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El cementerio marinero que La bola negra ha convertido en lugar de culto

El cementerio de Ciriego, en Santander, es famoso porque mira al mar y porque allí reposa Rafael Rodríguez Rapún, la persona real retratada en La bola negra.

Cementerio de Ciriego, donde está enterrado Rapún, interpretado por Miguel Bernabeu en 'La bola negra'. FOTOS: D.R.

Los casi cuatro millones de espectadores que han convertido La bola negra en uno de los mayores éxitos de la historia del cine español no se conforman solo con sus 155 minutos de metraje. El fenómeno ha saltado a las conversaciones en la calle y a las redes sociales, convirtiendo en obsesión todo lo que tiene que ver con la triple trama. Porque, como en Las horas, en la película de Los Javis transcurren tres historias en paralelo y muy relacionadas entre sí: la de Carlos en 1932, la de Sebastián en 1937 y la de Alberto en 2017.

En la de 1937, el actor Miguel Bernabeu interpreta a Rafael Rodríguez Rapún (Madrid, 1912 – Santander, 1937), penúltimo amor de Federico García Lorca y uno de los pocos personajes protagonistas de La bola negra basado íntegramente en una persona real.

Rapún, como explica el personaje de Albert Plá en la cinta, fue ingeniero de minas, futbolista del Atlético de Madrid, teniente del Ejército Popular de la República y secretario y actor ocasional de La Barraca, la compañía teatral de Lorca. Pero, a diferencia de lo que sucede en La bola negra, no falleció fusilado, sino desangrado por las heridas recibidas en la batalla de Santander con solo 25 años.

María Teresa León, esposa de Rafael Alberti y gran amiga de Lorca y Rapún, apuntó en sus memorias: “Nadie como este muchacho silencioso debió sufrir por aquella muerte. […] Y Rapún se marchó a morir al frente del Norte. Estoy segura de que después de disparar su fusil rabiosamente se dejó matar. Fue su manera de recuperar a Federico”.

Un cementerio único en España

Fue Alberto Conejero, dramaturgo y coguionista con los Javis, quien primero despertó el reciente interés que genera hoy la figura de Rodríguez Rapún. En 2013 estrenó la obra La piedra oscura, en la que ya imagina la relación entre el ficticio Sebastián (interpretado por Guitarricadelafuente) y el real Rapún, cuyos familiares supervivientes ayudaron a Conejero en su profusa documentación.

Gracias a la investigación y a las redes sociales del escritor, sabemos donde descansan los restos del que fuera el penúltimo amor de García Lorca. Se trata del cementerio de Ciriego, en Santander: un recinto funerario donde el recuerdo de quienes ya no están convive con el paisaje de la costa cántabra.

Inaugurado en 1893 y miembro de la Ruta Europea de Cementerios, fue proyectado por el arquitecto municipal Casimiro Pérez de la Riva en 1881 y finalizado por su sucesor en el cargo, Joaquín Ruiz Sierra. La necrópolis presenta planta de cruz en su parte central y el espacio funerario se organiza con un entramado de calles y entrecalles que forman manzanas, en cuyo interior se delimita el terreno de cada propietario.

En el cementerio trabajaron los arquitectos, maestros de obras y marmolistas más afamados de la región, lo que en la práctica se traduce como un jardín escultórico y arquitectónico a cielo abierto. El cementerio de Ciriego ya despertaba interés entre los amantes del necroturismo por su valor artístico y su cercanía al mar.

Sin embargo, ya son varios los usuarios de redes sociales que han compartido con sus seguidores su visita a la tumba de Rapún, un interés despertado por el estreno de la película.

Según se explica en la web del propio camposanto, «en esta huesera están depositados los restos de […] el hombre de las Tres Erres, así lo apodó su último amor, el poeta granadino Federico García Lorca (1898-1936). […] El asesinato de Lorca hizo que Rapún se alistase al Ejército Republicano. Fue enviado al frente con el título de teniente y cayó herido tras ser bombardeado por un avión italiano. A pesar de ser trasladado al Hospital de Campaña n.° 4, fallece el 18 de agosto de 1937 según el registro existente en el Cementerio de Ciriego, a los 25 años de edad. Quiso la muerte llevárselo exactamente en el aniversario del asesinato de su amado».

Prosigue el artículo de la web del cementerio: «En un primer momento fue enterrado en las habituales sepulturas del campo santo. Diez años más tarde sus restos fueron trasladados por solicitud de su padre al nicho donde se encuentra en la actualidad».

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