Baleares

Rels B, el artista mallorquín más escuchado del mundo, presenta su álbum más íntimo y maduro

El artista mallorquín presentó por sorpresa Love love Flakk en la Plaza Mayor de Madrid consolidando una nueva etapa creativa marcada por la madurez, la calma y la evolución personal.

Rels B, uno de los artistas españoles más escuchados del mundo, continúa consolidando desde sus raíces mallorquinas una carrera global marcada por la evolución musical y la identidad propia. foto: Forbes España.

Pocos artistas españoles han conseguido construir una conexión tan transversal entre generaciones como Rels B. Y quizá una de las claves esté precisamente en eso que ahora atraviesa su nuevo álbum: la sensación de haber dejado atrás el ruido. El mallorquín Daniel Heredia Vidal, conocido mundialmente como Rels B o Skinny Flakk, presentó esta semana Love love Flakk en una listening party celebrada en la Plaza Mayor de Madrid, convertida por unas horas en una especie de estudio emocional al aire libre donde miles de seguidores escucharon por primera vez su décimo trabajo discográfico.

La escena tenía algo simbólico. En pleno centro de una ciudad acelerada, uno de los artistas españoles más escuchados del mundo hablaba de paciencia, estabilidad emocional y amor entendido ya no como vértigo, sino como refugio. “En estos tiempos donde todo va tan rápido, tener la atención de la gente un momento es un privilegio”, agradeció el artista durante el encuentro.

Detrás del fenómeno global sigue estando Mallorca. Aunque hoy acumula más de 23 millones de oyentes mensuales en Spotify, llena estadios y se ha consolidado como uno de los nombres españoles más influyentes en Latinoamérica, Rels B continúa representando una generación de artistas nacidos fuera de los grandes centros tradicionales de la industria musical española. Su historia comienza lejos de Madrid o Barcelona y conecta directamente con una nueva identidad cultural balear mucho más internacional, creativa y exportable.

Con Love love Flakk, el artista abraza probablemente su etapa más introspectiva hasta la fecha. El disco, compuesto por once canciones, funciona como una síntesis de muchos de los sonidos que han marcado su trayectoria: afro beats, R&B, lo-fi, bossa nova o pop atmosférico. Pero más allá del estilo, el álbum gira alrededor de una idea muy concreta: la madurez.

“Este álbum para mí ha sido una sanación”, explicó durante la presentación. Una frase que resume bien el tono de un trabajo donde aparecen temas como aprender a poner límites, gestionar la ansiedad, reconocer errores o encontrar estabilidad emocional después de años de exposición constante.

Musicalmente, Rels B sigue moviéndose con una naturalidad poco habitual entre géneros. En el álbum conviven sampleos, ritmos afro, referencias latinas y estructuras más melódicas sin perder nunca esa identidad minimalista y reconocible que le ha permitido convertirse en uno de los artistas españoles más sólidos de la última década.

También llama la atención la contención en las colaboraciones. En una industria donde los discos funcionan cada vez más como plataformas colectivas, Love love Flakk apuesta por una línea más personal, incluyendo únicamente participaciones puntuales como la de Kali Uchis o DJ Swet.

El éxito de Rels B también refleja otro fenómeno cada vez más visible: el peso creciente de Baleares dentro de las industrias culturales contemporáneas. Durante años, las islas proyectaron al exterior principalmente una imagen asociada al turismo y al ocio. Hoy, además, exportan talento creativo con impacto global en música, moda, arte o audiovisual.

En el caso de Rels B, Mallorca no aparece únicamente como lugar de origen, sino como parte estructural de su identidad artística. Incluso en sus momentos de mayor proyección internacional, el artista ha mantenido cierta distancia con la hiperexposición mediática tradicional, construyendo una carrera mucho más ligada a la conexión directa con el público que al circuito convencional de celebridad.

A dos meses de llenar el Riyadh Air Metropolitano de Madrid, el mallorquín parece atravesar un momento especialmente sólido. Pero quizá lo más interesante no sea el tamaño del fenómeno, sino el cambio de narrativa. Lejos de la urgencia o el exceso que muchas veces acompañan a la industria musical, Love love Flakk suena precisamente a lo contrario: a alguien que ha entendido que crecer también puede significar bajar el ruido.

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