A diferencia de otras grandes urbes del mundo, la vivienda en altura en Madrid tradicionalmente estaba relacionada con zonas de negocio. La capital alberga una veintena de rascacielos, la gran mayoría de uso de oficinas, aunque también hay los que funcionan como hoteles. Por eso, que en el barrio de Salamanca se levante un edificio de 20 plantas destinado a uso residencial marca un antes y un después en el mercado inmobiliario de la ciudad.
Ocupando una manzana completa, Torre Castelló es un ambicioso proyecto fruto de la joint venture entre Grupo Lar y BlackRock, cuya comercialización ha sido confiada a la consultora Colliers. De reinterpretar el edificio se ha encargado el estudio capitaneado por Alberto Martín de Lucio, que dará nueva vida a la construcción brutalista de los años 70 que antes acogía oficinas. Un total de 158 viviendas de lujo conforman, según palabras de Jorge Pereda, Country Manager Living España del Grupo Lar, “un proyecto que eleva los estándares de calidad y renueva el tejido urbano de una de las áreas más demandadas de la ciudad”.

Tras la intervención, la torre lucirá una nueva piel de aluminio que dialogará con el hormigón conformando un oasis vertical. El complejo suma un total de 30.800 m2 y sus viviendas destacan por la amplitud de sus espacios. Todas contarán con una o varias plazas de garaje, así como con terrazas generosas y vistas privilegiadas. Destinado a marcar la diferencia en el sector del lujo, Torre Castelló dispondrá de 5.000 m2 en amenities que aglutinarán un club privado, una piscina exterior en el rooftop de la vigésima planta con vistas panorámicas, una piscina climatizada interior, zona wellness, un centro de negocios y un simulador de golf, lo que conformará una cuidada oferta para disfrutar sin tener que salir de casa. Todo envuelto en un interiorismo ideado por Agnes Blanch, del Estudio Vilablanch, que ha apostado por el dominio de los materiales cuidados y acabados de alta calidad, y una iluminación pensada para reforzar la sensación de serenidad.

Se trata, además, del único rascacielos residencial de obra nueva en esta zona, un dato que explica tanto el interés que ha despertado como las expectativas que genera. Su apuesta por una arquitectura contemporánea, una ubicación privilegiada y un concepto de vivienda que prioriza la amplitud, la privacidad y el diseño ha despertado un interés poco habitual incluso para el segmento del ultralujo. El resultado es elocuente: gracias a un proceso de comercialización selectivo, discreto y previo a su apertura al mercado, el 85% de las viviendas ya ha encontrado propietario. Quedan por comercializar las últimas unidades y cuando se agoten, ya no habrá una segunda oportunidad para formar parte de este exclusivo proyecto difícil de replicar. Con Torre Castelló, el típico “de Madrid al cielo” ha dejado de ser un mantra urbano para abrazar su versión más literal.

