La XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época ha cerrado en aguas de Mahón una nueva edición marcada por la competitividad, la tradición y una meteorología cambiante. Los cinco líderes que llegaban a la última jornada han terminado convirtiéndose en campeones, en una edición que ha reunido a 41 embarcaciones procedentes de 12 países y que ha conseguido completar el programa previsto de cuatro jornadas, con una regata diaria.
Organizada por el Club Marítimo de Mahón, la competición ha vuelto a situar al puerto menorquín como uno de los grandes escenarios europeos de la vela clásica. La flota, con una edad media de construcción de 1957 —unos 69 años— y una eslora media de 16,6 metros, ha ofrecido durante la semana una combinación poco habitual de patrimonio naval y alto rendimiento deportivo.
La última jornada, además, permitió a los participantes competir bajo un cielo finalmente despejado después de tres días de nubosidad. Las cinco categorías afrontaron un recorrido costero de 13 millas por la costa norte, en las proximidades del puerto de Mahón.
The Lady Anne impone su ley entre los Big Boats
Entre los grandes veleros, el pronóstico se cumplió. El The Lady Anne (1912), un 15 Metros diseñado por William Fife III, confirmó su condición de favorito y se llevó la clasificación general con una autoridad incontestable. El barco armado por Gonzalo Botín ganó tres de las cuatro regatas y terminó muy por delante del resto. El Viveka (1929), de Keith Mills, ocupó la segunda posición, mientras que la goleta Altair (1931), de George Ruiz, completó el podio después de que el Cariad (1896) tuviera que retirarse por una avería en la segunda jornada.
“Éramos favoritos, pero si el Viveka no se hubiese retirado el primer día, hubiese sido tan favorito como nosotros”, explica Gonzalo Botín. El armador reconoce que la última jornada fue “divertida, aunque complicada como el resto de la semana por el viento y las olas”. La victoria tiene además un componente de revancha. El triunfo permite al equipo resarcirse de la edición anterior, cuando una rotura del botalón y una cruceta les dejó fuera de la lucha por el título.
Un duelo entre tres NY40
La categoría Época Cangreja concentró buena parte de la tensión competitiva de la semana. Los tres NY40 presentes en Mahón protagonizaron un duelo cerrado que terminó decantándose del lado del Chinook (1916), diseñado por Nathanael Herreshoff y armado por Paolo Zannoni. El barco se mantuvo al frente durante toda la competición y terminó conquistando el título por delante del Marilee (1926), armado por Alessandra Angelini. El Rowdy (1916), de Donna Dyer, tuvo que conformarse con la tercera posición pese a ganar las dos últimas regatas.
La paradoja para el barco con base en el Real Club Náutico de Palma estuvo en la primera jornada: una descalificación terminó condicionando toda su Copa y le impidió aprovechar su excelente final de competición. Para la tripulación del Chinook, la estrategia en la última jornada fue tan importante como la velocidad. “Sabíamos que sólo teníamos que terminar la regata para ganar, así que nos lo hemos tomado con calma”, explica Louis Bave. “La Copa del Rey Repsol es nuestra favorita de la temporada y ganar aquí es una enorme satisfacción”.
Varuna domina la Época Bermudiana
En Época Bermudiana, el Varuna (1939) volvió a demostrar que la regularidad puede ser tan determinante como la velocidad. El diseño de Sparkman & Stephens, armado por el alemán Jens Kellinghusen, ganó tres de las cuatro regatas y terminó con seis puntos de ventaja sobre su principal rival. El Argyll (1948), del actor británico Griff Rhys Jones y vencedor de la primera manga, ocupó la segunda posición. El Sonny (1935), armado por Harold Goddijn, cerró el podio gracias a una actuación especialmente consistente: tres terceros puestos y un cuarto.

“Estamos muy contentos porque el equipo ha hecho un gran trabajo en unas condiciones de tiempo que no son las mejores para este barco”, señala Chloë Whitton, tripulante del Varuna. La clave, añade, estuvo en “controlar la situación y estar arriba a lo largo de todas estas jornadas”.
Argos: undécimo título en Mahón
Hay victorias que consolidan una trayectoria y otras que directamente construyen una dinastía. En la clase Clásicos, el Argos (1964), un Holman 42 diseñado por Kim Holman y armado por Barbara Trilling, pertenece claramente a la segunda categoría.
Su triunfo en Mahón supone el undécimo título de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época, después de imponerse en las cuatro regatas disputadas. El Clarionet (1966), de Andrew Harvey, terminó segundo tras no poder superar al Argos en ninguna de las mangas, mientras que el Mowgli (1965), de los hermanos Harris, consiguió la tercera plaza. El resultado vuelve a reforzar la extraordinaria relación del Argos con estas aguas.
“Ha sido una victoria dura y complicada. Parece fácil lo que hacemos, pero en realidad hay mucho trabajo detrás”, resume Juan Colomar, proa del Argos. El Clarionet fue su principal amenaza, aunque el equipo supo sacar partido de las condiciones: “Aquí, con vientos más duros, hemos sabido aprovechar las bazas para ganarles”. La victoria tuvo además un componente emocional. El equipo quiso dedicarla a Gonzalo Infante, antiguo miembro de la tripulación del Argos, fallecido recientemente.
Andalucía-Barlovento, cuatro de cuatro
Si hubo una embarcación que consiguió convertir la regularidad en dominio absoluto fue el Andalucía-Barlovento (1973). Diseñado y construido por Harry Becker, el barco de Torres ganó las cuatro regatas disputadas y cerró una Copa perfecta.
Con el regatista local Fernando Rita al frente, el barco terminó por delante de tres modelos del astillero Spirit Yachts. El Legolas (1996), de Jens Ricke, fue segundo, mientras que el Flight of Durgan (2007), armado por David Grylls, ocupó la tercera posición. El resultado eleva a dos el número de victorias del Andalucía-Barlovento en la Copa del Rey Repsol y confirma su capacidad para competir al máximo nivel en las aguas de Mahón. Rita atribuye buena parte del éxito al factor humano. “La clave de esta victoria ha sido la tripulación, que es excepcional”, explica. El equipo combina regatistas de Málaga y Menorca, una mezcla que, según el patrón, ha aportado especialmente en “la estrategia y la táctica”.
La victoria, sin embargo, no fue sencilla desde el comienzo. “Las dos primeras jornadas sufrimos un poco más por la puesta a punto y las calmas de viento”, reconoce Rita. El equipo supo defender el rating y fue escalando posiciones hasta encontrar en las dos últimas jornadas “las condiciones ideales para el barco”.
Un museo flotante con 130 años de historia
El valor de la Copa trasciende la clasificación deportiva. Durante cuatro días, el puerto de Mahón se ha convertido en un escaparate de la evolución de la navegación a vela, con embarcaciones que representan más de un siglo de diseño, construcción naval y competición. La edad media de la flota se sitúa en 69 años, pero la cifra esconde diferencias extraordinarias entre categorías. Los barcos de Espíritu de Tradición tienen una edad media de 32 años, frente a los 60 de los Clásicos, los 91 de Época Bermudiana, los 104 de Época Cangreja y los 106 de los Big Boats.
El abanico se extiende desde el Cariad, construido en 1896 y con 130 años de historia, hasta el Victoria, recién construido en 2026. Es precisamente esa convivencia entre patrimonio y competición lo que explica buena parte del atractivo de la cita. En Mahón, embarcaciones centenarias compiten junto a diseños mucho más recientes sin que la edad determine necesariamente el resultado. La tecnología, la estrategia, el estado del barco y, sobre todo, la experiencia de las tripulaciones siguen siendo decisivos.
Con sus cinco campeones decididos desde la jornada anterior y una flota internacional que ha vuelto a llenar el puerto de Mahón de historia naval, la XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época cierra así una nueva edición consolidada como una de las grandes citas de la vela clásica del Mediterráneo.

