Opinión Salvador Sostres

Elena Yepes, qué hacer de ti antes de tener dinero

Volviendo a la idea original de Elena, en el sentido de que el dinero vale menos de lo que cuesta conseguirlo, tal vez ella misma pueda decir algo distinto cuando las primeras generaciones a las que ha formado tomen las riendas del mundo.

Elena Yepes, Crandon.

Elena Yepes explicó en una entrevista en La Vanguardia que el dinero vale menos de lo que cuesta conseguirlo, y que para que pueda tener algún efecto positivo, y no devastador, en las personas que logren alcanzarlo, ha de haber un alma preparada, culta y sensible para recibirlo.

Por eso ha dedicado su vida a los dos aspectos: de un lado, como asesora financiera —es diplomada en Dirección Económico-Financiera por ESADE Business & Law School y certificada como Financial Advisor MiFID II—, ha trabajado como bróker de bolsa, gestora de fondos y especialista en tesorería y derivados financieros en La Caixa; como banquera privada en Fibanc; y ha participado en proyectos de multifamily office.

Del otro, ha desarrollado para Crandon, una relevante gestora independiente de activos alternativos, un programa de compromiso humanista con los trabajadores de ls empresa. Un programa cultural, espiritual, tan riguroso en lo formativo como inspirador en lo introspectivo, y que va más allá del ESG o del greenwashing, esos conceptos que tan a menudo usan las grandes corporaciones para hacer ver que hacen lo que en realidad no hacen.

Teniendo Elena mucho valor como asesora financiera, y habiendo resultado providencial en los proyectos que en ese terreno ha desarrollado, su aportación más singular es, sin duda, este Meaningful Impact Program. Lo que distingue a Elena es que da por descontado el éxito en los negocios, no con desdén, pero sí dimensionando con exactitud su importancia relativa, y pone el foco, el centro de gravedad, en la formación cultural y en la sensibilidad de quienes van a liderar el mundo de los negocios en España. Su propósito es que las decisiones que tomen, además de exitosas, sean favorables a los intereses de la humanidad. Es mejor —y esto es exactamente a lo que se dedica Elena— poner la cultura, la sensibilidad y un sentido moral de la existencia en el corazón de las operaciones, que tener que corregirlas o compensarlas luego con lavados de imagen que suelen ser cínicos, que no ayudan a nadie y cuyo presupuesto va sin provecho ni solución en satisfacer los honorarios de la empresa de comunicación contratada para organizar el simulacro.

Con el programa, Elena ha dado un paso más en la relación con sus colaboradores, entendiendo que personas más cultas, más sensibles y más profundas hacen una empresa mejor pero también un mercado mejor si algún día emprenden otros caminos. Por ello las sesiones están abiertas a todos, sin importar la antigüedad, el rango ni el horizonte profesional dentro de la empresa.

Volviendo a la idea original de Elena, en el sentido de que el dinero vale menos de lo que cuesta conseguirlo, tal vez ella misma pueda decir algo distinto cuando las primeras generaciones a las que ha formado tomen las riendas del mundo. Con una educación más completa y una humanidad más trabajada, el valor del dinero crecerá, porque personas más cultas y más libres sabrán darle un destino más útil, más trascendente, más cercano a la promesa fundacional de nuestra era —y de nuestra fe— de un mundo mejor.

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