presente y que le marca a la hora de tomar decisiones, porque como ella defiende, “es importante saber de dónde vienes”. Criarse en el seno de una familia dedicada al vino desde hace 100 años le ha hecho ser consciente del esfuerzo que hay detrás de cada botella, como le ocurre también a Pilar Oltra, que comparte con Patricia la herencia familiar –ella es la tercera generación de bodegueros y ha crecido en el viñedo junto a su padre y abuelo–. 

Patricia Sánchez Moro, directora general de Bodegas Emilio Moro, y Anna Alarcón, redactora jefa de la revista Tapas.

Por su parte, Sheila Guerrero del Páramo y sus hermanos, aunque también representan la continuación de la empresa familiar, decidieron hacer un cambio radical del concepto de joyería tradicional a joyería vintage. “Veníamos con una base maravillosa y con unos valores que nos dieron la confianza, pero nuestro concepto partía de cero y eso también nos infundió ganas e ilusión”, comparte. Porque las figuras referentes se convierten en pilares fundamentales sobre los que sostener y construir, tal y como reflexiona Monti: “Soy la primera generación, pero sí es cierto que a mi alrededor he tenido referentes en emprendimiento y en empresa femenina, por lo que creces con una energía diferente que no entiende de limitaciones. Absorbí ese conocimiento y esas ganas, y lo canalicé para dar forma a mi negocio”. 


La valentía de saber ver la oportunidad 

Es tanto un desafío continuar un legado como empezarlo de cero, y más si se trata de un sector que apenas tiene recorrido, como le ocurrió a Laura Gutiérrez con Petite Mafalda: “Cuando empezamos, la figura de wedding planer no existía y nos costó hacer entender que podía ser una buena forma de negocio. Si no llega a ser por mi marido, que viene de una familia de emprendedores y me animaba a que lo hiciera constantemente, es posible que Petite Mafalda no hubiera existido”. 

Y de las bodas al sueño infantil, un nicho que estaba por explorar y que fue el que le encendió el piloto a Ana Planelles que, aunque no es la primera asesora de sueño infantil, sí es la pionera en fundar una escuela. La idea le empezó a rondar la cabeza cuando una amiga le comentó que necesitaba ayuda para su hijo. Luego, ella tuvo una hija y, al entrar más en el mundo de la maternidad, se dio cuenta de que había mucha distancia entre dejarles llorar o no dejarles nada, como si no hubiese más opciones. “Venimos a demostrar que se puede ser madre y dormir, sin dejar llorar al bebe”, puntualiza. 

Nadie dijo que fuera fácil y muchas veces el momento de apostar llega cuando parece que todo está en contra. “Empecé con la agencia A LeightHouse en 2013, justo cuando empezaba la crisis económica. Lo hice sola, sin inversores y en un país que no es el mio, así que fue un momento complicado. Pero veía que faltaba una agencia boutique con más enfoque internacional y que permitiese poder cuidar más a los artistas”, recuerda Alexandra Leight. Una crisis que también fue el contexto del que surgió la transformación de Amelia de la Lastra: “Estudié Bellas Artes y Diseño Gráfico y Publicidad, venía de agencia y había montado mis exposiciones. Entramos en plena crisis y de repente sale una vacante pequeñita en Scalpers. No tenía conocimiento de moda ni estaba segura de dejar la pintura, pero me lancé. Siempre digo que cuando pasa un tren, hay que cogerlo. Luego me di cuenta de que son mundos que están muy unidos, por la creatividad, el color, las texturas…”. 


Mantener una voz propia en un mundo inmediato 

La charla avanza y los nervios se relajan. Es entonces cuando la confianza empieza a ganar terreno y Anna Alarcón aprovecha para lanzarles la siguiente pregunta: “¿Qué os parece más difícil, encontrar una voz propia o sostenerla en el tiempo?» Algo que se torna complicado hoy en día teniendo en cuenta los niveles de exigencia e inmediatez. Patricia lo tiene claro, ya que cree que ambas son necesarias. Considera que evolucionar es importante y algo que se demanda, pero en el caso de Emilio Moro, con toda la historia que atesoran, trabajan para que el legado siempre esté presente. Y amplía, “siempre buscamos mantener el equilibrio entre el de dónde vienes y hacia dónde quieres ir. Para que el camino sea largo, creo que es fundamental tener autenticidad y transmitir valores y cercanía”. 

A Laura Gutiérrez lo que le parece difícil ahora es arrancar. ¿El motivo? La cantidad de oferta e información que hay en las redes sociales, algo que dificulta el tener una idea diferente. Una exposición y estímulo constantes que se reflejan en el ritmo vertiginoso al que se suceden las tendencias, algo que afecta directamente al mundo de la moda. Sobre esto, Amelia reflexiona, “no todas las tendencias son para una misma marca porque si lo haces así no encontrarás una voz propia y será contraproducente para el negocio”. Un tema de conversación que han abordado recientemente en Mint&Rose y cuya conclusión comparte Monti: “Lo que hace únicas a las marcas es el alma y el propósito, porque hay tanto, que es imposible que todo pueda funcionar. Tenemos que mantenernos en un propósito reconocible para transcender en el tiempo. Eso pasa en todos los sectores y en todo lo que consumimos”. 

Monti, fundadora de Mint&Rose y Stone, y Sheila Guerrero del Páramo, alma detrás de la joyería Del Páramo Vintage.


Una mirada propia frente al mito y la importancia de la resistencia 

Si hay un sector que en apariencia puede parecer 100% masculino, es el del vino. Pero nada más lejos de la realidad. Un prejuicio que se derriba cuando uno es consciente de la cantidad de mujeres que hay en puestos técnicos, directivos, en sumillería o comunicación. Patricia es otro claro ejemplo de ello y, antes que ella, ya lo fueron su abuela, su madre o su tía, quienes han formado parte de todas las decisiones y los trabajos que se han realizado en bodega. Por eso ella no siente que el mundo del vino sea cosa de hombres, sino todo lo contrario.

Pilar tampoco lo ha percibido nunca así, ni lo ha visto como un obstáculo, sí como una oportunidad para tener un espacio especial, ya que quizá la mujer tiene una mirada diferente que aporta mucho. Y matiza, “cuando tienes un proyecto que te gusta y te emociona, y le pones tu alma y tus ganas, transciende más allá de si es de hombres o mujeres. En mi familia las mujeres han sido muy emprendedoras y nunca he pensado así». Sin embargo, en el mundo nupcial Laura sí observa que la mujer viene con una carga extra, que es la de querer que su boda sea diferente a la del resto: “Vienen con esa presión porque ya lo han visto todo en las redes sociales. Hemos llegado a tirar palomas a la salida de la iglesia o pasarlas canutas para que las mariposas volaran porque no querían salir de la caja. Creo que lo importante es disfrutar de tu día y hacerlo tuyo, no ser diferente”. 

Porque sí, esta es una carrera de resistencia en la que es necesario estar al servicio del cliente, incluso cuando la excentricidad llama a la puerta. Así lo sufre también Sheila, que tras ventas cuantiosas, recibe peticiones para conseguir mesa en restaurantes exclusivos o entradas para conciertos. Lo mismo ocurre con los actores, que le piden de todo a Alex; por eso ambas se han planteado abrir un servicio de concierge. Un alto nivel de exigencia y sacrificio para el que se necesita una presencia constante.


Compartir entre iguales: construir comunidad para amortiguar la carga y alcanzar la cima

Precisamente por lo anterior, por esa carga física y mental que acarrea el emprendimiento, es que se torna imprescindible construir redes de apoyo y una comunidad sólida que sostenga, complemente y alivie esa carga. Aspectos que son clave en el proyecto ‘Mujeres que Lideran’: “La parte de networking, de hablar con personas de otros sectores, es fundamental. Eso enriquece. He tenido la suerte de conocer a mucha gente que me ha inspirado”, considera Patricia. Pero si tiene que pensar en una sola persona, sería, sin duda, su abuela, “trabajadora y luchadora, ha sacado una familia adelante y nos ha inculcado unos valores que han sido claves para gestionar una empresa”. Tanto ha sido así, que incluso han lanzado un vino en su honor: La Felisa. 

Como apuntaba al inicio Pilar, sus máximos referentes han sido su hermano Martín y su padre, ambos emprendedores (su hermano desde muy jovencito). Y sobre las redes de apoyo, considera que es importante rodearse de gente con proyectos interesantes y de sectores diferentes, pero con problemáticas similares; personas que te inspiren, te apoyen y te puedan dar su punto de vista. Algo que se torna especialmente importante cuando surgen los conflictos: “Creo que el camino del emprendimiento es muy solitario porque hay momentos clave en la toma de decisiones que te van a afectar a nivel profesional y personal, pero nadie más que tú puede tomarlas. Por eso creo que es muy interesante e importante rodearte de gente que puede estar pasando por lo mismo o ya lo haya pasado y poder absorber ese conocimiento.”, medita Monti.

Alexandra Leight, CEO y fundadora de la agencia de representación A LeightHouse, y Amelia de la Lastra, Directora Creativa de Scalpers KIDS.

Porque el poder sanador que tiene compartir entre iguales es infinito y lleva a abrir puertas que uno ni imagina. Algo que ha experimentado en primera persona la fundadora de Mint&Rose y Stone: “Cuando he conocido a gente que ha pasado por lo mismo es cuando he querido abrirme y empezar a compartir más, porque me he dado cuenta de que el impacto que puedes tener en otras personas, y viceversa, es increíble”. A Alex, este apoyo la ha ayudado a lanzarse cuando ha querido arriesgar, pero ha sentido ese miedo, “tienes a mucha gente que depende de ti y contar con ese soporte me ha dado el impulso necesario”.

El cierre de este Tapas Talks llega en forma de consejo, el que ellas le darían a esas mujeres que estén pensando en emprender. Amelia de la Lastra verbaliza una reflexión que comparten todas: “Que se atrevan. Es verdad que España no es un país fácil y que cada vez hay menos gente, pero precisamente por eso hay más hueco”. Eso, sumado a la importancia de controlar bien los números y de no rendirse a la primera, de llegar hasta la cima de una curva que al principio parece no terminar. Porque cuando se alcanza ese pico ya no hay marcha atrás. 

Los vinos Emilio Moro que se sirvieron durante el brunch posterior.

Artículos relacionados