Opinión Salvador Sostres

El whisky sour de Foco: la creatividad se ha vuelto líquida en Barcelona

Foto: Nano Erdozain/Pexels

Cada vez en Barcelona es más difícil encontrar restaurantes creativos, restaurantes que te ofrezcan algo nuevo y además de un modo atractivo, es decir: hermoso. En cambio, esto sucede cada vez con frecuencia en las coctelerías. La creatividad se ha vuelto líquida, por lo menos en Barcelona, que de todos modos es la ciudad más creativa del mundo en cuanto a alta cocina, o ahora hay que decir en cuanto a alta coctelería se refiere.

Los bartenders más importantes son italianos. A esto no hay que darle demasiadas vueltas porque las cosas son así y no de otra manera. La única excepción es Dean Shury, de 14 De la Rosa. Él es inglés, pero sus trabajadores son igualmente italianos, entre ellos Max, extraordinario.

La ventaja de los bartenders italianos sobre los demás es que son increíblemente amables, vienen de un país del que se sienten orgullosos y siempre te cuentan cosas interesantes, y además se han tomado muy en serio la preparación de los cócteles y saben mucho más de lo que solían saber los barmans españoles sobre la preparación de cada creación y la procedencia de los ingredientes. La conversación con ellos siempre es interesante.

Foco completa el podio que forman 14 De la Rosa y Kyara. Foco es el más industrial de los bares, me refiero a la estética. No hay botellería a la vista, y todo es como de un gris piedra que le da a la vez un punto de aséptico y de misterio.

El Expreso Martini es el cóctel estrella pero más en el sentido de la antigüedad y de la difusión en las redes sociales. Los turistas todos vienen con las fotos de Instagram del Expreso Martini y es el cóctel más consumido, pero por lo menos para mí no es el que tiene más interés, supongo que porque los cócteles de café tampoco es que me apasionen. Para mí el gran ídolo de la casa, la gran sorpresa, el que sin duda merece una visita por sí solo, es el Whisky Sour. Es un cóctel que no es que no tenga nada que ver con el original, pero digamos que dialoga con él por correspondencia postal, que tarda más en llegar.

Foco le añade un aceite ahumado con brasas de carbón que le da un toque realmente adictivo. Hay que ir con cuidado con el Whisky Sour de Foco porque más que beberlo, lo persigues, y uno no te basta para saber exactamente qué gusto tiene: es tan curioso, tan sorprendente, y te crees tan cerca de saber lo que es, pero sin acabar de saberlo, que pides otro y otro y otro y la noche se te puede complicar, y Gracia está muy lejos de casa.

En Foco es importante estar en la barra y hablar con los bartenders. Ellos saben siempre qué puedes beber a continuación. También conocen la historia de cada preparación y pueden, si les cuentas lo que te gusta, hacer versiones completamente extraordinarias. Demasiadas veces olvidamos que los cócteles son bebidas habladas. Cuando yo le exijo a mi hija que saque sobresalientes en catalán y en castellano, y que lo demás no importa, es porque todas las cosas importantes nos suceden hablando, escribiendo, o leyendo. No hay nada importante que suceda en silencio, ni siquiera el amor.

Foco es un ejemplo muy brillante de que somos seres parlantes, personas que necesitamos comunicarnos. En Foco la excusa de esta comunicación es el cóctel, sus cócteles sensacionales. Pero sin la conversación con el bartender, sin la conversación con la persona con la que has ido a beber, cualquier cóctel es inútil y sobre todo poco emocionante.

Foco tiene un aire acondicionado de la señorita Pepis, terraza, unos precios asumibles y una ubicación que para un pobre chico de Sarrià como yo queda tan lejos que cuando llegas no te extrañaría nada que te dijeran que estás en Mataró. Abre a las 18:00 y cierra los martes.

Artículos relacionados