Baleares

Descubre cinco secretos que viven en las calles de Palma de Mallorca

Entre murallas, faros, leyendas y tradiciones, la capital balear conserva una red de historias que ayudan a entender su identidad.

Ciudad de Palma de Mallorca (Foto: Getty Images)

Palma de Mallorca es una ciudad donde el pasado no ha desaparecido, al contrario, sigue vivo en sus calles. Entre murallas, faros, leyendas y tradiciones, la capital balear conserva una red de historias que ayudan a entender su identidad.

En este recorrido descubrimos cinco secretos que aún laten en la ciudad, desde construcciones defensivas y símbolos urbanos hasta relatos fantásticos y reliquias sagradas. Cada uno de ellos revela una cara distinta de Palma, donde la historia, la leyenda y la vida cotidiana se entrelazan hasta formar una sola realidad: la ciudad de Palma de Mallorca.

Amurallado renacentista de Palma

Las Murallas Renacentistas de Palma, construidas a partir de 1551 en el siglo XVI, forman parte del quinto recinto amurallado de la ciudad y representan una de sus grandes obras de defensa militar. Levantadas para proteger Palma de los ataques turcos en el Mediterráneo, especialmente tras la caída de Constantinopla, contaban con muros en talud y doce baluartes distribuidos alrededor del perímetro urbano. Destacan elementos como los baluartes de Sant Pere y del Príncep, y su construcción se fue desarrollando entre los siglos XVI y XVIII, adaptándose a las nuevas necesidades defensivas de la época.

Durante siglos, las murallashan han condicionado el crecimiento de la ciudad, ya que estaba prohibido construir fuera de ellas, lo que provocó problemas de sobrepoblación y sanitarios en el interior. Finalmente, en 1902 el rey Alfonso XIII autorizó su derribo dentro del plan Calvet, dando paso a la Palma moderna, eso sí, manteniendo un recuerdo de su pasado. Concretamente, la parte ubicada en el recinto marítimo. Hoy en día, los restos de las murallas siguen apareciendo en excavaciones y obras urbanas, como el antiguo Bastió de Santa Margalida, y pueden recorrerse algunos tramos.

Muralla renacentista de Palma de Mallorca (Foto: Ayuntamiento de Palma)

El banco de los vagos

La plaza de Cort es conocida por albergar su Ajuntament, cuya fachada levanta pasiones. Sin embargo, escondido a simple vista, se encuentra un elemento que tiene mucha historia. Lo llaman el Banc dels Vagos o “sinofós” en mallorquín y se trata del gran banco de piedra situado frente al ayuntamiento, un lugar que desde siempre invita a detenerse, sentarse y observar la vida de la ciudad.

Este banco debe su nombre a los ociosos del siglo XIX, especialmente jóvenes adinerados que pasaban allí el tiempo con excusas del tipo “si no fuera por…”. Con el tiempo, el apodo ha perdurado y hoy se utiliza de forma irónica, manteniendo viva una pequeña tradición popular nacida de quienes, sentados y pensativos, no hacían más que descansar y observar la vida pasar.

Plaza de Cort en Palma de Mallorca

El tercer faro más antiguo del mundo

El Faro de Portopí se le conoce fundamentalmente por sus dos títulos: ser el segundo más antiguo de España y el tercero del mundo, solamente encabezado por la Torre de Hércules, y la Linterna de Génova. Asimismo, es conocido por ser uno de los símbolos más emblemáticos del paisaje de Palma.

Construido en 1300, ha sido testigo de un extenso relato marítimo desde sus 41 metros de altura, desde desembarcos, batallas, intentos de huida y mil historias más que se han perdido en la memoria de los siglos. Actualmente, está en funcionamiento y custodia un museo que expone la historia de la señalización marítima, además de su evolución tecnológica.

El Faro de Portopí
(Foto: farsdebalears.com)

La momia del dragón de las alcantarillas

La leyenda del Drac de na Coca cuenta que, en el siglo XVII, una temible criatura habitaba en las alcantarillas de Palma y salía por la noche cerca de las murallas -en la zona actual del Parc de la Mar- sembrando el miedo entre los vecinos e incluso haciendo desaparecer niños. Según el relato urbano, el valiente caballero Bartomeu Coch logró encontrar al monstruo, y además de darle una forma mitológica -la de un dragón-, le derrotó en una lucha para proteger a su amada, convirtiéndose en héroe local.

Con el tiempo, se descubrió que el supuesto dragón era en realidad un cocodrilo tropical que probablemente llegó a la isla en un barco, pero cuya presencia alimentó la imaginación y el terror popular. Actualmente, esta realista “momia” se conserva en el Museu d’Art Sacre de Mallorca y con ella, el mito del Drac de na Coca sigue vivo en la cultura de la ciudad, solo que esta vez no vive en las alcantarillas, sino a través de sus representaciones en esculturas, fiestas y tradiciones.

La leyenda del Drac de na Coca en el el Museu d’Art Sacre de Mallorca

La reliquia de San Sebastián en la Catedral

Palma de Mallorca, por su condición de ciudad portuaria y su ubicación estratégica, fue históricamente un lugar muy codiciado, pero también especialmente vulnerable a la llegada de epidemias como la Peste en la Edad Media. Ante estas calamidades, la tradición atribuye la intervención milagrosa de San Sebastián a la erradicación de la enfermedad, motivo por el cual fue nombrado patrón de la ciudad.

Según la tradición cristiana, San Sebastián fue un mártir romano que murió asaeteado por orden del emperador, y su cuerpo fue enterrado en las catacumbas de la Vía Apia. En la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca se conserva desde hace más de 500 años una de sus reliquias -el hueso del brazo- guardada en un relicario del siglo XVI de plata y madera, de gran valor artístico. Este relicario, de base octogonal y ricamente decorado con motivos típicos de la platería mallorquina, se vuelve el protagonista durante las fiestas patronales.

Catedral Santa María de Palma de Mallorca

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