BrandVoice

Cimientos tecnológicos

Construir sistemas, no sumar herramientas, esa es la base sobre la que los hermanos Gracia articulan su propuesta para aprovechar al máximo el poder de la tecnología.

Javier y Juan Gracia fotografiados el 8 de abril en las oficinas de Performanze en Madrid. Foto: Jaime Partearroyo.

La tecnología da una oportunidad única para crecer, eso está claro. El problema es que a muchas compañías les entran las prisas y olvidan algo fundamental: construir una base estructural sólida. Es ahí donde surge Performanze, que ha orientado su propuesta a conectar negocio, datos y operación. Fundada en 2019 por los hermanos Javier y Juan Gracia, la firma ha evolucionado desde el performance marketing hacia una consultoría tecnológica con un enfoque propio, centrado en eliminar silos y mejorar la toma de decisiones.

Hermanos mellizos, socios y además emprendedores en serie, ¿cómo ha condicionado eso su manera de tomar decisiones, asumir riesgos y construir compañía?

Javier: No nos da ventaja ser hermanos, nos da velocidad. Nos conocemos tan bien que las decisiones que en otras compañías tardan semanas, nosotros las tomamos en una conversación. Esa agilidad es parte del ADN de Performanze y se la trasladamos a nuestros clientes.

Juan: Somos muy distintos y eso es lo que funciona. Javier construye la compañía por dentro. Yo la empujo hacia fuera. No nos solapamos. Nos multiplicamos.

Performanze nace en 2019 y en pocos años evoluciona del marketing hacia la consultoría tecnológica. ¿En qué momento entendieron que el mercado necesitaba algo distinto?

Javier: Cuando vimos que el problema real no era de captación, sino de estructura. Nuestros clientes podían crecer, pero no sostenerlo porque operaban en silos: cada departamento con sus herramientas, sus datos y su propia lógica.

Juan: Veíamos lo mismo en todas partes: CRM, ERP, analytics, soporte… cada uno aislado, con datos estructurados de formas incompatibles entre sí. No hacía falta otra capa de servicio. Hacía falta romper esos silos y reconstruir la infraestructura desde dentro. Nosotros empezamos por donde nadie quiere empezar: ordenar la información, unificar las fuentes, construir el Núcleo. No es sexy, pero es lo que separa a las empresas que escalan con IA de las que hacen pilotos que nunca llegan a producción. Sin esa base, la IA es un juguete caro.

“En tecnología, si no tienes plan B, el riesgo se mide en supervivencia”

De ahí surge también el concepto de selfware, ¿qué es y qué implica?

Juan: Se trata de que el software se adapte a la empresa y no al revés. Eso te da una velocidad de ejecución que no se enseña. Para que una empresa funcione como un sistema conectado, no puedes depender de seis herramientas de terceros que no se hablan entre sí. Cada SaaS que añades crea un silo nuevo. Selfware invierte esa lógica: es software construido alrededor de los procesos reales de cada compañía, con agentes de IA integrados desde el diseño para colaborar.

Otra de vuestras máximas es que las compañías no necesitan más herramientas, sino sistemas que conecten tecnología, datos y negocio. ¿De qué manera?

Juan: Construimos el Núcleo de cada cliente: una base de datos unificada que conecta todas sus fuentes bajo una misma lógica de negocio. Sobre esa base, desplegamos agentes de IA que operan todos los departamentos de la compañía las 24 horas. Por ejemplo: finanzas detecta que el margen de un producto está cayendo, operaciones recibe esa señal y ajusta automáticamente la cadena de suministro, marketing reasigna presupuesto hacia las líneas más rentables y ventas prioriza las oportunidades con mayor retorno. Todo conectado, sin que nadie tenga que cruzar un Excel a mano. Cuando eso funciona, los equipos dejan de improvisar y deciden con datos en tiempo real.

¿Qué diferencia a un cliente que simplemente incorpora tecnología de otro que realmente cambia su forma de competir?

Javier: La ambición. El primero busca mejorar algo puntual, mientras que el segundo acepta revisar a fondo cómo vende, cómo opera y cómo escala para así eliminar silos, reconstruir la base, cambiar procesos. Cuando un cliente da ese paso, la tecnología deja de ser un coste y se convierte en su mayor ventaja competitiva. Esos son los clientes con los que mejor trabajamos.

Compiten en un terreno históricamente dominado por firmas grandes, ¿cómo han conseguido hacerse un hueco?

Javier: Entregando resultados, no PowerPoints. Una consultora grande tarda meses en un diagnóstico. Nosotros desplegamos sistemas en semanas que ya están generando datos y decisiones reales. Hemos pasado de 70 a 180 clientes en dos años, y muchos eran potencialmente compradores de las grandes. Pero la IA es velocidad, y las grandes no la tienen.

Juan: El CTO nos elige por la profundidad técnica. El CEO, porque impactamos en la cuenta de resultados. No vendemos narrativa tecnológica, vendemos productividad, menores costes operativos y time-to-value rápido.

Están en un momento de consolidación, internacionalización y madurez de marca. ¿Cuál es hoy la gran visión de futuro de los hermanos Gracia para Performanze, y qué tipo de compañía quieren ser en unos años?

Javier: Que cualquier empresa que sienta que su tecnología le frena en lugar de empujarle sepa que hay otra forma de hacer las cosas. Queremos ser la referencia a la que recurran cuando se lo pregunten.

Juan: Estamos abriendo Miami y México este año porque este reto es global. Selfware es una categoría nueva y queremos liderarla desde España.

Artículos relacionados