Empresas

ACS acelera su apuesta por los chips con la compra del 51% de OpenChip en una ronda de 250 millones

La operación reforzaría la estrategia del grupo en inteligencia artificial, centros de datos y semiconductores, mientras España impulsa su candidatura para albergar una gigafactoría europea de chips.

El grupo presidido por Florentino Pérez

ACS quiere ampliar su presencia en uno de los negocios con mayor potencial de crecimiento de la economía digital. El grupo presidido por Florentino Pérez ultima la adquisición del 51% de OpenChip, la empresa catalana especializada en el diseño de microprocesadores de alto rendimiento, en el marco de una ronda de financiación de 250 millones de euros destinada a acelerar el desarrollo tecnológico de la compañía.

La operación convertiría a ACS en el accionista de referencia de una de las empresas españolas más relevantes en el ecosistema europeo de semiconductores. La ronda contará además con el respaldo de SEPI Digital, que ya anunció el pasado mes de junio una inversión de 115 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), el instrumento creado por el Gobierno para impulsar proyectos estratégicos en digitalización e inteligencia artificial.

Aunque ACS no ha realizado comentarios sobre la operación, OpenChip ha confirmado que mantiene conversaciones con distintos inversores dentro de su estrategia de crecimiento.

Fundada con el impulso del Barcelona Supercomputing Center (BSC) y de la firma de ingeniería GTD, OpenChip desarrolla procesadores de altas prestaciones destinados a aplicaciones de supercomputación, inteligencia artificial, computación en la nube y centros de datos. La compañía trabaja sobre la arquitectura abierta RISC-V, considerada una de las principales alternativas al modelo tradicional dominado por empresas como Arm o Intel y una tecnología que la Unión Europea considera estratégica para reforzar su autonomía tecnológica.

La empresa ha recibido un importante respaldo institucional desde su creación. Además del apoyo financiero procedente de los fondos europeos Next Generation EU, la Generalitat de Cataluña mantiene una participación en su capital y recientemente nombró presidente a Tobías Martínez, ex consejero delegado de Cellnex y una de las figuras más reconocidas del sector de las infraestructuras digitales en Europa.

La entrada de ACS encaja con la transformación que el grupo viene desarrollando en los últimos años. Aunque la construcción continúa siendo el núcleo de su negocio, la compañía ha intensificado sus inversiones en activos vinculados a la economía digital, especialmente en centros de datos, redes energéticas e infraestructuras tecnológicas. De hecho, el grupo asegura haber participado en la construcción de más de 9 gigavatios (GW) de capacidad TI en centros de datos repartidos entre Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico, una experiencia que considera diferencial para abordar proyectos ligados a la inteligencia artificial.

El movimiento también coincide con la candidatura española para albergar una de las futuras gigafactorías europeas de chips, una iniciativa impulsada por la Comisión Europea dentro de la European Chips Act, el programa comunitario diseñado para duplicar la cuota de producción de semiconductores en Europa antes de 2030 y reducir la dependencia de Asia y Estados Unidos.

En ese proyecto industrial participan ACS, Telefónica y Banco Santander como socios privados, junto con la SETT y la Generalitat de Cataluña. La inversión prevista ronda los 5.000 millones de euros y contempla una infraestructura distribuida entre Móra la Nova (Tarragona) y San Fernando de Henares (Madrid), a la espera de que Bruselas abra formalmente la convocatoria para seleccionar las nuevas plantas europeas.

La posible toma de control de OpenChip refuerza así la estrategia de diversificación de ACS hacia negocios de alto valor añadido. La convergencia entre semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos está generando un nuevo ciclo inversor a escala mundial, impulsado por la creciente demanda de capacidad de computación para modelos de IA generativa, servicios en la nube y aplicaciones científicas avanzadas. Con esta operación, ACS busca posicionarse no solo como constructor de la infraestructura física que sostiene esa revolución tecnológica, sino también como actor en una de las piezas clave de la cadena de valor: el diseño de los chips que la hacen posible.

Artículos relacionados