Dabiz Muñoz ha conseguido algo que no aparece en una carta ni se mide en estrellas Michelin: convertir su nombre en una máquina empresarial capaz de generar millones. Detrás de los platos imposibles de DiverXO, de las colas de StreetXO y de la expansión de GoXO existe una maquinaria mucho menos visible: sociedades, dividendos, participaciones y negocios capaces de convertir la popularidad de un chef en millones de euros de beneficio. Las cuentas de Pig Wings, la sociedad matriz que agrupa sus principales actividades, dibujan ahora con bastante precisión el tamaño de ese engranaje. En 2025, el holding obtuvo un beneficio de 1,98 millones de euros, más del doble de los 885.000 euros registrados un año antes. Los datos proceden de las cuentas de la compañía y han sido publicados por El Confidencial, que sitúa este salto de rentabilidad en el centro de la nueva etapa empresarial de Muñoz.
Lo interesante no está únicamente en esos 1,98 millones. Está en entender de dónde salen. Pig Wings no es el restaurante que vemos cuando reservamos una mesa: funciona como la matriz que recibe los dividendos generados por los distintos negocios del chef. En otras palabras, el dinero sube desde las compañías que explotan sus restaurantes y demás actividades hasta la sociedad que las agrupa. En 2025, esas aportaciones permitieron que la matriz registrara algo más de 2 millones de euros de ingresos, una cifra que, después de descontar unos gastos financieros relativamente reducidos, terminó convertida en ese beneficio récord de 1,98 millones.
La fotografía resultante es la de un negocio gastronómico que ya no depende de una única mesa, ni siquiera de un único restaurante, sino de una cartera de conceptos diferentes que alimentan una misma estructura empresarial.
La cifra que explica el salto: 1,98 millones de beneficio
El crecimiento resulta especialmente llamativo cuando se compara con el ejercicio anterior. Pig Wings pasó de ganar 885.000 euros en 2024 a 1,98 millones en 2025, lo que supone un incremento superior al 120%. No se trata, por tanto, de un pequeño avance de un año para otro: el beneficio de la matriz más que se duplicó en apenas doce meses. Y hay otra cifra que ayuda a ponerlo en perspectiva: los ingresos recibidos por la sociedad superaron ligeramente los 2 millones de euros, lo que significa que la mayor parte de ese flujo terminó reflejándose en el resultado final después de los gastos financieros.
Pero sería un error interpretar esos casi dos millones como si fueran directamente el dinero generado por las mesas de los restaurantes. La estructura es más sofisticada. Pig Wings recibe dividendos de las sociedades operativas, de modo que su cuenta de resultados refleja el dinero que esas empresas deciden distribuir a la matriz. Por eso, para entender el verdadero tamaño del imperio de Muñoz hay que bajar un nivel y mirar restaurante por restaurante.
Ahí aparece una historia mucho más interesante: algunos establecimientos son altamente rentables y generan dividendos con cargo al ejercicio; otros ganan mucho menos pero también aportan; y alguno incluso utiliza reservas acumuladas de años anteriores para remunerar a la matriz.
StreetXO, GoXO y DiverXO: tres negocios, tres velocidades
El establecimiento que más beneficio generó entre los restaurantes madrileños fue StreetXO Madrid, situado en la tercera planta de El Corte Inglés de la calle Serrano. Su propuesta es deliberadamente diferente a la de DiverXO: alta cocina convertida en un concepto más informal y accesible, con un tique medio de entre 60 y 80 euros. En 2025 consiguió un beneficio de casi 522.000 euros y, de esa cantidad, repartió 500.000 euros en dividendos a Pig Wings. Es decir, prácticamente todo el beneficio terminó canalizado hacia la sociedad matriz, una muestra de la capacidad de este negocio para generar caja dentro del grupo.
Pero el restaurante que más dinero transfirió a la matriz no fue StreetXO. El récord correspondió a GoXO Food Service, el negocio de comida a domicilio asociado a la marca de Muñoz. Con un precio aproximado de 30 euros por comensal, esta actividad aportó 650.000 euros a Pig Wings mediante un dividendo financiado con reservas acumuladas. El dato resulta especialmente revelador porque demuestra que el imperio de Muñoz no se sostiene únicamente sobre la alta gastronomía presencial: también ha construido una vía de negocio alrededor de un concepto pensado para llegar al consumidor fuera del restaurante.
Y después está DiverXO, la pieza más prestigiosa del grupo y probablemente la que mejor representa el universo gastronómico de Muñoz. El restaurante madrileño, instalado en el hotel NH Collection Madrid Eurobuilding, mantiene tres estrellas Michelin y ofrece un menú cuyo precio ronda los 450 euros. Durante 2025 generó un beneficio de aproximadamente 408.000 euros, aunque esa cifra sigue por debajo de los niveles que había alcanzado antes de la pandemia. Pese a ello, DiverXO transfirió 600.000 euros a la matriz, recurriendo también a reservas acumuladas de ejercicios anteriores.
La diferencia entre beneficio y dividendo es importante y conviene no perderla de vista. Que una sociedad reparta 600.000 euros no significa necesariamente que haya ganado 600.000 euros ese mismo año. En este caso, parte de ese dinero procede de beneficios acumulados en ejercicios anteriores. Es precisamente este mecanismo el que permite a las sociedades del grupo trasladar recursos hacia la matriz incluso cuando el resultado anual de un determinado negocio no coincide con la cantidad finalmente distribuida.
RavioXO, Dubái y el resto del engranaje
El mapa empresarial no termina con los tres nombres más conocidos. RavioXO, el concepto gastronómico en el que Muñoz mezcla pasta italiana con influencias castizas y asiáticas, obtuvo un beneficio de 85.000 euros en 2025 y entregó 50.000 euros a Pig Wings. Su propuesta se mueve en un rango de precios de aproximadamente 70 a 100 euros por persona, lo que lo sitúa en un punto intermedio dentro del ecosistema del chef.
A esa cantidad se sumaron otros 50.000 euros procedentes de Hungry Ants, la sociedad que gestiona los contratos publicitarios de Dabiz Muñoz. Y desde fuera de España llegó otra aportación relevante: el negocio del chef en Dubái contribuyó con 186.000 euros a la matriz. El único negocio que no aportó dividendos fue el de los aeropuertos, que durante el ejercicio se situó prácticamente en el punto de equilibrio, el conocido break even. La diversidad de fuentes es precisamente una de las claves de la estructura: restaurantes, comida a domicilio, publicidad y establecimientos en aeropuertos conviven dentro de un mismo ecosistema empresarial.
Hay además un detalle que explica por qué no conviene medir el éxito del grupo únicamente por el beneficio de cada restaurante. La estrategia consiste en que los negocios operativos generen recursos y que parte de esos recursos puedan terminar en la matriz. Así, Pig Wings actúa como una especie de centro financiero del imperio gastronómico, capaz de recibir dividendos y utilizarlos posteriormente para nuevas inversiones. Y la primera gran pista sobre el destino de ese dinero ya está sobre la mesa.
Tres millones de euros para el proyecto que prepara en Boadilla
Según publicó El Confidencial, la siguiente gran operación empresarial vinculada a Dabiz Muñoz pasa por Boadilla del Monte, en Madrid, donde la sociedad habría adquirido una parcela por 3 millones de euros situada cerca de la Ciudad Financiera del Banco Santander. El terreno se encuentra sin edificar y, de acuerdo con la información publicada por el medio, la intención sería levantar allí un nuevo establecimiento de alta cocina, incluido el propio edificio.
El proyecto cuenta también con un calendario que, de nuevo, procede de la información difundida por El Confidencial. Según este medio, el compromiso adquirido con el Ayuntamiento de Boadilla contempla que la estructura del restaurante esté en pie a finales de 2027, mientras que la previsión apuntada es que el nuevo concepto pueda comenzar su actividad a partir de 2028. Para llegar hasta ahí, el proyecto tendría que superar primero la fase de permisos y posteriormente afrontar las obras, con un plazo previsto de alrededor de doce meses para completar la construcción.
Más allá de las fechas, la operación permite observar cómo el crecimiento de los negocios de Muñoz puede servir para financiar nuevas apuestas. Los 1,98 millones de euros de beneficio obtenidos por Pig Wings en 2025 se suman a los recursos generados y acumulados por las distintas sociedades del grupo, en un momento en el que el chef afronta, según la información publicada, una inversión de 3 millones de euros en suelo para desarrollar un nuevo espacio gastronómico.
Eso sí, hay una cuestión que conviene separar con claridad: Boadilla no debe presentarse como la nueva ubicación de DiverXO. El entorno del chef ha negado que el restaurante de tres estrellas Michelin vaya a trasladarse allí. Lo que se plantea, según la información publicada por El Confidencial, es un nuevo concepto gastronómico, independiente de la continuidad de DiverXO en su actual ubicación.
La operación recuerda, además, a otro proyecto que Muñoz llegó a plantearse en La Finca, en Pozuelo de Alarcón, y que finalmente descartó en 2024. En aquel momento, el chef explicó que había decidido no seguir adelante con los planes y que comenzaba a trabajar en nuevas opciones para hacer realidad su visión. Boadilla aparece ahora como una de esas nuevas apuestas empresariales, aunque los detalles sobre su desarrollo y calendario deben atribuirse a la información publicada por el medio y no a una confirmación directa del chef.
El restaurante que viene no es solo otro restaurante
La historia empresarial de Dabiz Muñoz resulta especialmente interesante precisamente por eso. El chef no parece estar utilizando sus negocios únicamente para mantener abiertos sus restaurantes actuales, sino para generar una cadena de financiación interna capaz de sostener nuevos proyectos. Un restaurante produce beneficios; esos beneficios pueden convertirse en dividendos; los dividendos llegan a la matriz; y la matriz puede utilizar esos recursos para financiar el siguiente proyecto.
El resultado es una estructura que se parece cada vez menos a la de un chef con varios locales y cada vez más a la de un grupo gastronómico diversificado. DiverXO aporta prestigio internacional; StreetXO genera una rentabilidad notable con un modelo más accesible; GoXO amplía el alcance de la marca mediante el delivery; RavioXO suma otro concepto gastronómico; Dubái introduce una pata internacional; Hungry Ants monetiza la imagen pública del chef y los aeropuertos abren una vía comercial diferente.
Las cifras de 2025 ponen números a esa transformación. 1,98 millones de euros de beneficio para Pig Wings, más de 2 millones de ingresos para la matriz, 500.000 euros de dividendo desde StreetXO Madrid, 650.000 desde GoXO Food Service, 600.000 desde DiverXO, 50.000 desde RavioXO, 50.000 desde Hungry Ants y 186.000 desde el negocio de Dubái. Y, al otro lado del balance estratégico, una compra de 3 millones de euros para poner en marcha el próximo gran proyecto.
La paradoja es que el negocio más visible –el restaurante, la mesa, el menú, el espectáculo culinario– es solo la punta del iceberg. Debajo existe una arquitectura empresarial en la que cada marca cumple una función distinta. Dabiz Muñoz ya no vende únicamente platos: ha construido un ecosistema alrededor de una marca gastronómica capaz de generar, repartir y reinvertir millones. Y el próximo capítulo de esa historia empezará a tomar forma en un terreno de Boadilla del Monte que, de momento, está vacío. Pero a partir de 2028, si se cumplen los planes, allí habrá una nueva pieza de un imperio que en 2025 acaba de firmar su mejor resultado conocido.

