«2025 ha sido un año excepcional», declaraba esta mañana Alain Ryckeboer en la presentación de los resultados económicos correspondientes al ejercicio 2025. Poco después, las palabras del CEO de Leroy Merlin eran refrendadas por su Director Financiero, Alberto Bustio, que era incluso más contundente. «Son unos resultados formidables», decía, al tiempo que se mostraba optimista sobre las previsiones de 2026. A pesar de la incertidumbre mundial, Bustio confirmaba que «estamos financieramente mejor preparados que cuando estalló la guerra de Rusia y Ucrania. Tenemos firmados PPA con empresas de energía y, aunque puede haber tensiones e incrementos de inflación, intentaremos absorberlos para que no repercutan en los precios».
La satisfacción y el optimismo de todo el equipo de Leroy Merlin era comprensible. La cifra de negocio en relación con el ejercicio de 2024 aumentó un 6,6% hasta alcanzar los 3.827 millones de euros, el EBITDA se incrementó un 14% llegando a los 247 millones de euros y el beneficio neto después de impuestos fue de 177 millones. Unos resultados que demuestran la buena marcha de la venta convencional, así como de las nuevas fuentes de ingresos, entre las que se encuentran la venta a través de web, teléfono y App (417 millones de euros, un 25% más respecto de 2024) y el marketplace (150 millones de euros, un incremento del 53% sobre el ejercicio anterior).

Más allá de la buena coyuntura que vive el país, reflejada en una macroeconomía favorable, un mercado inmobiliario activo, un importante crecimiento demográfico, un aumento del PIB del 2,8 y una tasa de ocupación récord, para los responsables de Leroy Merlin, los buenos resultados de la compañía en 2025 son consecuencia de las inversiones y las políticas de modernización iniciadas hace unos años.
«Somos la segunda empresa del sector en España y eso implica la responsabilidad de innovar», afirmaba Alain Ryckeboer, que ha resaltado como parte de esa innovación los diferentes conceptos implementados en los locales de la empresa. Además de las grandes tiendas de 6.000 metros cuadrados como la inaugurada recientemente en La Laguna, o las Compact —aquellas de entre 2000 y 4000 metros cuadrados—, Leroy Merlin ha desarrollado otros puntos de contacto con el cliente. Por ejemplo, las tiendas Project —pequeños locales centrados en puertas y armarios en los que se pueden encargar proyectos de reformas—, las Express —comercios de proximidad definidos como la «farmacia del bricolaje del barrio»—, las Naterial, especializadas en muebles de jardín y exterior.
Mención aparte requieren las tiendas Urban, de las que solo existen sedes en Madrid y Barcelona y que, en comparación con las anteriores, serán las que menos posibilidades tendrán de crecer en el futuro. La razón, explicaba Ryckeboer, son los elevados costes de alquiler que conllevan locales de grandes dimensiones en zonas señoriales de ciudades como Barcelona y Madrid. Por tanto, si bien no son la prioridad de la compañía, en caso de seguir abriendo nuevas sedes, estas solo podrían estar en grandes ciudades como Sevilla o Málaga.
Democratizar la sostenibilidad
A las innovaciones en el sector de los locales, Leroy Merlin ha sumado otras iniciativas, como la inminente digitalización de los cobros y la gestión del almacén, seguir incrementando el market place para poder ofertar cinco millones de referencias a través de ese canal, apostar por la descarbonización de sus tiendas, su servicio logístico, sus proveedores y sus productos y, por último, impulsar la Inteligencia Artificial para mejorar la experiencia de cliente.
«Se nos viene un tsunami provocado por la tecnología y la Inteligencia Artificial», advertía Fernando del Palacio, Director de Marketing que, a continuación, aclaraba que Leroy Merlin se enfrentará a ese reto con una actitud humanista, «poniendo a las personas en el centro». Aunque la compañía ya cuenta con herramientas basadas en la Inteligencia Artificial, como un asesor virtual online y un servicio de asistencia en tienda, el objetivo de esta tecnología será, según Del Palacio, resolver las necesidades de los consumidores sin edulcorar la experiencia de compra en tienda y la posibilidad de ver y tocar los productos.
Es por esto por lo que Leroy Merlin está apostando por ROPO, siglas de Research online, Purchase Offline, una experiencia de compra en la que los usuarios consultan el catálogo de la tienda online pero, en lugar de adquirir el producto a través de las herramientas digitales, demoran la compra hasta poder hacerla in situ en los locales con el asesoramiento de los empleados que, liberados del trabajo más rutinario gracias a esas herramientas, podrán centrarse en su faceta de expertos.
La plantilla de Leroy Merlín es otro de los grandes activos de la compañía y, en consecuencia, es un tema que marca también las decisiones empresariales. Además de los 76 millones de euros repartidos entre la plantilla en 2025 en concepto de incentivos, la firma matriz Adeo cedió gratuitamente acciones de la compañía entre los 18.600 trabajadores, los cuales también han disfrutado de una media de 31 horas de formación.
Esta filosofía, reflejo de la responsabilidad social de Leroy Merlin, también se ve reflejada en otros aspectos de su gestión. Entre ellos, la tributación en España de la totalidad de los beneficios —550 millones de euros en 2025—, la apuesta por el tejido industrial español —el 73% de los proveedores son nacionales—, la apuesta por la economía circular —alargando la vida del producto o comercializando a un precio menor mercancía con ligeros desperfectos—, renunciando a vender productos con peor calificación energética, poniendo en marcha programas educativos como Hazlo verde para concienciar a estudiantes sobre sostenibilidad y organizando el proyecto Hogares Dignos, destinado a reformar viviendas de personas en riesgo de exclusión social.
Como se recalcó en el encuentro de hoy, uno de los objetivos a futuro de Leroy Merlin es «democratizar la sostenibilidad», no solo por el efecto social de la misma, sino por el valor económico y la credibilidad que aporta a la compañía que, a pesar de algunas alarmas a tener en cuenta —como las adversidades climáticas, el coste de la energía o el aumento del precio de la vivienda por encima del de los salarios—, prevé crecer en 2026 al mismo ritmo que en los ejercicios 2024 y 2025 con una inversión de 100 millones de euros.
