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Por qué Puig pagará 1.200 millones por la mitad de Isdin que aún no controla

El grupo de belleza pone fin a cinco décadas de alianza con la familia Esteve y refuerza su apuesta por la dermocosmética para reducir su dependencia de las fragancias.

Puig compra el 50% de Isdin que aún no controlaba por 1.200 millones

Puig da un paso decisivo para cambiar el equilibrio de su negocio. El grupo español de belleza ha acordado comprar a la familia Esteve el 50% de Isdin que todavía no estaba en sus manos por 1.200 millones de euros, una operación con la que pasará a controlar la totalidad de la compañía especializada en cuidado de la piel y protección solar.

La adquisición supone el final de una alianza empresarial de cinco décadas entre la familia Puig y Corporación Químico-Farmacéutica Esteve, que hasta ahora compartían Isdin al 50%. Para Puig, además, la operación encaja con una de las prioridades que marcarán su próxima etapa: ganar peso en dermocosmética y reducir su elevada exposición a las fragancias y la moda.

El precio acordado equivale a unas 15 veces el resultado operativo de Isdin, que en 2025 se situó en 78,2 millones de euros, un 26,6% menos que un año antes. Puig financiará la operación mediante una combinación de recursos propios y deuda bancaria. La compañía espera que su endeudamiento neto, situado en 1,5 veces el ebitda ajustado al cierre del primer semestre, aumente tras la adquisición, aunque prevé mantenerlo por debajo de las dos veces.

Un negocio que Puig quiere hacer crecer

La operación permitirá a Puig consolidar íntegramente las cuentas de Isdin. Hasta ahora, el grupo incorporaba su participación en la compañía mediante el método de puesta en equivalencia, después de hacerse en 2020 con el 50% que estaba en manos de Exea, el hólding de la familia Puig. El movimiento cambia de forma significativa el peso de la dermocosmética dentro del grupo. Esta división, cuya principal marca es Uriage, generó el pasado año 551 millones de euros de ingresos, equivalentes al 11% de las ventas de Puig, que alcanzaron los 5.042 millones. Isdin, por su parte, facturó 648 millones de euros en 2025. Al incorporar el negocio completo, Puig elevará en torno a un 117% las ventas de su división de dermocosmética, que podría convertirse en la segunda área del grupo por ingresos, por delante del maquillaje.

El objetivo es claro: diversificar una compañía que todavía depende en gran medida de las fragancias y la moda, actividades que representan actualmente alrededor del 73% de su facturación.

“Ampliar nuestra presencia en dermocosmética es una prioridad estratégica para Puig”, señaló José Manuel Albesa, CEO de la compañía. La operación también permitirá al grupo ganar una posición más relevante en el canal farmacia, un segmento en el que la compañía ya había identificado margen de crecimiento.

El movimiento llega antes del nuevo plan estratégico

La compra de Isdin se produce pocos meses después de que Puig y Estée Lauder pusieran fin, en mayo, a las conversaciones que mantenían para una eventual fusión. También precede a la presentación del nuevo plan estratégico de Puig, prevista para el 28 de octubre. La adquisición de Isdin anticipa así una de las direcciones que previsiblemente tendrá esa hoja de ruta: reforzar las categorías de cuidado de la piel y avanzar hacia una estructura de negocio menos concentrada en las fragancias.

Para la familia Esteve, el acuerdo supone abandonar su participación en Isdin y concentrar sus esfuerzos en el negocio farmacéutico, desarrollado a través de Laboratorios Esteve.

Isdin cerró 2025 con una facturación de 648 millones de euros, prácticamente estable, mientras que su beneficio se redujo un 14%, hasta 56,7 millones. Su director general, Juan Naya, vinculó entonces el descenso a la combinación de factores geopolíticos, económicos y cambios en los hábitos de consumo.

Pago aplazado hasta 2029

Puig no desembolsará los 1.200 millones de euros de una sola vez. La compañía abonará 900 millones en efectivo cuando se complete la operación, prevista para el primer trimestre de 2027, mientras que los 300 millones restantes se pagarán en el primer trimestre de 2029.

La operación fue comunicada a la CNMV al cierre del mercado. En la sesión posterior al anuncio, las acciones de Puig avanzaron un 0,81%, hasta los 17,49 euros.

Con la compra, Puig no solo se hace con el control total de una compañía que ya conocía desde dentro. También apuesta una parte relevante de su capital por una categoría que considera estratégica para su siguiente fase de crecimiento: una dermocosmética con mayor presencia en farmacias y con capacidad para equilibrar el peso que durante décadas han tenido las fragancias en el negocio.

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