El pasado 29 de agosto, con quince nudos de alisio peinando el sur de Lanzarote y la corriente empujando a la flota sobre la línea, el Platoon Aviation alemán se imponía con rotundidad en el cuarto evento de 2026 del mejor circuito de monocascos del mundo, las 52 SUPER SERIES, y se ponía líder del circuito desbancando al Sled. Desde que en 2024, con diseño de Marcelino Botín, saliera de los astilleros de King Marine, el Platoon ha ido optimizando su puesta a punto hasta convertirse en una bestia capaz de dominar la flota en unas condiciones de viento casi límites para este tipo de barcos
Dentro de menos de un mes, del 5 al 10 de octubre, Marina Port Valencia acogerá la última y definitiva cita del circuito, donde las aguas de la capital del Turia van a acoger de nuevo a los mejores monocascos del mundo. Y la mayoría tienen en común con el Platoon que salieron de un polígono industrial de Alginet, a media hora de Valencia. De los trece TP52 que compitieron en Lanzarote, cinco fueron construidos por King Marine. Sumado el Vudu italiano, que debutó en el circuito este año en el Mundial de Porto Cervo y acaba de ganar la Copa del Rey en este 2026, son seis las unidades de la flota 2026 nacidas en el mismo astillero. Ningún otro constructor del mundo tiene semejante presencia en la parrilla.
Además, todos estos veleros no sólo se construyeron en Alginet, sino que la base técnica en la que realizan todos sus procesos de mejora y optimización es la que tiene King Marine en Marina Port Valencia. En 2019 el astillero dio un salto de escala al adquirir la antigua base del Emirates Team New Zealand para la 32ª Copa América, incorporando así toda la operativa completa de una dársena: travel lift de 50 toneladas, 2.000 metros cuadrados de explanada y capacidad de varada y refit hasta esloras maxi.
Aprovechando estas excelentes instalaciones, después de ser bautizados, los veleros regresan periódicamente a la base de Valencia para su mantenimiento, lo que supone una continua visita a Valencia de los mejores profesionales del mundo para la mejora y puesta a punto de sus barcos.
Valencia sigue siendo un eje estratégico clave en la vela de alto nivel gracias a estas instalaciones de primerísimo nivel que tiene King Marine, lo que facilita también que las mejores regatas del mundo tengan a Valencia como una cita clave en sus calendarios. De hecho, la Marina de Valencia acaba de acoger la única prueba en España del circuito de SailGP, a solo unos metros de las instalaciones del astillero valenciano en la dársena.
Pablo Santarsiero, CEO de King Marine, destaca el hub náutico de primer nivel que se ha generado en Valencia en torno al desarrollo de la base. “Acogemos durante todo el año los procesos de puesta a punto y optimización de todos estos veleros de última tecnología. Tenemos ya no solo las instalaciones idóneas para este proceso, sino los profesionales con los conocimientos necesarios para dar el mejor servicio a todos los equipos. Igual sucede con los eventos, que percibimos que se sienten más cómodos viniendo a Valencia ya que saben que tienen a mano unas instalaciones como las nuestras”.
Los seis de Alginet
La lista se lee como un mapa de la clase. El Alegre, del británico Andy Soriano, y citado Platoon Aviation, del alemán Harm Müller-Spreer, son dos diseños Botin Partners de 2024 salidos del mismo molde: cuando Müller-Spreer ganó el título del circuito en 2023 ejerció la opción de construir un casco gemelo al de Soriano, en el mismo astillero. El Trinity, el proyecto sueco de Joakim Sundberg botado esta temporada, ha salido del mismo molde y del mismo taller en este 2026 y ya ha logrado ganar al menos una manga en todos los eventos del año de su debut.
El Provezza, del turco Ergin Imre, es un Judel/Vrolijk de 2024, también construido en Alginet: la prueba de que la casa trabaja indistintamente con los dos estudios de diseño que dominan la clase.
Y luego están los dos barcos con historia. El Alkedo Cetilar, del italiano Andrea Lacorte, es el Botin de 2018 que se botó como Azzurra y fue campeón de las 52 SUPER SERIES en 2019 antes de pasar por manos estadounidenses como Interlodge. El Vudu, de los hermanos Mauro y Dario Gestri, es el Azzurra de 2015 —campeón del circuito ese año y el siguiente—, que emigró a Australia como Hooligan y Patrice y ha vuelto al Mediterráneo con bandera italiana.
Dos cascos de Alginet que ganaron el campeonato del mundo de la clase siguen, una década después, navegando al frente de la flota. En una categoría donde los barcos se renuevan cada tres o cuatro años y se venden en cadena, esa longevidad es un certificado de laminado.
El corazón del proceso de construcción sigue siendo la planta de Alginet: 3.000 metros cuadrados, dos hornos de gran formato —el mayor, de 32 × 9 × 6 metros, capaz de curar un casco y una cubierta completos bajo temperatura y vacío controlados—, un autoclave de 2,7 × 8 metros para apéndices y timones, fresadora CNC de diez metros para moldes y componentes, y control de calidad por termografía y ultrasonidos en todos los elementos estructurales principales. La casa reivindica una cifra difícil de exhibir en esta industria: haber entregado cada barco en plazo y dentro del objetivo de peso estructural. En la vela de gran premio, donde un programa se planifica alrededor de una fecha de botadura inamovible y un kilo mal colocado cuesta puntos, esas dos palabras —plazo y peso— valen más que cualquier eslogan.
King Marine se fundó en Alginet en 2005, impulsada por un grupo empresarial argentino con más de tres décadas de trayectoria industrial, para responder a una demanda internacional que entonces nadie cubría en España: veleros de regata construidos íntegramente en composite de carbono al máximo nivel.
Hoy la empresa opera tres áreas interconectadas —construcción naval, servicios para veleros de competición e innovación— y aplica veinte años de ingeniería en materiales compuestos a sectores tan alejados del mar como la agricultura, la movilidad, la defensa y el aeroespacial.

