Ferdinand Guy Jocelyn (1945, Isla de Martinica), más conocido como Tanit, es un personaje emblemático de Ibiza difícil de encasillar. Ha sido hippie, barman, bailarín, relaciones públicas, organizador de fiestas y sobre todo un ser libre, emblema de la esencia de Ibiza en los años 70. Ha vivido sus últimos días con un cáncer terminal de pulmón, pero ha afrontado la muerte con entereza, dignidad y una fortaleza inaudita. Tanit ha sido uno de los personajes mas carismáticos y conocidos de Ibiza desde los años 70. Su figura fue un emblema del movimiento hippie y su singularidad como personaje ha cautivado a residentes y turistas por su originalidad, su carácter extrovertido, su eterna sonrisa y sus bailes, con los que emulaba a los indios apaches
Nieto de un indio apache americano, de padre francés, Ferdinand Guy Jocelyn, y madre vietnamita, Tagus, era descendiente de una familia noble y terrateniente de la isla de Martinica. Nació en un barco en el mar, por eso no ha entendido de fronteras, sino de humanidad. Llegó a Ibiza en busca de la libertad y una vida nómada. «Ibiza me ha dado todo, la libertad, las plumas, las rastas; me ha devuelto a mis orígenes y me ha dejado vivir como he querido. La diosa Tanit me bautizó con su nombre. Mi padre es el Sol y mi madre la Luna y yo soy una estrella libre y errante que viaja en el firmamento».
El reconocimiento del premio La Llave de Ibiza a un personaje icónico e irrepetible le llenó de orgullo y satisfacción personal en los últimos días de su envidiable y azarosa vida. Tras recibir esta galardón, rodeado de sus amigos de toda la vida, que le rindieron una gran homenaje con ovación y puestos en pie durante minutos en el Club Diario. Allí entrevisté en directo por última vez a Tanit, visiblemente enfermo y deteriorado por el cáncer terminal. Sus últimas y entrecortadas palabras fueron para hablar de Ibiza, la isla que le devolvió la libertad, sus orígenes y el orgullo de poder vivir con la amistad como bandera: «Sé que me toca irme y estoy preparado para ello, pero me da pena ver la Ibiza que dejó atrás en la que solo importa el dinero».
La figura de Tanit como deportista también ha sido muy alabada en Ibiza, así como su cuerpo moreno, moldeado por el ejercicio físico. Montaba siempre en bicicleta, con la que pedaleaba hacia delante y hacia atrás, y su destreza jugando a las palas de madera en la playa de ses Salines era todo un espectáculo. Corría hacia atrás a buen ritmo por la orilla del mar para mantener su culo robusto, decía, porque le gustaba a las chicas.
Su vestimenta con taparrabo, rastas y plumas, a lo Bob Marley, su músico favorito, le dieron un aire de personaje singular, original, extravagante y envidiado. Sus atuendos de napa beige, emulando a los indios americanos le otorgaron una elegancia inusual para vestir en las grandes ocasiones o en la televisón, esto gustaba mucho a las mujeres con las que siempre tuvo gran éxito a lo largo de su vida.
Tanit era un fan absoluto de la música del cantante jamaicano, a quien conoció en Ibiza durante su concierto de en la antigua Plaza de Toros de Ibiza en 1987. «Su música era universal, pura, no entendía de colores ni razas», relataba para añadir que «le regalé un buen porro de marihuana para que diese un buen concierto; el me regaló una pluma que me puse en mis rastas y le prometí que la llevaría hasta mi muerte». Y así lo hizo.
La muerte de Tanit, el último hippie auténtico de Ibiza, ha causado una gran tristeza y revuelo entre sus amigos y seguidores de todo el mundo. Su figura deja un legado y una huella que reivindican la importancia de la amistad, sus valores y las reminiscencias de aquella época dorada de los hippies en Ibiza.


