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La crisis del petróleo se traslada al mar: transportar un barril ya cuesta hasta 30 dólares

El alquiler de los superpetroleros se ha multiplicado por más de 28 en un año, hasta superar los 1,4 millones de dólares diarios. La escasez de buques y la inseguridad en Oriente Medio encarecen el transporte del crudo y añaden presión a los mercados energéticos.

Un petrolero descarga crudo importado en la terminal petrolera del puerto de Qingdao el 22 de octubre de 2026 en Qingdao, provincia de Shandong (China). (Foto de VCG/VCG vía Getty Images)

El transporte marítimo se ha convertido en uno de los principales problemas de la cadena de suministro del petróleo. Según los datos de la consultora Clarkson recogidos por La Vanguardia, alquilar un superpetrolero para las principales rutas entre Oriente Medio y Asia supera ya los 1,4 millones de dólares diarios, frente a menos de 50.000 dólares hace un año.

El coste de transportar cada barril ha pasado de unos dos dólares a cerca de 30, lo que representa entre el 20% y el 40% del precio total del crudo destinado al refino. A la falta de buques se suma la inseguridad en las zonas afectadas por el conflicto, que eleva las primas de los seguros marítimos.

La flota mundial cuenta con unos 925 superpetroleros, capaces de transportar más de dos millones de barriles en un solo viaje. Además, las rutas alternativas para abastecer a las refinerías, con proveedores de Brasil y África, alargan los trayectos y reducen la disponibilidad de embarcaciones.

Según Clarkson, alrededor del 15% de la flota mundial de superpetroleros permanece inactiva frente a las costas de Omán, a la espera de cargar crudo mediante operaciones de trasvase en alta mar.

El impacto llega en un momento de fuerte presión sobre los mercados energéticos. El barril de Brent ha superado los 117 dólares tras subir un 6% durante la última semana, mientras el diésel rebasa los 200 dólares por barril en los mercados internacionales. En España, la capacidad de refino y la diversificación de las fuentes de suministro amortiguan parcialmente el impacto, aunque la evolución de los costes sigue siendo incierta.

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