La inteligencia artificial y la digitalización comienzan a redefinir el negocio del mantenimiento, la reparación y la reforma de los superyates. La transformación no solo afectará a la manera en que los astilleros gestionan los proyectos, sino también a los perfiles profesionales que necesitará una industria cada vez más compleja, conectada y dependiente de los datos.
Así lo apunta el informe The Intelligent Refit Era: How Digitalisation and AI Will Redefine the Future of Yacht Refit, elaborado por Grupo MB92 a partir de un panel de expertos y una encuesta a más de 70 actores del ecosistema del superyate. Entre sus principales conclusiones, el estudio señala que el 78,5% de los encuestados prevé incrementar su inversión en digitalización e inteligencia artificial durante los próximos tres años.
El dato anticipa una aceleración de la transformación tecnológica del sector, aunque su punto de partida todavía es incipiente: solo el 24,6% de los participantes afirma haber integrado ya la inteligencia artificial en sus operaciones. La distancia entre las expectativas de inversión y el grado actual de adopción refleja tanto el potencial de estas herramientas como los retos que afronta su implantación.
Del mantenimiento tradicional al refit inteligente
El cambio apunta a un nuevo modelo de refit en el que la reparación y el mantenimiento convivirán con una gestión más intensiva en datos, conectividad, inteligencia artificial y plataformas digitales. En este escenario, la tecnología puede contribuir a ordenar información, automatizar tareas de bajo valor añadido, mejorar la planificación y respaldar las decisiones de técnicos, ingenieros, diseñadores y tripulaciones.
De hecho, el 71,4% de las organizaciones consultadas considera que la eficiencia operativa será el ámbito en el que la inteligencia artificial tendrá un mayor impacto.
La evolución también modificará las competencias requeridas dentro y fuera de las embarcaciones. A los conocimientos tradicionales de navegación, ingeniería y mantenimiento se sumarán capacidades vinculadas al análisis de datos, la gestión de sistemas conectados, la ciberseguridad, el diagnóstico avanzado y la interacción entre profesionales y herramientas inteligentes.
La consecuencia es la apertura de nuevas oportunidades para ingenieros, técnicos especializados, expertos en datos, profesionales de ciberseguridad, especialistas en eficiencia energética y responsables de plataformas digitales. También ganarán relevancia los perfiles híbridos, capaces de conectar el conocimiento industrial y náutico con las nuevas soluciones tecnológicas.
«Vivimos un momento de cambio rápido y significativo para el sector náutico. La tecnología avanza a un ritmo tan apasionante como, en ocasiones, inquietante. Aunque debemos adoptar tecnologías transformadoras como la inteligencia artificial, creo que es igualmente importante detenernos y centrarnos en aquello que permanece constante: el buen criterio, el sentido de la responsabilidad y las relaciones que sustentan la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros», asegura Ben Mennem, CEO de Grupo MB92.
La digitalización también llegará a bordo
Las necesidades tecnológicas no se limitan a los procesos de los astilleros. La encuesta identifica varias áreas prioritarias para la digitalización de la operativa a bordo: el seguimiento del mantenimiento, señalado por el 64,3% de los participantes; la elaboración de informes para los propietarios, con un 54,8%; y la planificación de rutas, con un 35,7%.
Estas aplicaciones sitúan el control de las operaciones y la gestión de la información entre los principales campos de desarrollo. El objetivo es integrar sistemas, personas y datos para mejorar la planificación a lo largo del ciclo de vida de cada proyecto de refit.
«Cada vez resulta más evidente que el futuro del refit no estará definido por una única tecnología, ya sea la inteligencia artificial, el IoT o los gemelos digitales. Será la inteligencia conectada, capaz de integrar sistemas, personas y datos a lo largo de todo el ciclo de vida del refit, la que permitirá impulsar una optimización continua y ofrecerá a clientes y astilleros una verdadera oportunidad para planificar de forma eficaz», señala Rubén Carmona, IT & Digitalisation Director de Grupo MB92.
El reto: formar al talento que necesita la industria
La evolución tecnológica abre una oportunidad para el empleo especializado, pero también pone de manifiesto una brecha de capacitación. Según el informe, el 66,7% de las organizaciones ya cuenta con algún tipo de estrategia digital. Sin embargo, solo el 19% dispone de una estrategia formal con presupuesto asignado y el 35,7% todavía no ofrece formación digital a sus empleados.
Estas cifras apuntan a que la transformación no dependerá exclusivamente de incorporar nuevas herramientas. También será necesario preparar a los profesionales para utilizarlas y reforzar la colaboración entre astilleros, empresas proveedoras, centros de formación profesional, universidades y centros tecnológicos.
Para Barcelona y su entorno, donde MB92 opera uno de sus principales astilleros, esta transición representa una oportunidad para estrechar los vínculos entre la industria náutica y el ecosistema tecnológico, además de impulsar nuevas especializaciones laborales ligadas al mar.
Datos y sostenibilidad, dos prioridades conectadas
La digitalización también puede contribuir a mejorar la gestión ambiental de los superyates. El informe destaca el papel de los sensores, el internet de las cosas (IoT) y las herramientas digitales para monitorizar consumos, emisiones, eficiencia energética y trazabilidad.
Este desarrollo abre nuevas oportunidades para proveedores especializados en conectividad, soluciones ambientales, mantenimiento predictivo y sostenibilidad aplicada a la náutica.
No obstante, la evolución presenta obstáculos. Entre ellos figuran la complejidad de las embarcaciones, la existencia de sistemas heredados, las dificultades para integrar distintas tecnologías, la calidad de los datos y la falta de estandarización. El informe también señala las exigencias del nuevo marco europeo de inteligencia artificial, que requerirá mayores capacidades de gobernanza, cumplimiento normativo y supervisión tecnológica.
El informe dibuja así una nueva etapa para el refit: una actividad en la que la ingeniería naval y la experiencia técnica seguirán siendo fundamentales, pero en la que el dominio de los datos, la conectividad y los sistemas inteligentes tendrá cada vez más peso. La velocidad de esta transformación dependerá tanto de la inversión tecnológica como de la capacidad de la industria para formar a los profesionales que la hagan posible.

