El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aprobado un desembolso de 105 millones de dólares (96,7 millones de euros) para Haití, con el objetivo de ayudar al país a abordar «de forma urgente» las necesidades de pago relacionadas con la crisis alimentaria.

Este pago se emite a través de la Ventanilla de Emergencia Alimentaria, un nuevo canal que permite, durante el periodo de un año, dar financiación al fondo de emergencia destinado a los países que tienen necesidades urgentes en la balanza de pagos debido a una inseguridad alimentaria aguda, un fuerte aumento en su factura de importación de alimentos o una impacto en sus exportaciones de cereales.

Este es el caso de Haití, que se ha visto «muy afectado» por la crisis mundial de los precios de los alimentos. La inflación récord de los precios ha empeorado la fragilidad de Haití debido al alto traspaso de los precios de los alimentos a nivel mundial a los nacionales y la escasez de suministros.

«Esta conmoción agrava las dificultades de un país ya muy frágil, que también sufre una emergencia de salud pública (cólera) y graves riesgos de seguridad», han explicado desde el FMI.

APOYO A LOS MÁS VULNERABLES

El apoyo de emergencia del FMI bajo la ventana de crisis alimentaria ayudará a llenar la brecha de la balanza de pagos y apoyará a los más afectados por el aumento de los precios de los alimentos a través de programas de alimentación y transferencias en efectivo y en especie a hogares vulnerables, exención de tasas escolares y otras medidas.

Para garantizar el uso «apropiado» de este desembolso, desde el FMI han instado a las autoridades del país a «controlar, rastrear y registrar todos los gastos relacionados, así como «realizar» auditorías internas de gastos por parte de todos los ministerios competentes involucrados en el uso de los recursos de emergencia.

«Una implementación exitosa del desembolso a Haití sería clave en el proceso de restaurar la estabilidad y sostenibilidad macroeconómica, fortalecer la red de seguridad social y abordar las debilidades de la gobernanza y la corrupción», ha asegurado la directora gerente adjunta y presidenta interina del FMI, Antoinette Sayeh.