En el año 2004, estando ya al frente de la empresa Norberto (fallecido en 2017) y Diego García Azpíroz, cuarta generación de pescaderos y arrieros, se decidió mejorar y ampliar las instalaciones de Pescaderías Coruñesas. De esta manera, la sede en Juan Montalvo pasó a contar con más de 3.000 metros cuadrados de instalaciones. 

Pescaderías Coruñesas, fiel a sus principios de “Tradición e Innovación”, lanzó en abril de 2008 www.pescaderiascorunesas.es, con la idea trasladar y compartir con todo el mundo su pasión por el mar. La respuesta fue muy positiva desde el lanzamiento, superándose en el primer año el millón de páginas vistas y los doscientos mil usuarios y teniendo el resto de años más de un millón de usuarios y varios millones de páginas vistas. Después de esto el siguiente reto, para Pescaderías Coruñesas era dar el salto a la venta online, algo que se produjo tres años más tarde, en abril del 2011.

Además, fueron Norberto y Diego quienes el 16 de noviembre de 2011 pusieron en marcha el tercer restaurante de la familia, Filandón, –que se sumaba a El Pescador y O’Pazo– y en 2014 el Catering Albada.

Ahora es Diego quién, junto a sus hermanas Marta y Paloma, lanza Desde 1911, un espacio gastronómico ubicado al lado de la tienda, en la calle Juan Montalvo, en un edificio de origen industrial, con espacio para eventos, que el grupo presenta como un homenaje al legado familiar.

Cuatro generaciones

El 15 de octubre de 1911 se constituyó Pescaderías Coruñesas, con un capital social de 200.000 pesetas, y cinco años más tarde sus fundadores decidieron trasladar la sede social de la compañía a Madrid por ser el principal destino de sus productos.

En 1920 su capital social era de dos millones de pesetas, cifra que ascendería hasta los diez millones en sólo tres años cuando empezó su expansión horizontal con la compra de la empresa Pesca y Navegación.

De la unión del matrimonio entre Norberto García y María Rosa Gómez, hija de Santiago Gómez, el arriero que había puesto en marcha La Astorgana en 1890, nació Evaristo García Gómez en 1933.

En sus primeros años se encargaba de repartir el género de la pescadería a los clientes, después pasó a atender los pedidos telefónicos de la pescadería, hasta que a los 19 años tuvo claro que quería mejorar su desarrollo profesional y trabajar con más independencia. Sin embargo, cinco años más tarde su pensamiento cambió: su padre, Norberto García, compró Pescaderías Coruñesas.

Adaptarse a los tiempos

La evolución del grupo y su adaptación a las necesidades de sus consumidores fue consolidando paulatinamente su éxito. Los clientes aumentaban y ya no se limitaban sólo a Madrid sino que a diario también recibían pedidos de otras zonas de España, lo que situó a la empresa en la primera línea de ventas de pescados y mariscos del territorio nacional, marcando incluso pautas en el ámbito de las exportaciones.

La compañía seguía creciendo y en 1982 Evaristo decidió comprar en Mercamadrid el puesto “Esencia de mar”. En esta década la plantilla seguía ampliándose y superó las cuarenta personas.

Debido a todo esto, en 1986 Pescaderías Coruñesas se trasladó a la calle Juan Montalvo; se dejaban atrás los años en el establecimiento de la calle Recoletos para empezar una nueva etapa donde podrían ampliar notablemente sus instalaciones.