Antes de comenzar, un desmentido: este texto no es mi alegato final para lograr cubrir una vacante en Scottex. Ni mucho menos. Simplemente, lo prometo, es una celebración de lo felices que somos cuando un proyecto, sea profesional o personal, sale como esperábamos; cuando el éxito llega sin metralla, limpio, sin haber generado un caos a su alrededor; cuando las cosas se terminan como se debe, sin pagar el peaje del esfuerzo, sin sentir que se ha obtenido el resultado esperado, pero que te has quedado con vivencias adentro a las que preferirías haber dado salida. En resumen, cuando todo ha salido perfecto, sin ninguna puntualización que realizar.

Perfecto. Perfect. Hacer un perfect. Disculpad si me pongo escatológico, ni siquiera sé si es éste el foro para hablar de este tema, pero necesitaba evacuar mis pensamientos. No puedo considerar más acertada la expresión. Hacer un perfect, en términos fisiológicos, hace referencia a la deposición realizada por el reverso del cuerpo que no requiere de posterior lavado (a través de papel higiénico, toallita húmeda o agua de bidé o ducha, para un mejor pulido). Un perfect no sólo nos habla de la ausencia de rastros de pintura, sino también de evacuación con empuje natural y de una lubricación suficiente, por lo que hay que diferenciarlo del estreñimiento. Este maravilloso hito puntual también pone de manifiesto una alimentación equilibrada y de intensidad media (raro es toparse con uno tras visitar Potes, Cantabria), así como una vida emocional y profesional tranquila, como se comprueba con su ausencia en momentos de alto estrés.

¿No debería ser hacer un perfect nuestra máxima aspiración profesional? Día a día debemos digerir y acometer nuevos proyectos profesionales que nos exigen la colaboración constante con otros departamentos. Esas fricciones cotidianas, plasmadas en pequeñas tensiones, en minúsculas discusiones, en fugaces exhibiciones de egos, van ensuciando el resultado final de nuestros cometidos, haciendo que compruebes que los medios suelen juzgar siempre al fin y que, indudablemente, es siempre mejor que el resultado sea limpio. Tener que lavar el recorrido que ha llevado un proyecto es más caro y duro que plantearte una impoluta sinfonía durante todo el camino. En la mayoría de los casos, es más fácil encontrar la dirección caminando hacia adelante que marcha atrás, cuando todas las desviaciones se convierten en intransitables recovecos.

Insistía también en que hacer un perfect también tiene que ver con la cantidad de esfuerzo que se pone sobre la balanza. Qué importante es exigirse a uno mismo y proyectar la ilusión a los demás para que también lo hagan. Pero, cuando uno fuerza más de la cuenta, cuando pone toda la intensidad en uno de los lados de la báscula, siempre termina por desequilibrarla. De eso saben mucho en Hemoal, Anso y Ruscus Llorens. ¿Entendéis lo que os digo, verdad? Es lo que conocemos como una victoria pírrica, en la que la consecución del objetivo ha dejado demasiado dañado al equipo de trabajo. ¿Es casualidad que la palabra pírrico se parezca tanto al coloquialismo con el que se denomina a la diarrea? No lo creo.

Mencionaba que difícilmente llegarás a un perfect con una alimentación fundamentada en legumbres con chorizo, por poner un ejemplo. O que la ausencia de perfects es tradición en Año Nuevo. Pasa como en el trabajo y en la vida personal. Si no pones los ingredientes adecuados para la buena digestión de los proyectos (esfuerzo, continuidad, ilusión…), rara vez lograrás que algo salga adelante. Siempre hay excepciones que confirman la regla, como esos perfects que la vida te regala cuando tú llevabas un rollo de repuesto, pero esto no es habitual. Buenos alimentos e hidratación para el trabajo y el día a día. Y tranquilidad.

Mucha tranquilidad. Siempre he tenido la sensación de que todo, por muy difícil que parezca, acaba pasando si se ponen las dosis de entrega suficientes. Qué importante es no dejar de lado los placeres personales, que ayudan a que los profesionales se realicen sin la sensación de estar abandonando lo que de verdad te hace feliz. No podemos interpretarlo todo desde la perspectiva del deber, que nos da órdenes que muchas veces no pueden cumplirse, sino que hay que pensar en el interés. Me interesa esforzarme para que el ocio o mi vida personal sea mejor; me interesa que mi vida personal sea la adecuada para trabajar sin presiones externas innecesarias. Cuando esto está en calma, proliferan los perfects. Una de las máximas aspiraciones que podemos tener.

Lo decía al principio. Esto no es un alegato para cubrir una vacante en Scottex. De hecho, pensándolo bien, si se cumple lo que cito en las líneas anteriores, las ventas de papel higiénico caerían drásticamente. Ahora entiendo por qué no me han llamado.

Feliz lunes y que tengáis una gran semana.