Lo siento, pero no voy a recomendarte en mi empresa

Nadie duda de que la amistad trae consigo innumerables ventajas, que un buen amigo se alegra de tus logros incluso más que tú mismo, y que si alguna vez necesitas ayuda, un consejo o un gran favor, tus amigos son las personas idóneas para prestártelo. Sin embargo, y aunque a veces nos pese en la conciencia admitirlo, hay amigos a quienes no sugeriríamos para una relación sentimental ni presentaríamos a la familia ni tampoco recomendaríamos en el trabajo. Y como las primeras cuestiones supondrían ahondar demasiado en la naturaleza humana, centrémonos en el plano laboral y en cómo acabar con la insistencia de ese amigo que quiere que le presentes en tu empresa cuando sabes que sería la peor de las ideas. Necesitarás lápiz, papel, mucho tacto y grandes dosis de firmeza.

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La amistad no es un salvoconducto

Mucha gente cree erróneamente que en aras de la amistad los demás deben conseguirles entrevistas de trabajo y facilitarles las oportunidades de las que tengan noticia. Pero seamos razonables, las cosas no funcionan así. Si tu amigo no es la persona adecuada para el puesto, lo mejor es que le des una dosis crítica de realidad que le ayude a mejorar.

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Hay que actuar con madurez

Es fácil empatizar con el sentimiento de frustración y desesperanza que a todos nos ha embargado alguna vez al buscar trabajo. Pero no dejes que las emociones te presionen a hacer algo que consideras equivocado; tu amigo es un adulto y debe tomar las riendas de su búsqueda de trabajo, su carrera y, por ende, su vida.

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Intercambia experiencias

Antes que seguir dando largas a tu amigo, plantéate abrirle los ojos en base a tus experiencias de cómo hacerse hueco en el mundo laboral. Salir a cenar y mantener una larga conversación sobre vuestro bagaje profesional, lo aprendido hasta la fecha y otros consejos, puede ser el mejor antídoto para esa racha de mala suerte por la que atraviesa tu compañero.

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Comparte tu perspectiva

Es probable que si tu amigo lleva tiempo buscando trabajo sin resultado, se encuentre desanimado y algo perdido. Quizá no sepa dónde encaja o cómo evolucionar en su puesto actual, y por eso insista en cambiar de empresa. En cualquier caso, tú le conoces bien y puedes ayudarle a tener una visión más certera de sí mismo y de sus capacidades, así ganará confianza.

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Guíale en el proceso

La carrera por lograr el puesto soñado le corresponde a tu amigo, y aunque tú estés ahí para apoyarle y prestarle ayuda, solo eres el entrenador. Tu compañero deberá dar lo mejor de sí mismo y prepararse a fondo para cada entrevista. Por ejemplo, puede completar su formación con idiomas, cursos o aprendiendo informática mientras solicita empleo. El tiempo es oro.

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