El velero Bau Bau quedó varado en las rocas del Primer Muntanyar de Xàbia el 24 de julio de 2025, cuando un fuerte temporal lo arrancó de su punto de fondeo (según unas fuentes, en la cala del Tangó; según otras, en el entorno protegido del Cap de Sant Antoni) y el oleaje lo empujó contra las rocas. Desde entonces, la embarcación ha permanecido inclinada sobre uno de sus costados, a merced del mal tiempo, convirtiéndose en un inesperado reclamo fotográfico para vecinos y turistas. El pasado noviembre, los primeros intentos de retirada ya se toparon con dificultades, cuando los operarios llegaron a colocar pivotes de apoyo para instalar vigas y raíles que permitieran deslizar el casco, pero los temporales obligaron a suspender los trabajos en varias jornadas.
Luz verde de Costas
El Servicio Provincial de Costas de Alicante, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha autorizado ahora los trabajos de rescate propuestos por el propietario del velero, quien presentó el proyecto el pasado 30 de abril. La resolución exige que la operación respete las condiciones técnicas, ambientales y de seguridad fijadas por las administraciones implicadas en la tramitación, entre ellas el Ayuntamiento de Xàbia, Capitanía Marítima, la dirección general de Costas de la Generalitat, la dirección territorial de Alicante de Medio Ambiente, Turismo de la Generalitat, la dirección general del Medio Natural y el servicio territorial de Cultura de Alicante. La autorización tiene una vigencia de un año, aunque la propia operación de rescate deberá completarse en cinco días.
Pese a contar ya con el permiso, los trabajos no arrancarán hasta el 13 de octubre, ya que el Ayuntamiento de Xàbia, a través de la Policía Local, impuso como condición que no se ejecutaran en pleno verano, al considerarse que cortar la carretera y el paseo del Primer Muntanyar sería incompatible con la elevada afluencia de visitantes de la época estival.
Cómo será el rescate
El plan contempla una intervención por tierra con maquinaria de gran capacidad. Primero se desmontará el mástil del velero, de 26 metros de altura y aproximadamente una tonelada de peso. Después se habilitará una rampa provisional para salvar el desnivel de unos seis metros existente entre la carretera y la zona donde está encallado el barco, y sobre un lecho temporal de grava se situará una grúa de unas 60 toneladas, diseñada para no dañar el terreno del dominio público marítimo-terrestre.
La maniobra se ejecutará en dos izados consecutivos: en el primero, la grúa enderezará el velero y lo depositará al borde del talud, a unos 40 metros de distancia; en el segundo, volverá a izarlo para colocarlo sobre una góndola de transporte que lo trasladará a unas instalaciones especializadas, donde podrá ser reparado. Una vez retirada la embarcación, la autorización de Costas exige limpiar todos los materiales de grava y arena empleados para la rampa y la plataforma de la grúa, de modo que el tramo del Primer Muntanyar quede intacto, como si el velero nunca hubiera estado allí.
De atractivo turístico a problema medioambiental
El Bau Bau es un Beneteau 62 de bandera polaca, valorado en su día en 74.000 euros. Fue interceptado por el Servicio de Vigilancia Aduanera con un cargamento de hachís a bordo y permaneció retenido varios meses en el puerto de Cartagena, hasta que la Oficina de Recuperación de Activos del Ministerio de Justicia lo sacó a subasta, en una fecha que las fuentes sitúan entre mayo y el 2 de junio. Finalmente fue adjudicado por 85.000 euros a su actual propietario, quien apenas pudo disfrutarlo antes del temporal que lo dejó encallado semanas después.
Durante meses, el velero fue un imán para curiosos, que se acercaban a fotografiarlo e incluso a cenar en la orilla junto al casco varado. Pero su prolongada permanencia en las rocas ha generado preocupación entre vecinos y colectivos ecologistas, ya que el casco presenta fisuras visibles y existe el temor de que un temporal fuerte termine fragmentándolo, esparciendo fibra de vidrio por la bahía. Una semana después del encallamiento, el Ayuntamiento ya encargó a la empresa Kraken Serveis Marítims la retirada de más de 300 litros de gasóleo, el aceite del motor y las baterías, para evitar un vertido. Con el calendario ya fijado, el litoral de Xàbia se prepara para despedir, a partir de octubre, una imagen que durante más de un año ha formado parte de su paisaje.

