La periodista madrileña, aunque de orígenes leoneses, Marta García Aller (Madrid, 46 años), toma el relevo de Rafa Latorre, quien ha pasado a incorporarse al tramo informativo matinal de Más de uno junto a Carlos Alsina, en una de las operaciones más comentadas del panorama radiofónico nacional.
García Aller llega al puesto con un perfil marcado por su atinado análisis político y económico, forjado como como columnista en El Confidencial y como contertulia habitual en espacios de Atresmedia como Al rojo vivo y Y ahora Sonsoles. La periodista ha combinado esta práctica profesional con la docencia en instituciones como IE Business School e ICADE, además de ser autora de ensayos sobre transformación digital y comportamiento humano –entre ellos El fin del mundo tal y como lo conocemos y Lo imprevisible–. Su trayectoria ha sido reconocida con galardones como el Citi Journalistic Excellence Award y el premio Vodafone de Periodismo de Economía. Su incorporación diaria a La brújula la ha obligado a abandonar Pausa, el pódcast que dirigía.
¿Empezó en prensa escrita?
Bueno, antes había estado en Efe Radio. Pero escribir siempre había sido mi sueño y, después de haber pasado un tiempo fuera de España, entré a trabajar en Actualidad Económica. Y estaba dispuesta a ganarme la vida escribiendo, aunque fuera de economía, porque la verdad es que entonces no sabía mucho de economía. Y fue lo mejor que me podía haber pasado porque me resultó fascinante, mucho más de lo que hubiera imaginado. Normalmente, la gente cuando estudia periodismo no sueña con ejercer periodismo económico, le parece una cosa críptica. Pero tuve la suerte de empezar a hacer Economía hace 20 años, en una época en la que, para desgracia de la economía española, en seguida empezó la crisis. Fue durante el gobierno de Zapatero –cuando el gobierno no pronunciaba la palabra ‘crisis’, sino ‘desaceleración’ o ‘crecimiento negativo’ y otros eufemismos que se utilizaban frente a la gran crisis que pasó España, cuando la economía pasó a pasó a ser portada continuamente. Todo el mundo hablaba de la prima de riesgo y los hombres de negro… Fue más obvio que nunca que la economía es una herramienta fundamental para entender qué nos pasa. Y, al final, en eso consiste el periodismo, el buen periodismo al menos: en contarnos lo que está pasando.
Pero hasta que entró en Actualidad Económica, ¿cuál era el periodismo que quería hacer?
A mí me ha interesado muchísimo la política y estudié un máster en política internacional que gracias a una beca me llevó por tres o cuatro países, porque otra cosa que me fascina, además de la política, es el periodismo internacional. Conocer el mundo es fundamental para entender cómo funciona. Al final conseguí otra beca para trabajar en la Comisión Europea en Bruselas y allí me quedé un par de años. Me gustaba la política y quería verla por dentro, pero echaba tanto de menos escribir que me puse a escribir mi primer libro, La Generación Precaria. Volví a Madrid y fue cuando llegué de casualidad a Actualidad Económica. Tenía veintitantos años y quería aprenderlo todo y estar en todas partes, y luego es la vida la que te va colocando en sitios que a lo mejor no eran los esperados, pero que te entusiasman más de lo que tenías previsto.
¿Qué es lo que le atraía del periodismo político?
Desde pequeñita fui siempre una persona tremendamente curiosa, que preguntaba todo el rato el porqué, ya fuera viendo el telediario o a alguien sembrando trigo. Y la política, como la economía, está por todas partes.
¿Era una curiosidad que le venía de familia? ¿Tiene una familia que fuera políticamente activa?
Lo que me viene de familia es la radio, siempre puesta en casa. Y la curiosidad. Mis padres, ambos, eran maestros de niños pequeños y uno de mis abuelos también lo era. Y creo que eso sí que fue lo que me inculcó las ganas de aprender, la curiosidad por aprender a mirar y preguntarme los porqués. Creo que la política, aunque ahora mismo está muy denostada –y no le faltan méritos para ello–, para lo que sirve en realidad es para hacer funcionar la sociedad, para entender cómo funciona el mundo y a dónde queremos que vaya.
En este momento de cambios, cuando se entrevista a periodistas de prensa escrita siempre se les termina preguntando por el futuro del papel. En su caso, con la aparición del fenómeno podcast, ¿cuál es el futuro de la radio?
Eso creo que lo que augura es un futuro brillante para la radio, que no para de ganar oyentes. Los podcasts también son radio; radio grabada, pero radio a fin de cuentas. Yo he estado muchos años haciendo podcast, Pausa, y creo que no se puede separar el futuro de los podcast del futuro de la radio, porque, de hecho, mucha gente escucha la radio en diferido, en formato podcast.
A la gente que, por horario, no le viene bien escuchar La brújula en directo, de 19h a 23.30h, puede escucharla luego cuando quiera. O, a lo mejor, prefiere elegir sus secciones favoritas. Hay a quien le interesa mucho la tertulia política o las partes de ciencia o cultura, porque en La brújula cabe todo eso, y no tienen por qué escucharlo todo en directo. En la app de Onda Cero y en las plataformas tienen todo a la carta.
El futuro de la radio creo que es absolutamente prometedor y fascinante, porque, en un mundo en el que estamos tan saturados de pantallas, la radio y los podcast, valga la redundancia, permiten estar informándote mientras haces otra cosa, sin tener que estar pendiente del móvil, la tablet o el ordenador.
La escucha es una experiencia universal que permite conectarte con el mundo en cualquier momento, lejos de pantallas. Aunque La brújula también se podrá ver en streaming, en directo, en YouTube, su esencia no cambia. La radio es información, la radio es entretenimiento y la radio es compañía. Paradójicamente, en la época que más conectados estamos hay más epidemia de soledad. Y la radio, en este contexto hiperconectado, tiene un futuro prometedor. Siempre lo ha tenido, precisamente, por lo que tiene de cercanía.
Cuando era alevín de periodista, ¿tenía en el horizonte el salto a la radio como su vocación definitiva?
Totalmente. La radio sí que me viene desde pequeñita porque yo crecí en una casa en la que la radio siempre estaba puesta. Mis padres siempre tenían los periódicos encima de la mesa y la radio puesta. De hecho, en la cocina me costaba que me hicieran caso porque había que escuchar la radio. Y ahora ¡me escuchan en la cocina! Eso me hace una ilusión enorme.
Antes de estudiar Periodismo ya hacía radio. Mientras estudiaba la Licenciatura en Humanidades, no había cumplido ni los 20 años, y ya estaba haciendo programas en radios vecinales, que era lo que en el siglo XX podíamos hacer, porque apenas había internet. Con un amigo, compañero de la carrera, empezamos teniendo un programa en Radio Las Águilas y en Radio Fortuna, radios de barrio. Las radios vecinales jugaban un papel fundamental para los que empezábamos en esto y no queríamos esperar a tener la oportunidad de las prácticas. Las radios vecinales permitían hacer programas de radio a gente muy motivada, sin ninguna remuneración a cambio, y creaban tejido vecinal. Recuerdo con muchísimo cariño la primera vez que en nuestro programa Badulake, de Radio Las Águilas, recibimos la primera llamada de una oyente real, que nos estaba oyendo en el mercado de Las Águilas. Estábamos acostumbrados a que nos escuchara nuestra familia o los amigos y compañeros de la facultad, ¡pero de repente teníamos oyentes desconocidos! Cuando llamó esa señora al programa Carlos, mi compañero, y yo nos miramos preguntándonos si llamaban de su parte o de la mía, y fue emocionante descubrir a aquella primera oyente de verdad. Alguien que sin conocernos de nada nos escuchaba y quería intervenir en el programa.
De la radio vecinal ha llegado al culmen… porque viendo la relación de directores que ha tenido La brújula dices: “Dios santo”. Han sido directoras Concha García Campoy y Victoria Prego, es decir… ¡Qué pedazo de periodistas!
Y Colmenarejo y Carlos Alsina y David del Cura…
… Y Ernesto Sánchez de Buruaga y Juan Ramón Lucas…. ¿Eran grandes periodistas y por eso terminaron dirigiendo La brújula o ha sido La brújula lo que les convirtió en grandes periodistas? ¿Qué piensa?
Me considero profundamente afortunada por haber trabajado con muchos de ellos y haber aprendido tanto a su lado. Tengo un desafío enorme por delante, porque llego a La brújula después del excelente trabajo que ha hecho Rafa Latorre, que es amigo y un periodista al que admiro. Me ha hecho la faena de dejar el programa en máximos históricos de audiencia (risas). Rafa se va por la puerta grande y ahora al frente de Más de uno va a volver a brillar. También tengo la suerte de empezar esta nueva etapa con un equipazo que hace que la transición sea muy fácil y el programa mantenga su esencia, su cercanía y su rigor. El equipo está lleno de grandes periodistas y, sobre todo, excelentes compañeros.
¿Qué era, hasta ahora, para usted La brújula?
Tiene para mí un significado personal muy especial, porque mi gran bautismo radiofónico fue cuando Carlos Alsina me dio la oportunidad, hace 15 años, de ir a La brújula como analista de economía. Y para mí, ya entonces, aquello fue un sueño hecho realidad, porque ya era desde mucho antes mi programa favorito.
Yo estaba recién licenciada en periodismo y escuchaba aquel programa y decía: “Esto es lo que lo que a mí me gusta”. He pasado tan buenos ratos escuchando este programa que me parece un sueño que ahora vaya a poderlo tener entre mis manos.
Pero esto no le llega de la noche a la mañana. ¿Qué es lo que siempre ha pensado que le gustaría hacer en en el programa y que va a poder hacer ahora?
He tenido grandísimos maestros. Después de la etapa de Alsina estuve durante el tiempo que la dirigió David del Cura, que es otro de mis grandes mentores radiofónicos por lo mucho que confió en mí. Aunque ambos tienen una manera muy diferente de hacer radio, creo que son complementarias, y ambas son el paradigma de pasarlo bien haciendo radio.
Esto es lo que siempre he visto a la gente que más he admirado haciendo radio: para hacer un buen programa, te lo tienes que estar pasando bien, porque son muchas horas y la voz no engaña. Hay momentos duros en los que se cuentan muchas tragedias, con situaciones complicadas en lo social, en lo político, en lo en la cercanía, que tenemos que contar los periodistas. Cuando digo divertirte no es frivolizar, sino a saber que estás en el lugar que más te apetecería estar en ese momento en el mundo.
Y en La Brújula queremos que el que escuche el programa sienta que está entendiendo lo que pasa a su alrededor. No se trata de decirte lo que tienes que pensar, sino ofrecer las claves para que cada uno piense lo que quiera.
Insultar o criticar a Pedro Sánchez o a Feijóo o a Abascal es mucho más fácil que explicarle a la gente lo que está pasando, para que se formen en ellos su propia opinión. Y mi objetivo es que la gente que la escuche sienta que se va a dormir reduciendo un poquito la incertidumbre.
Vivimos en un momento complicado, de muchísimos cambios, con situaciones complejísimas que no se pueden resumir en un ‘a favor’ o ‘en contra’: se tienen que explicar de una manera amena, porque estamos compitiendo con muchísimas pantallas y muchísimos contenidos que a veces no tienen el periodismo y la veracidad como su principal objetivo. La polarización es un modelo de negocio.
¿Qué quiero hacer con La brújula? Quiero seguir haciendo lo que siempre ha sido este programa: el mejor periodismo posible y, sobre todo, contribuir a eso que a mí me ha fascinado siempre, que es entender lo que está pasando y contarlo para que los demás se formen luego sus propias opiniones.
¿Ya había pensado qué le gustaría hacer o le ha tocado empezar a pensar sobre la marcha lo que quiere incorporar?
Un poco de todo. A finales de mayo supimos que Rafa pasaba a la mañana, a ocuparse del tramo informativo de Más de uno, que seguirá haciendo en su segundo tramo Carlos Alsina. Una de las cosas que me pareció muy clara cuando me propusieron hacer La brújula es que, si me lo estaban proponiendo a mí, era porque les gusta mi manera de hacer, igual que Rafa es Rafa y cada uno con su personalidad y su manera de ejercer este oficio.
Rafa lo ha dejado en un momento excepcional y hay muchísimas cosas que funcionan de manera extraordinaria y que no cambian. Otras, sin embargo, vamos a experimentar. A ver qué tal con un nuevo toque. Va a ser una mezcla de continuidad e innovación.
Ahora es cuando empezará, como los entrenadores de fútbol, a tener miedo a los resultados, y no te sirve ser Xabi Alonso si los resultados no acompañan.
La radio, afortunadamente, maneja tiempos diferentes a la televisión que sé lo exigente que es en las audiencias porque he estado trabajando en televisión con los mejores estos últimos años. Con ellos he aprendido el desafío que es la exigencia de la audiencia en televisión minuto a minuto. La radio no es tan impaciente: se miden las audiencias de manera trimestral y es un medio que necesita tiempo para consolidar el proyecto. La radio, a diferencia de la tele, no es novedad, sino continuidad. Onda Cero lo ha tenido siempre claro. Son apuestas firmes por proyectos a largo plazo y por eso estoy tan agradecida de la confianza que pone la cadena en este nuevo proyecto, que es el mismo de siempre, pero es nuevo también.
Es la directora, pero ¿hay algún poder fáctico por encima que marca líneas? ¿Tiene capacidad absoluta de hacer lo que le dé la gana?
Siempre me he sentido libre ejerciendo el periodismo en esta casa y eso no va a cambiar ahora. Podemos repetir la entrevista el año que viene y te lo corroboro. Pero todos con mis predecesores con los que he hablado me han transmitido esa libertad que es también una responsabilidad: la de que si las cosas no salen mejor, es porque no lo hemos sabido hacer. Es más cómodo echarle la culpa a poderes fácticos externos a uno para no reconocer que a veces no te han salido las cosas como querías.
¿Y quién es el público? ¿La gente joven escucha la radio?
Sí que hay gente joven al otro lado y cada vez va a haber más. Pero la manera que tiene la gente joven de llegar a la radio ha cambiado. Ahora, un escaparate que está siendo excepcional para la radio son las redes sociales. Cada vez hay más radio que se ve. La imagen es paradójicamente la manera de atraer al oyente al audio.
Y eso es lo que cautiva y capta muchísima atención de la gente más joven, que a lo mejor no tiene la costumbre de tener una radio analógica puesta en la cocina de su casa, como era el caso en mi familia, pero sí tienen la costumbre de asomarse al móvil y a través de la pantalla mucha gente está descubriendo contenidos de radio que le interesan y que luego escucha a la carta, como podcast.
Se trata de también darles voz a ellos, porque la radio tiene que ser espejo de la realidad. Y en La Brújula estrenamos secciones muy pensadas para atraer ese público.
Y una cosa que, a mi juicio, no hay suficiente en la radio en España es gente veinteañera y treintañera, porque para atraer a esos oyentes tienen que escucharse. Si miramos la edad que tenían las grandes voces de la radio española de toda la vida cuando dirigían programas, empezando por el propio Carlos Alsina, tenían veintitantos o treinta y pocos y ya eran directores. Y eso le da voz a una generación. La gente joven está más en redes sociales, entre otras cosas, porque es donde se ve a sí misma. Y una de las cosas que vamos a poner empeño es en dar voz a todas las generaciones.
¿Y quiere adelantar algún nombre de colaboradores que se vayan a incorporar a partir de ahora?
Te doy algunos nombres, pero va a haber grandes firmas que los oyentes de radio asocian con Onda Cero, como Rubén Amón, que tendrá nueva sección. También estará José Peláez, que ya estaba, y se incorporan Olga Viza, Pedro García Cuartango y Nativel Preciado, que son nombres de siempre de la radio. También periodistas en la mesa de análisis de la talla de Ángel Villarino, el editor de Político en España; Gemma Martínez, directora de El Periódico, y María Llapart, cronista parlamentaria de La Sexta. Hay más novedades, pero no te las voy a desvelar todas.
Hablaremos de economía sin que se note, que creo que a esa hora, a las 9 de la noche, cuando la gente está preparando la cena, es lo mejor, para que sepas cómo te afecta al bolsillo la subida de precios, a tu hipoteca, al futuro del trabajo, al colegio de los niños… En definitiva, qué decisiones tienes que tomar para prepararte mejor para lo que viene. La radio puede ser tremendamente útil y divulgativa en acercar todos esos cambios que a lo mejor nos parecen complejos, pero que bien contados no lo son tanto.

