El Dragonfly, el megayate de 142 metros de eslora atribuido a Sergey Brin, cofundador de Google, ha vuelto a las aguas de las Pitiusas. La embarcación ha sido localizada de nuevo en Formentera, en la zona de Punta Pedrera, después de que ya en mayo de 2025 navegara frente a Ibiza y Formentera, con una de sus apariciones entonces en las inmediaciones de Cala Jondal.
Con un valor estimado de 450 millones de dólares, el Dragonfly es uno de los mayores superyates privados construidos por el astillero alemán Lürssen, que lo entregó en 2024. La propia compañía define el barco como un superyate de 142 metros concebido para combinar grandes espacios exteriores con una ingeniería orientada a la eficiencia.
Su diseño exterior lleva la firma del prestigioso arquitecto naval argentino Germán Frers, mientras que Nauta Design se encargó del diseño interior y de los espacios sociales exteriores. Según Lürssen, el barco dispone de una piscina con fondo de cristal, gimnasio, sala de juegos, salón de belleza y una amplia plataforma de popa que conecta la cubierta principal con el beach club.
La embarcación cuenta además con dos zonas preparadas para operaciones de helicóptero y un sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico. Su configuración incorpora un Azimuth Pod Drive eléctrico, además de unidades PTI/PTO integradas en las cajas de cambios, lo que permite utilizar propulsión eléctrica o generar energía para el funcionamiento del buque. Su velocidad máxima alcanza los 24 nudos.
De un proyecto para un multimillonario ruso a Sergey Brin
El Dragonfly nació como Project Alibaba, un proyecto encargado originalmente por el multimillonario ruso Leonid Mikhelson. Durante su construcción, sin embargo, la propiedad cambió y el proyecto terminó en manos de Sergey Brin. La operación se produjo después de que las sanciones impidieran que Mikhelson pudiera hacerse cargo del barco.
El barco fue botado en diciembre de 2023 y entregado por Lürssen en 2024. Con sus 142 metros de eslora, 20 metros de manga y 9.408 GT, el Dragonfly se encuentra entre los mayores superyates construidos por el astillero alemán.
La asociación con Brin no es casual en lo que al nombre se refiere. El cofundador de Google ya había sido propietario de otro yate llamado Dragonfly, un barco de 73 metros que posteriormente fue vendido y rebautizado como Capricorn.
El megayate de uno de los hombres más ricos del mundo
Sergey Brin, nacido en Moscú en 1973, se trasladó con su familia a Estados Unidos cuando tenía seis años. Allí acabaría cofundando Google junto a Larry Page en 1998. Actualmente continúa como miembro del consejo de Alphabet y accionista de control de la compañía.
Su fortuna ha crecido de forma extraordinaria con la revalorización de Alphabet. En la lista de multimillonarios de Forbes de agosto de 2026, Brin aparecía con un patrimonio estimado de 269.000 millones de dólares, ocupando el cuarto puesto entre las mayores fortunas del planeta a 1 de agosto.
El Dragonfly representa, por tanto, una de las expresiones más visibles de su patrimonio y de su particular relación con la tecnología aplicada a la navegación. Más allá de sus dimensiones y sus espacios de lujo, el barco incorpora una arquitectura propulsiva híbrida que permite operar con energía eléctrica y reducir el uso de los motores diésel en determinados modos de navegación.
Ahora, apenas unos días después de que el Dragonfly haya sido visto en otros puntos del Mediterráneo, el gigante de Lürssen vuelve a convertir las aguas de Formentera en el escenario de uno de los superyates más llamativos de la flota de los grandes empresarios tecnológicos.

