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De Seat a Cupra: el giro de Volkswagen que puede cambiar una marca con 76 años de historia

El grupo alemán estudia dejar de invertir en la histórica marca española a partir de 2029 y concentrar cada vez más recursos en Cupra, enseña nacida hace ocho años que se ha convertido en una de las grandes apuestas de crecimiento

El CEO de Seat y Cupra y presidente de Anfac, Markus Haupt (Europa Press)

Volkswagen prepara una «profunda transformación» de su estructura. El grupo alemán estudia dejar de destinar nuevas inversiones a Seat, histórica enseña española, a partir de 2029 y concentrar cada vez más recursos en Cupra, enseña nacida hace ocho años que se ha convertido en uno de los proyectos de mayor crecimiento de SEAT S.A.

Según la revista alemana WirtschaftsWoche, el giro se producirá en el marco del consejo de supervisión de Volkswagen que se celebrará este viernes. Desde Seat recalcan que no existe todavía una decisión definitiva sobre el futuro de la marca, y recuerdan la «profunda transformación» en la que está inmersa el grupo para «reforzar su competitividad y eficiencia».

Volkswagen está adaptando su negocio a un mercado del automóvil en plena transformación, marcado por la electrificación, la competencia de los fabricantes asiáticos y la necesidad de concentrar inversiones en los modelos y marcas con mayores perspectivas de crecimiento. «El contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil», recuerdan desde Seat.

Seat desde 1950

En ese proceso ha ido ganando protagonismo Cupra. La marca nació en 2018 a partir de la denominación que Seat utilizaba para sus versiones más deportivas. Solo siete años después, cerró 2025 con 328.806 vehículos entregados, un 32,5% más que el año anterior y su mejor registro histórico. Desde su lanzamiento ya ha comercializado más de un millón de automóviles.

El avance de Cupra ha permitido además a SEAT S.A. ampliar su propuesta comercial y ganar presencia en segmentos de mayor valor añadido. Con modelos como el Formentor, el Born, el Tavascan, el Terramar y, más recientemente, el Raval, la enseña ha ido construyendo una identidad propia dentro del grupo Volkswagen y aumentando su presencia internacional.

SEAT S.A. engloba actualmente tanto a Seat como a Cupra y continúa desempeñando un papel relevante dentro de la estrategia industrial del grupo en Europa. De hecho, la compañía ha destinado 3.000 millones de euros a adaptar fábrica de Martorell (Barcelona) en un centro especializado en la fabricación de coches eléctricos. Este año ha comenzado a fabricar allí el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo.

La posible evolución de la marca Seat abre, por tanto, un nuevo capítulo en una historia que comenzó mucho antes de su integración en Volkswagen. La Sociedad Española de Automóviles de Turismo nació el 9 de mayo de 1950 con el objetivo de desarrollar una industria automovilística nacional y extender el acceso al automóvil en España.

La historia arrancó con el Seat 1400. En la fábrica de la Zona Franca (Barcelona) se fabricaban cinco unidades de este modelo al día. Y, tras cuarenta años en los que se produjeron modelos tan icónicos como el Seat 600 o el Seat 127, la compañía decidió construir una nueva planta más grande y moderna, la de Martorell, que se estrenó en 1993 con el lanzamiento de la segunda generación del Seat Ibiza y del Seat Córdoba.

Entonces se producía ya a un ritmo de 1.500 unidades diarias. Hoy en estas instalaciones de 2.800.000 metros cuadrados, el equivalente a 400 campos de fútbol, un coche sale de fábrica cada 40 segundos, 2.300 al día. La compañía informó, con motivo de su 75 aniversario, de que ya ha producido más de 20,5 millones de vehículos a lo largo de su historia.

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