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La multa histórica a Meta se suma a la lista: Zuckerberg supera ya los 50.000 millones en sanciones

Meta dispara sus ingresos un 26% y apuesta por la inteligencia artificial, pero una orden judicial de 25.000 millones de dólares reabre el frente de la privacidad.

Mark Zuckerberg, consejero delegado de Meta, afronta nuevos desafíos judiciales mientras la compañía impulsa su apuesta por la inteligencia artificial.

Meta tiene un negocio que no deja de crecer, una apuesta multimillonaria por la inteligencia artificial y un problema judicial que amenaza con convertirse en una de las facturas más costosas de su historia. La matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp ha presentado unos resultados trimestrales mejores de lo esperado, con un aumento del 26% en sus ingresos, hasta los 64.601 millones de dólares, y un beneficio neto que se disparó un 264%, hasta los 9.860 millones.

Sin embargo, el balance llega acompañado de un golpe judicial de 25.000 millones de dólares en Nuevo México, en un caso relacionado con las prácticas de privacidad de Facebook y el escándalo de Cambridge Analytica. La compañía recurrirá la decisión, pero el episodio vuelve a poner bajo presión a Mark Zuckerberg: mientras intenta convertir la IA en el próximo gran motor de crecimiento, los litigios relacionados con la privacidad y el impacto de las redes sociales siguen amenazando sus cuentas.

Cambridge Analytica vuelve a pasar factura

El origen del nuevo revés se remonta al escándalo de Cambridge Analytica, que obtuvo indebidamente información privada de hasta 87 millones de usuarios de Facebook y utilizó esos datos para elaborar perfiles de votantes estadounidenses.

Nuevo México demandó a la compañía en 2021 por el tratamiento de los datos personales de los residentes del estado y por la información que ofrecía sobre sus políticas de privacidad. En septiembre, un jurado determinó que Meta había infringido la Ley de Prácticas Desleales estatal en más de 43 millones de ocasiones. Ahora, un juez ha ordenado el pago de 25.000 millones de dólares, una cantidad extraordinaria que se suma a los frentes legales que la tecnológica mantiene abiertos.

Meta ha anunciado que apelará el fallo: su director jurídico, C. J. Mahoney, ha rechazado la decisión y sostiene que la compañía confía en imponerse en el proceso. La resolución, por tanto, no cierra el caso, pero sí añade incertidumbre financiera y reputacional a una empresa que sigue bajo escrutinio por la gestión de la información personal y los efectos de sus plataformas sobre los usuarios jóvenes.

Ingresos récord, pero una factura que distorsiona las cuentas

Los resultados del tercer trimestre de 2026 reflejan la fortaleza comercial de Meta, aunque también muestran el impacto de sus obligaciones legales. Entre julio y septiembre, la empresa ingresó 64.601 millones de dólares, frente a los 51.242 millones del mismo periodo del año anterior y por encima de los 63.370 millones que esperaba el mercado. El beneficio neto ascendió a 9.860 millones, frente a los 2.709 millones de un año antes, mientras que el beneficio diluido por acción pasó de 1,05 a 3,83 dólares.

No obstante, el resultado operativo cayó un 37%, hasta 12.988 millones de dólares, y el margen operativo bajó del 40% al 20%. Las cuentas incluyen un cargo de 9.890 millones derivado del acuerdo alcanzado en agosto con 52 fiscales generales de Estados Unidos para resolver litigios vinculados a la salud mental de los adolescentes y las redes sociales. Sin ese impacto, Meta calcula que su resultado operativo habría sido de 22.880 millones y el beneficio por acción habría llegado a 7,40. En paralelo, las acciones reaccionaron con una subida cercana al 2% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street, señal de que el mercado también valoró el crecimiento del negocio y las previsiones para final de año.

Muse y la publicidad sostienen la apuesta por la IA

Mientras los tribunales ponen cifras a los riesgos del pasado, Zuckerberg busca que la inteligencia artificial impulse la siguiente etapa de expansión de Meta. La compañía ha destacado el lanzamiento de Muse y Muse Wonder, sus primeros modelos de frontera, y sostiene que las inversiones en IA ya están ayudando a mejorar las recomendaciones, aumentar la interacción de los usuarios y generar más ingresos publicitarios.

La publicidad continúa siendo el núcleo del negocio: aportó 63.061 millones de dólares en el trimestre, frente a los 50.082 millones del año anterior. Las impresiones publicitarias crecieron un 10% y el precio medio por anuncio aumentó un 14%. Además, las aplicaciones de Meta registraron una media de 3.640 millones de personas activas al día en septiembre, un 3% más interanual. La compañía prevé ingresar entre 73.000 y 76.000 millones de dólares en el cuarto trimestre, con un punto medio de 74.500 millones, por encima de los 73.730 millones que anticipaban los analistas.

Las divisas podrían restar aproximadamente un punto porcentual al crecimiento interanual de los ingresos. El mensaje para los inversores es doble: la IA empieza a respaldar la maquinaria publicitaria, pero la compañía deberá demostrar que esa mejora puede sostenerse mientras afronta costes legales y una inversión tecnológica cada vez mayor.

Una factura creciente y miles de millones más para gastar

Meta también ha elevado su previsión de gastos totales para 2026, que ahora sitúa entre 175.000 y 179.000 millones de dólares, al incorporar el cargo legal de unos 9.900 millones. Sin esa partida, mantiene su expectativa de que el beneficio operativo anual supere el registrado en 2025. La inversión de capital prevista se mueve entre 135.000 y 145.000 millones de dólares, frente al rango anterior de 130.000 a 145.000 millones, y la dirección ya ha anticipado que seguirá invirtiendo de forma agresiva en 2027 para reforzar tanto el negocio principal como sus proyectos de IA.

A esta ecuación se suma Reality Labs, la división de realidad virtual y aumentada, que perdió 4.129 millones de dólares en el trimestre, frente a los 4.432 millones del año anterior. Meta espera que sus pérdidas anuales se sitúen entre 18.000 y 19.000 millones en 2026 y se reduzcan hasta unos 15.000 millones en 2027, a medida que reasigna recursos hacia otras prioridades. La compañía debe equilibrar, así, tres grandes exigencias: financiar su carrera por la IA, sostener un negocio publicitario que sigue creciendo y absorber las consecuencias económicas de sus disputas judiciales.

El precio de crecer bajo la lupa

La nueva resolución de Nuevo México no significa que todos los litigios de Meta estén cerrados ni que la factura total de sus sanciones pueda calcularse únicamente con los datos de este caso. Sí evidencia, sin embargo, que los riesgos legales forman parte de la estrategia financiera de una compañía que maneja miles de millones de datos y conecta diariamente a miles de millones de personas. La empresa ya ha advertido de que mantiene bajo vigilancia distintos procesos regulatorios y judiciales que podrían tener un impacto significativo en sus resultados, incluidos los relacionados con los efectos de las redes sociales sobre los jóvenes.

El contraste es contundente: Meta ha conseguido aumentar sus ingresos un 26%, elevar con fuerza su beneficio neto y preparar un cierre de año mejor de lo previsto, pero también afronta una orden judicial de 25.000 millones de dólares y mantiene un programa de inversión de capital que puede alcanzar los 145.000 millones este año. Zuckerberg quiere que Muse y la IA definan el futuro de la compañía; mientras tanto, el pasado sigue reclamando su parte. Y esa puede ser la verdadera prueba para Meta: demostrar que su próxima revolución tecnológica será capaz de generar suficiente valor para sostener el crecimiento sin que los costes legales, la regulación y la pérdida de confianza terminen devorando una parte cada vez mayor de sus beneficios.

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