Hay sectores que crecen al calor de las tendencias y otros que lo hacen porque responden a necesidades estructurales. El biometano pertenece a esta segunda categoría. En plena carrera por descarbonizar la economía europea, la gestión de residuos orgánicos se ha convertido en una pieza estratégica del nuevo modelo energético. Y Gestcompost quiere jugar un papel protagonista en ese proceso.
Con ese objetivo, la compañía ha incorporado a Íñigo Bertrand como nuevo director general. El ejecutivo, que hasta ahora lideraba Edison Next España, aterriza en la empresa respaldada por Suma Capital para dirigir una fase de expansión que promete transformar la dimensión del grupo durante los próximos años.
El movimiento no es casual. Gestcompost ha pasado en poco más de un lustro de ser una compañía especializada en valorización de residuos a convertirse en uno de los actores con mayor potencial dentro del emergente mercado español del biometano. Desde la entrada de Suma Capital en 2020, la empresa ha multiplicado por cuatro su ebitda, ha ampliado su capacidad industrial y ha reforzado su presencia territorial con nuevas instalaciones y proyectos de crecimiento.
La incorporación de Bertrand busca precisamente dar el siguiente paso. Ingeniero y directivo con una amplia experiencia en el sector energético, ha desarrollado buena parte de su carrera en compañías vinculadas a la transición energética y las soluciones industriales sostenibles. Durante los últimos ocho años estuvo al frente de Edison Next España, filial del grupo francés EDF, donde impulsó proyectos relacionados con eficiencia energética, descarbonización e infraestructuras energéticas avanzadas.
Su llegada coincide con un momento decisivo para Gestcompost. La compañía cuenta actualmente con tres instalaciones operativas capaces de tratar alrededor de 1,2 millones de toneladas de residuos orgánicos al año y se prepara para iniciar la inyección de biometano en la red gasista durante 2026.
Las cifras ilustran la magnitud de la ambición. La generación inicial prevista ronda los 75 GWh anuales, pero el objetivo es superar el teravatio hora (1 TWh) de producción anual en los próximos cinco años, una escala que situaría a la empresa entre las referencias nacionales del sector.
Detrás de este crecimiento se encuentra también la visión de Juan Antonio Solans, fundador de Gestcompost hace más de dos décadas. Tras liderar la compañía desde sus inicios, asumirá ahora la Presidencia Ejecutiva para concentrarse en la estrategia, el desarrollo de negocio y las relaciones institucionales. Un relevo que responde más a una evolución natural del proyecto que a una ruptura con el pasado.
De hecho, la combinación entre la experiencia fundacional de Solans y la capacidad ejecutiva de Bertrand refleja el modelo que muchas empresas de la nueva economía sostenible están adoptando para afrontar su siguiente etapa: mantener el ADN emprendedor mientras incorporan estructuras más profesionalizadas capaces de gestionar crecimientos de gran escala.
El respaldo financiero también acompaña. Suma Capital ha reforzado su apuesta por la compañía a través de un fondo de continuación de 250 millones de euros destinado a impulsar infraestructuras sostenibles vinculadas a la economía circular y la transición ecológica.
El contexto juega a favor. España dispone de uno de los mayores potenciales de producción de biometano de Europa gracias a su capacidad agroganadera y a la disponibilidad de residuos orgánicos. Sin embargo, el desarrollo de esta industria aún se encuentra en una fase temprana, lo que abre una ventana de oportunidad para compañías capaces de combinar tecnología, inversión y ejecución industrial.
Ahí es donde Gestcompost quiere posicionarse. No solo como una empresa de tratamiento de residuos, sino como un productor energético relevante en el nuevo ecosistema renovable.
Y para liderar ese salto, ha recurrido a un ejecutivo acostumbrado a gestionar transformaciones complejas. Porque la próxima gran revolución energética no se construirá únicamente con grandes parques solares o eólicos. También se construirá aprovechando aquello que durante décadas fue considerado un residuo. Y convertir residuos en energía es, precisamente, el negocio sobre el que Gestcompost quiere construir su futuro.

