Hay una pregunta que muchas empresas pueden responder con bastante precisión: cuántos contactos comerciales reciben y cuántos de ellos terminan comprando. La más complicada llega después: por qué unos se convierten en clientes y otros se pierden por el camino.
Ese es el problema que quiere resolver Niubiq, una startup nacida en Castellón que ha desarrollado una plataforma de inteligencia comercial basada en inteligencia artificial. La compañía acaba de cerrar una ronda de financiación de 410.000 euros liderada por Angels Capital, la sociedad de inversión de Juan Roig integrada en Marina de Empresas. En la operación también han participado el Club de Inversión Órbita, impulsado por CEEI Castellón, y Elephant.
La inversión llega en una fase todavía temprana de la compañía, pero con varios hitos detrás. Niubiq pasó por Lanzadera en 2026, fue una de las startups seleccionadas y premiadas por el programa Órbita en 2025 y posteriormente fue elegida por el Club de Inversión Órbita para recibir financiación.
El nuevo capital servirá para reforzar el equipo y la estructura de la empresa y afrontar su siguiente etapa de crecimiento.
Una empresa que quiere saber qué pasa entre el lead y la venta
El concepto sobre el que trabaja Niubiq es sencillo de entender. Una empresa puede gastar dinero en campañas de marketing para generar leads, potenciales clientes, y disponer después de información sobre cuántos de ellos han acabado comprando. Sin embargo, una parte importante de lo que sucede entre ambos puntos queda dispersa en diferentes sistemas y, sobre todo, en las conversaciones que mantienen los equipos comerciales.
Niubiq intenta convertir esa información dispersa en datos que puedan analizarse.
Su plataforma conecta el recorrido de cada oportunidad comercial con las interacciones que mantiene con la empresa: llamadas telefónicas, videollamadas, reuniones presenciales, WhatsApp y correo electrónico, además de la información procedente de marketing y ventas. El objetivo es reconstruir el recorrido del lead y encontrar patrones que ayuden a explicar qué funciona y qué no.
La diferencia respecto a una herramienta convencional de transcripción está precisamente ahí. Niubiq no plantea únicamente pasar una conversación a texto. Su propuesta consiste en estructurar lo ocurrido en las interacciones comerciales, compararlo y utilizar esa información para tomar decisiones.
Por ejemplo, puede analizar qué objeciones aparecen con más frecuencia, cómo evolucionan las oportunidades o qué comportamientos se repiten en las reuniones que terminan generando una oportunidad comercial. La compañía también plantea utilizar esa información para evaluar determinadas habilidades de los comerciales y detectar áreas de mejora.
La propia empresa resume su planteamiento con una idea: los mismos leads y el mismo equipo pueden generar más ventas si se entiende mejor qué está ocurriendo durante el proceso comercial.
Del problema de un comercial a una herramienta de IA
La historia de Niubiq empieza, precisamente, en ese punto. Sus fundadores son Gonzalo Bravo Hernández, CEO, y Sergio Aguado González, CTO. Bravo procede del ámbito de ventas y marketing y Aguado está especializado en la parte tecnológica.
La compañía comenzó a desarrollar el proyecto en mayo de 2024 y empezó su actividad comercial en febrero de 2025, según explicó Bravo a Castellón Plaza. La idea surgió de una experiencia bastante común dentro de los departamentos comerciales: buena parte del conocimiento generado durante las reuniones termina desapareciendo o reduciéndose a unas pocas notas introducidas posteriormente en el CRM.
Ese problema es relevante porque una empresa puede acumular cientos de conversaciones sin ser capaz de compararlas de una manera homogénea.
Ahí entra la inteligencia artificial. Niubiq recoge la información de las conversaciones y genera informes estructurados para que puedan compararse entre sí. Una vez que existen esos datos, la compañía puede analizarlos de forma agregada para encontrar patrones. En lugar de estudiar una reunión aislada, el sistema puede observar qué ocurre en decenas o cientos de interacciones comerciales y buscar elementos comunes.
La compañía ha utilizado precisamente esa lógica para desarrollar herramientas que permiten calcular, a partir de conversaciones comerciales y clientes existentes, cuál puede ser el perfil de cliente que mejor encaja con el negocio. En una de sus pruebas recientes, Niubiq analizó 103 conversaciones comerciales para identificar patrones relacionados con el cliente ideal.
Es un cambio importante de enfoque: pasar de decidir el perfil del cliente ideal únicamente a partir de hipótesis internas a intentar extraerlo también de los datos generados por el propio proceso comercial.
¿Dónde está el interés para Juan Roig?
La entrada de Angels Capital tiene sentido dentro de una tendencia más amplia: cada vez más herramientas de inteligencia artificial están dejando de centrarse exclusivamente en generar contenido y empiezan a aplicarse a procesos empresariales concretos.
Niubiq se sitúa en uno de esos terrenos: ventas, marketing y productividad comercial.
No vende IA como un producto aislado. Su apuesta consiste en utilizarla para intentar responder a una cuestión directamente vinculada con la cuenta de resultados de una empresa: qué puede hacer para convertir mejor las oportunidades que ya está generando.
Ese enfoque encaja además con el perfil de Angels Capital, la sociedad de inversión de Juan Roig que busca invertir en compañías lideradas por emprendedores y ayudar a desarrollar negocios sostenibles. Según los datos difundidos por la propia operación, Angels ha invertido más de 40 millones de euros en 70 empresas desde 2015.
La inversión en Niubiq no significa, por tanto, que Mercadona haya incorporado la tecnología a su negocio ni que la startup vaya a trabajar necesariamente para la cadena de supermercados. Angels Capital y Mercadona son negocios y vehículos distintos, y la operación corresponde al primero.
Lo que sí existe es una coincidencia clara entre el problema que aborda Niubiq y una de las obsesiones tradicionales de cualquier compañía comercial: medir qué funciona, detectar dónde se pierde eficiencia y convertir esa información en decisiones.
En ese sentido, el atractivo para un inversor no está únicamente en que Niubiq utilice inteligencia artificial. Está en para qué utiliza esa IA y si puede convertirla en un producto escalable para otras empresas.
109.500 euros desde Castellón
La operación tiene además un componente especialmente relevante para el ecosistema emprendedor de Castellón. El Club de Inversión Órbita, gestionado por CEEI Castellón, ha invertido 109.500 euros en Niubiq, el mayor ticket realizado por el club hasta ahora. La inversión supone la continuación de una relación que comenzó con el programa de aceleración Órbita, donde Niubiq fue seleccionada entre las startups participantes en 2025.
El Club nació en 2018 y está especializado principalmente en inversiones en startups en fase pre-seed. En junio de 2026 acumulaba 13 inversiones, más de 1 millón de euros invertidos y una red de 60 socios, según CEEI Castellón.
Niubiq también ha pasado por Lanzadera, la aceleradora impulsada por Juan Roig dentro de Marina de Empresas. En su ficha, Lanzadera identifica a Bravo y Aguado como fundadores y recoge varios de los hitos de la compañía: primer cliente de su suite de ventas en 2025, primera venta de la suite de marketing en 2026 y primeras contrataciones durante este año.
El recorrido dibuja así una trayectoria bastante característica del ecosistema startup valenciano: Castellón como origen, Órbita como primer respaldo institucional, Lanzadera como aceleradora y Angels Capital como nuevo inversor.
El verdadero reto empieza ahora
Los 410.000 euros proporcionan a Niubiq recursos para ampliar el equipo y acelerar el desarrollo del negocio, pero también elevan la exigencia sobre la compañía.
El mercado en el que entra es amplio. Las empresas ya disponen de CRM, plataformas de automatización de marketing, herramientas de análisis de llamadas y soluciones de inteligencia artificial capaces de resumir reuniones. La cuestión para Niubiq será demostrar que su capacidad para conectar todas esas interacciones genera suficiente valor como para que las empresas paguen por ella.
La compañía intenta diferenciarse precisamente por esa capa de análisis. Su objetivo no es decirle al comercial únicamente qué se habló en una reunión, sino qué puede aprender una empresa de todas las conversaciones que mantiene con sus clientes y potenciales clientes. Es una diferencia pequeña en apariencia, pero importante en términos empresariales. Una transcripción responde a qué se dijo. Una herramienta de inteligencia comercial intenta responder a qué significa lo que se dijo y qué debería hacer la empresa después. Ese es el terreno en el que Niubiq quiere crecer tras la entrada de Angels Capital. Y también la razón por la que una startup nacida en Castellón ha conseguido situarse ahora en el radar inversor de uno de los principales actores del ecosistema empresarial valenciano.

