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El agua del Mar Muerto es beneficiosa para la piel (y la ciencia lo demuestra)

Estudios recientes confirman que el agua del Mar Muerto no solo alivia la psoriasis y la dermatitis atópica, sino que activa mecanismos celulares de regeneración cutánea, según investigaciones publicadas en revistas científicas internacionales.

Una mujer flota en el Mar Muerto. FOTO: Getty Images

Durante siglos, el Mar Muerto ha sido para las diferentes civilizaciones de los alrededores sinónimo de bienestar y sanación. Existe evidencia de que ya en la época de Cleopatra se conocían sus propiedades terapéuticas, y hoy la ciencia empieza a desentrañar los mecanismos exactos que explican por qué esta agua, diez veces más salina que la de los océanos, tiene efectos tan notables sobre la piel.

Además de la salinidad, la localización única del Mar Muerto, a más de 400 metros bajo el nivel del mar, desempeña un papel decisivo. La mayor capa atmosférica filtra parte de la radiación ultravioleta, generando un espectro de luz solar especialmente favorable para tratar afecciones como la psoriasis, con estudios que documentan mejoras superiores al 80% tras estancias terapéuticas de 28 días sumpergiéndose la zona.

Un tesoro mineral único

El agua del Mar Muerto destaca por estar compuesta por, aproximadamente, un 40% de cloruro de magnesio, además de otros minerales en concentraciones excepcionales. Un estudio recientemente publicado en el International Journal of Cosmetic Science ha analizado sus efectos antienvejecimiento mediante modelos de piel humana reconstruida y cultivos de fibroblastos dérmicos.

Los investigadores observaron que el tratamiento con DSW estimula la secreción de procolágeno tipo 1 y elastina, aumenta los hemidesmosomas (estructuras que refuerzan la unión entre la epidermis y la dermis) y favorece la regeneración de las células basales epidérmicas. El análisis genético (RNA-seq) reveló además la activación de rutas biológicas vinculadas al transporte iónico, la síntesis de componentes de la matriz extracelular, la reparación del ADN y la autofagia celular, todos ellos procesos clave en la lucha contra el envejecimiento cutáneo.

Barrera cutánea e hidratación

Otro estudio clínico de referencia, publicado en el International Journal of Dermatology por el equipo de Ehrhardt Proksch, demostró que bañarse en una solución salina rica en magnesio del Mar Muerto mejora significativamente la función de barrera de la piel, especialmente en personas con piel atópica seca. Los voluntarios que sumergieron un antebrazo en la solución salina durante 15 minutos diarios, frente al otro brazo tratado solo con agua corriente, mostraron una reducción notable de la pérdida de agua transepidérmica, mayor hidratación y menor enrojecimiento e irritación.

Además, una investigación presentada en el Journal of Investigative Dermatology aportó un descubrimiento inesperado: la aplicación tópica de agua del Mar Muerto activa la secreción de beta-endorfina en la piel, además de regular el sistema Keap1-Nrf2 (vinculado a la protección antioxidante) y reducir citoquinas proinflamatorias como la IL-1 e IL-6. Este hallazgo podría explicar, en parte, la sensación de bienestar que describen quienes se bañan en sus aguas, más allá del alivio puramente dermatológico.

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