Toñi se recupera con normalidad casi un mes después de haber recibido el impacto de diez perdigones en su aleta dorsal. Mientras tanto, el caso parece haber dado un giro y cuenta ya con nuevas pistas, aunque el presunto responsable continúa en libertad. El barco desde el que habrían disparado a Toñi, la orca de mayor edad de la población ibérica, ya ha sido identificado. El Ministerio para la Transición Ecológica señala a un yate de bandera española como presunto responsable de de lo ocurrido con dicho cetáceo, una especie amenazada y protegida por la legislación española. Los hechos habrían ocurrido en aguas portuguesas y podrían acarrear sanciones de hasta dos millones de euros, además de responsabilidad penal.
La embarcación fue localizada durante las actuaciones previas de investigación abiertas por el Ministerio después de que la organización conservacionista WeWhale alertara de las heridas de Toñi. Ahora, la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente de la Guardia Civil trabaja para identificar a los presuntos autores de los disparos y esclarecer qué ocurrió a bordo. Entre las diligencias solicitadas figura también la comprobación de la documentación relativa a la tenencia y uso de armas en el yate, así como un informe pericial balístico.
Las incógnitas del caso: ¿cuándo y dónde?
La investigación trata de determinar, entre otras cuestiones, cuándo y dónde se produjeron exactamente los disparos. Según los expertos de Orca Ibérica, las heridas son compatibles con munición de plomo utilizada para la caza del jabalí, con proyectiles de unos nueve milímetros, y todo apunta a que los disparos pudieron realizarse a menos de 15 metros de distancia. Por ahora, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación y será la Fiscalía de Medio Ambiente, junto con las pruebas que recabe la Guardia Civil, la que determine las posibles responsabilidades.
«Una abuela» dura de pelar
El caso resulta especialmente grave por la situación de Toñi, una de las matriarcas de la población de orcas ibéricas. Con unos 60 años, la conocida como «la abuela» fue localizada en el Estrecho con diez impactos en su aleta dorsal, algunos de ellos todavía alojados en el cuerpo. Aunque continúa cazando y alimentándose con normalidad, los científicos han observado que descansa más de lo habitual. La presencia de los perdigones preocupa especialmente porque la aleta contiene numerosos vasos sanguíneos y existe riesgo de infección.
Pese a las heridas, las últimas observaciones ofrecen un motivo para el optimismo. Toñi fue avistada recientemente frente a la costa de Galicia, entre las islas Cíes y Ons, integrada en un grupo de entre siete y ocho orcas. Según Cemma, las heridas del disparo todavía son visibles, pero el Ministerio asegura que su evolución parece favorable. El avistamiento se produjo además en unos días en los que varias orcas del grupo volvieron a protagonizar interacciones con veleros y dañaron al menos dos timones.
Mientras Toñi continúa su recorrido por las aguas ibéricas, la investigación sigue su curso. La normativa española prohíbe determinadas conductas de aproximación e interacción con estos cetáceos y contempla como infracción muy grave acciones que puedan dañarlos, por lo que disparar contra una orca podría tener consecuencias tanto administrativas como penales. «Desde el ministerio seguiremos con las pesquisas», ha señalado la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen, que ha insistido en que la protección de estos animales está amparada por la ley.

