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Los grandes multimillonarios de EEUU ponen sus millones al servicio de los republicanos

Dieciséis de los 20 mayores donantes políticos del país han financiado a los republicanos en el ciclo electoral de 2026, mientras Silicon Valley, Wall Street y la industria cripto multiplican sus apuestas a través de Super PACs.

Los grandes multimillonarios de EEUU ponen sus millones al servicio de los republicanos

Los multimillonarios estadounidenses están convirtiendo las elecciones de mitad de mandato de 2026 en una batalla de cientos de millones de dólares. Los grandes donantes del país están canalizando buena parte de su dinero hacia candidatos republicanos próximos a Donald Trump, con especial interés en campañas vinculadas a la desregulación de las criptomonedas, la inteligencia artificial y otros sectores estratégicos para la economía estadounidense.

Según un análisis del Financial Times, 16 de los 20 mayores donantes políticos de Estados Unidos han destinado grandes cantidades de dinero a la campaña republicana. George Soros aparece como el principal respaldo entre los grandes donantes demócratas.

El movimiento revela hasta qué punto el dinero de las grandes fortunas se ha convertido en una pieza central de las elecciones estadounidenses. De acuerdo con los datos recogidos por el FT, más de un tercio de los 2.800 millones de dólares recaudados durante el actual ciclo electoral 2025-2026 procede de apenas 20 megadonantes, definidos como personas que han aportado al menos 5 millones de dólares.

La concentración también se aprecia en las contiendas al Congreso: en más de 30 carreras para la Cámara de Representantes y el Senado, más de un tercio del gasto externo procede de grupos que reciben al menos el 80% de su financiación de megadonantes.

Silicon Valley y Wall Street entran en campaña

Una parte cada vez más relevante de este dinero no llega directamente a los candidatos. Los grandes patrimonios utilizan Super PACs, vehículos de financiación política capaces de recaudar y gastar grandes cantidades de dinero de forma independiente de las campañas.

Entre los principales nombres aparecen algunos de los empresarios más conocidos de Silicon Valley. Los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss han aportado alrededor de 11 millones de dólares, mientras que Marc Andreessen y Ben Horowitz, junto con sus cónyuges, han donado 18 millones. Greg Brockman, cofundador de OpenAI, y su cónyuge han aportado otros 25 millones de dólares.

El nombre con mayor capacidad financiera sigue siendo, sin embargo, Elon Musk. El empresario, que destinó más de 250 millones de dólares a respaldar la campaña presidencial de Trump en 2024, también está aumentando su participación en las elecciones de mitad de mandato.

Musk ha aportado alrededor de 50 millones de dólares a America PAC, principalmente durante el año pasado. El grupo ya había utilizado casi todo ese dinero a finales de junio y posteriormente lanzó una campaña publicitaria de más de 8 millones de dólares a comienzos de septiembre. Medios estadounidenses han informado de que el empresario podría llegar a gastar 100 millones de dólares en el ciclo electoral de 2026.

MAGA Inc. acumula más de 400 millones

El dinero también se está concentrando alrededor de las estructuras políticas vinculadas a Trump. MAGA Inc. había recaudado 400,7 millones de dólares entre enero de 2025 y finales de julio de 2026, según los registros de la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos (FEC). A 31 de julio, el comité mantenía más de 403 millones de dólares en efectivo.

El gasto electoral, además, está entrando en una nueva fase. No Going Back PAC, registrado el 1 de septiembre de 2026, se ha convertido en otro vehículo relevante de gasto, aunque sus registros todavía estaban en proceso de actualización en la FEC en el momento de la consulta.

El Financial Times señala que este tipo de organizaciones permite a los grandes donantes intervenir tanto en las elecciones generales como, especialmente, en las primarias, donde una inyección de dinero puede concentrarse en un número mucho menor de candidatos y distritos.

La industria cripto mueve millones para influir en Washington

Uno de los sectores con mayor presencia en esta carrera financiera es el de las criptomonedas. La industria ha construido algunos de los mayores fondos políticos del ciclo para respaldar a candidatos favorables a sus intereses regulatorios.

Fairshake, el Super PAC vinculado al sector cripto, ha recaudado más de 99 millones de dólares, procedentes en gran medida de empresas e inversores como Coinbase, Ripple y Andreessen Horowitz. El grupo ha transferido 65 millones de dólares a otros Super PACs que apoyan a candidatos de ambos partidos en diferentes carreras por el Congreso.

La ofensiva llega en un momento especialmente relevante para Washington. La regulación de las criptomonedas, el desarrollo de la inteligencia artificial y las normas que afectan a las grandes tecnológicas se encuentran entre las cuestiones con mayor impacto económico para estas industrias.

«No es inusual que los principales donantes se inclinen por los republicanos, pero el equilibrio en estas elecciones está particularmente sesgado», explica Adam Bonica, politólogo de Stanford especializado en financiación política.

El dinero se concentra también en las primarias

La influencia del dinero de las grandes fortunas no se limita a las elecciones de noviembre. Una parte considerable se está dirigiendo a las primarias, donde se decide qué candidato representará a cada partido en numerosos distritos y estados.

El multimillonario demócrata JB Pritzker, por ejemplo, aportó cerca del 80% del dinero recaudado por un Super PAC que destinó alrededor de 9 millones de dólares a respaldar a Juliana Stratton en la carrera al Senado por Illinois. En Texas, un PAC financiado principalmente por el inversor tecnológico Reid Hoffman destinó 15 millones de dólares a apoyar al demócrata James Talarico.

En el lado republicano, Ken Griffin, consejero delegado de Citadel, ha utilizado distintos Super PACs para intervenir en carreras de todo el país, mientras que la familia Uihlein ha financiado organizaciones centradas en primarias republicanas en estados como Wisconsin y Kentucky.

El resultado es un mapa electoral en el que las mayores fortunas estadounidenses están destinando recursos no solo a los candidatos y partidos, sino también a las estructuras que deciden qué campañas reciben visibilidad, publicidad y financiación en las fases más tempranas de la competición política.

Con las elecciones de mitad de mandato cada vez más cerca, Wall Street, Silicon Valley, las criptomonedas y los grandes patrimonios se han convertido en algunos de los principales financiadores del complejo entramado de Super PACs que rodea al Congreso estadounidense.

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