Baleares es con diferencia la comunidad autónoma que acumula una mayor proporción de mano de obra internacional en el volumen total de afiliados a la Seguridad Social. En el mes de julio, las Islas registraron una media de 182.569 trabajadores con pasaporte de fuera de España, lo cual equivale al 26,3% de los afiliados totales (que llegaron a 694.038). O lo que es lo mismo: uno de cada cuatro trabajadores del archipiélago es extranjero.
No es ninguna novedad que las Islas se sitúen en cabeza en este apartado: la proporción no ha parado de crecer en estos últimos años y, de hecho, la concatenación de récords de empleo desde la salida de la pandemia no puede entenderse sin la aportación extranjera. La mano de obra internacional ya suponía una quinta parte del total a mediados de 2022, cuando la economía empezaba a recuperarse y las secuelas de la covid se iban viendo cada vez más pequeñas en el retrovisor. El ritmo de contratación de extranjeros ha crecido desde entonces a unos niveles históricos, llegando a triplicar el aumento de las contrataciones nacionales en 2025, sin ir más lejos.
El proceso de regularización extraordinaria del Gobierno central ha supuesto un acicate postrero a una tendencia que, en cualquier caso, ya era imparable, dadas las crecientes necesidades de mano de obra por parte de un tejido empresarial en pleno proceso expansivo. El crecimiento económico de Baleares se ha venido reflejando, entre otros indicadores, en un mercado laboral que lleva casi cinco años marcando máximos históricos de empleo.
Mientras, en España la proporción media no ha llegado a una sexta parte del total. Los trabajadores extranjeros en julio alcanzaron los 3,5 millones, un 15,6% de las cifras globales de afiliación en el país. Ninguna otra comunidad cuenta con un volumen de mano de obra extranjero que llegue al 20%. Baleares es seguida por Cataluña (19,8%) y Aragón (19,6%), mientras que en el extremo opuesto de la tabla se ubica Extremadura con un 5,7%.
Hostelería, construcción y comercio
La hostelería es el sector que aglutina el grueso de los trabajadores extranjeros en Baleares: casi el 40%. Más de 70.000 afiliados, entre asalariados y autónomos, forman parte de este grupo en una comunidad donde la industria turística continúa teniendo un peso específico mayor que en cualquier otra región española, con la salvedad del archipiélago canario. Le siguen la construcción, con unos 25.000 trabajadores, y el comercio, con 19.000.
Por lo que respecta a las nacionalidades, la italiana es la que aporta una mayor cantidad de afiliaciones: 23.554. Un dato que tiene truco, y es que un factor capital de este liderazgo lo constituye el hecho de que gran parte de la masa trabajadora argentina afincada en Baleares cuenta con pasaporte italiano. A nivel de la Unión Europea les siguen los alemanes (13.289) y los rumanos (8.341). En cuanto al resto del mundo, colombianos y marroquíes encabezan la lista con poco más de 18.000 afiliados procedentes de cada uno de esos países.
Los marroquíes son, asimismo, los más emprendedores de fuera de la Unión Europea, junto con los británicos y los chinos. Estas nacionalidades son las que presentan, proporcionalmente y en números absolutos, las cifras más altas de autónomos, lo cual confiere una base estadística a la percepción común de que constituyen un segmento de la inmigración más proclive a montárselo por su cuenta.
Salarios más bajos
Por otro lado, el crecimiento de la mano de obra extranjera va acompañado de una rémora clara en lo tocante a la evolución de su escala salarial. Baleares marca récords de afiliaciones internacionales, aunque con una base media de cotización claramente inferior. En otras palabras, la mano de obra de fuera crece más que nunca, pero sus salarios son más bajos. La última estadística del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones sobre bases de cotización, correspondiente al trimestre de enero a marzo de este año –no está desglosada por comunidades– marca una media de 2.224 euros para los trabajadores españoles y 1.886 euros para los extranjeros. Es decir, que estos últimos cobran un 15% menos que los primeros.
Aunque se trata de una brecha significativa, hay que destacar que la diferencia se ha reducido cinco puntos con respecto a la que había hace justo tres años, de un 20%. Esta distribución salarial respalda los argumentos de quienes señalan que la mayor parte de los trabajadores extranjeros desempeñan trabajos que los locales rehúsan hacer a causa de su dureza o de los bajos salarios.
Más allá de estas consideraciones, el Govern Balear ha expresado su preocupación por los efectos negativos que la regularización extraordinaria puede tener para el mercado laboral y para los servicios del SOIB (Servei d’Ocupació de les Illes Balears). La consellera de Trabajo, Catalina Cabrer, indicó en la presentación de los últimos datos del paro que desde el inicio de dicho proceso se han contabilizado 587 altas de personas extranjeras como demandantes de empleo con el código RE (regularización extraordinaria). En este sentido, el mes pasado se registraron 224, mientras que en julio se han añadido 363 personas, hasta llegar al total reseñado.
«Es una cuestión que nos preocupa mucho porque las personas vinculadas a este proceso de regularización han pasado de 224 el mes pasado a 587. Estamos hablando de un aumento de 363 personas en un mes. Nos preocupa que puedan tensionar los servicios del SOIB porque nueve de cada diez personas están en situación de desempleo y el 90% solo ha alcanzado estudios primarios», advierte Cabrer.

