La inteligencia artificial ya no es solo una suma de proyectos aislados, se ha convertido en una poderosa fuerza transversal para las compañías. En el caso de Naturgy, esto se canaliza a través de FactorIA, un modelo corporativo que reúne metodología, gobierno, tecnología y conocimiento para ordenar y acelerar su despliegue. Rafael Blesa, CIO global de la com- pañía desde 2019, ha sido el encargado de liderar esta transformación medible e impulsada bajo criterios de seguridad y supervisión humana.
¿Qué les permite ahora hacer la IA que antes era imposible?
Nos da la capacidad de convertir grandes volúmenes de datos en decisiones y acciones de forma mucho más rápida y precisa. Las herramientas tradicionales ayudaban a automatizar tareas o a generar información; la inteligencia artificial añade capacidad predictiva, aporta recomendaciones y permite anticiparse a situaciones que antes solo podían abordarse de forma reactiva. En una compañía energética esto significa optimizar activos, prever incidencias, gestionar la demanda, automatizar procesos o personalizar la atención al cliente.
Para impulsar esta transformación han creado FactorIA, ¿en qué consiste?
Actúa como un centro de referencia que combina metodología, gobierno, capacidades tecnológicas y gestión del conocimiento para que las iniciativas puedan escalarse de forma homogénea y segura. Su función es identificar oportunidades de alto valor, facilitar aceleradores y estándares comunes, promover la capacitación de los equipos y asegurar que cada caso de uso cumple los requisitos técnicos, regulatorios y de negocio. Además, muchos de estos proyectos se apoyan en desarrollo interno, lo que nos permite reducir los tiempos de prueba y ejecución.
¿Cómo distinguen una aplicación con verdadero impacto de una iniciativa meramente experimental?
La diferencia está en el valor tangible que genera para el negocio. Por eso priorizamos aquellas iniciativas que resuelven problemas concretos, mejoran un indicador operativo o aportan beneficios medibles en términos de eficiencia, calidad de servicio, seguridad o sostenibilidad. La experimentación es importante porque permite explorar nuevas posibilidades, pero una iniciativa solo escala cuando demuestra resultados reales y sostenibles. Actualmente contamos con más de 130 casos de uso de distinto tipo.
Una iniciativa solo escala cuando demuestra resultados reales y sostenibles
Uno de esos casos es un asistente telefónico con IA generativa para averías domésticas, ¿qué tal está funcionando?
Los primeros resultados son muy positivos porque permiten ofrecer una atención inmediata, resolver consultas sencillas de manera au- tónoma y mejorar la disponibilidad del servicio en cualquier momento del día. Es un buen ejemplo de cómo orientamos la IA a casos de uso concretos, con impacto directo en el cliente y en la calidad del servicio. Ahora bien, nuestro enfoque siempre incorpora supervisión humana cuan- do la complejidad, el impacto sobre el cliente o la necesidad de criterio profesional así lo requieren.
Una transformación de este alcance exige nuevas capacidades, pero también vencer posibles resistencias. ¿Cómo están preparando a los equipos para incorporar la IA?
El factor humano es decisivo. Por eso hemos impulsado programas de formación específicos para distintos perfiles profesionales, combinando conocimientos básicos sobre IA con capacidades más avanzadas adaptadas a cada función. También hemos creado un manual de buenas prácticas para que todos los empleados puedan utilizar la IA de forma segura, responsable y útil en su trabajo diario. Además, trabajamos mucho la comunicación y la divulgación interna, mostrando ejemplos prácticos y casos reales de éxito. Queremos que todos los empleados de Naturgy entiendan lo positivo que aporta la IA y todas sus ventajas.
La inteligencia artificial también facilita ataques más sofisticados, desde campañas de phishing hasta clonaciones de voz. ¿Cómo se hace frente a esas nuevas amenazas?
En nuestro caso, aplicamos un enfoque de ciberresiliencia que incluye monitorización continua, protección específica para entornos industriales, incorporación de requisitos de seguridad desde el diseño y una actualización permanente de nuestras capacidades defensivas. Pero igualmente importante es la concienciación de las personas, porque muchas amenazas siguen teniendo su origen en técnicas de ingeniería social. La preparación, la formación y la vigilancia constante son fundamentales para proteger infraestructuras críticas.
¿Cómo imagina una Naturgy dentro de cinco años a nivel tecnológico?
Imagino una compañía donde la inteligencia artificial esté integrada de forma natural en toda la cadena de valor y donde muchas decisiones operativas se apoyen en sistemas capaces de anticipar escenarios y recomendar acciones en tiempo real. Veremos redes más inteligentes y autónomas, una mayor integración de agentes de IA supervisados por humanos en los procesos de negocio, operaciones cada vez más predictivas y una experiencia de cliente más personalizada. Más que una cuestión tecnológica, será una nueva forma de operar: más ágil, predictiva y mejor preparada para afrontar los desafíos de la transición energética.

