El poder de Donald Trump no se mide solo en votos o en encuestas. Se mide también, y quizás sobre todo, en la red de multimillonarios que lo rodea: amigos de toda la vida, grandes donantes de sus campañas y miembros de su Gobierno con patrimonios personales que, sumados, superan ampliamente los cien mil millones de dólares. Estos son los nombres que de verdad cuentan.
Steve Witkoff: el amigo de treinta años convertido en enviado de paz

Si existe una persona que pueda definirse realmente como amigo de Donald Trump, y no solo como aliado político, esa es Steve Witkoff. Ambos se conocen desde principios de los años noventa, cuando coincidían en el competitivo negocio inmobiliario de Nueva York, mucho antes de que Trump diera el salto a la política. Aquella relación personal, forjada durante más de tres décadas, ha acabado convirtiendo a Witkoff en una de las figuras de mayor confianza del presidente.
Sin experiencia diplomática previa, Trump le ha confiado algunas de las negociaciones internacionales más delicadas de su segundo mandato, incluidos varios encuentros con el presidente ruso, Vladímir Putin, para explorar una salida a la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, Witkoff participa en World Liberty Financial, el proyecto de criptomonedas impulsado por la familia Trump, del que percibe una parte de los ingresos. Su fortuna, levantada principalmente a través de The Witkoff Group, una de las grandes firmas inmobiliarias de Nueva York, supera los 1.000 millones de dólares, según diversas estimaciones.
Miriam Adelson: la donante más generosa de su carrera

Si hay una persona que ha aportado más dinero que nadie a las campañas de Trump, esa es Miriam Adelson, viuda del magnate de los casinos Sheldon Adelson. Solo en el ciclo electoral de 2024, contribuyó con más de 100 millones de dólares al súper PAC pro-Trump Preserve America. Médica de origen israelí, heredó el control de Las Vegas Sands, uno de los mayores grupos de casinos del mundo, y en 2023 adquirió la participación mayoritaria de los Dallas Mavericks de la NBA por 3.500 millones de dólares. El propio Trump, en un discurso ante la Knéset en octubre de 2025, reveló públicamente que Adelson tiene «60.000 millones de dólares en su cuenta», una cifra que la situaría entre las mujeres más ricas del planeta.
Su influencia va mucho más allá de lo económico: según varias fuentes, fue determinante en la decisión de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén durante el primer mandato de Trump.
Timothy Mellon: el donante silencioso de 125 millones de dólares
Mucho menos conocido que el apellido Adelson, pero igual de decisivo desde el punto de vista financiero, Timothy Mellon es el octogenario heredero de una de las dinastías bancarias e industriales más influyentes de la historia de Estados Unidos. Discreto hasta el extremo y prácticamente ausente de la vida pública, ha preferido ejercer su influencia a través de sus donaciones millonarias antes que desde los focos. Según los registros de OpenSecrets y las estimaciones de Forbes, aportó alrededor de 125 millones de dólares a la campaña de Donald Trump en las elecciones de 2024, una cantidad que representó cerca del 43% de toda la financiación recibida por el principal súper PAC del presidente, Make America Great Again Inc. A diferencia de figuras como Steve Witkoff o Elon Musk, Mellon evita las entrevistas, los actos públicos y las redes sociales: su papel en el círculo de Trump se resume en una estrategia tan simple como efectiva, respaldar políticamente al presidente con cheques de un tamaño que muy pocos donantes pueden igualar.
Elon Musk: del mayor donante a la ruptura, hasta la reconciliación

Ninguna relación alrededor de Trump ha sido tan turbulenta como la de Elon Musk. Tras ser el mayor donante individual de la campaña de 2024, con aportaciones por cientos de millones de dólares, Musk dirigió durante unos meses el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), aunque abandonó el cargo a mediados de 2025 en medio de crecientes polémicas. En junio de ese mismo año, ambos protagonizaron una ruptura pública, con Musk calificando de «abominación vergonzosa» la ley de gasto respaldada por Trump.
La reconciliación llegó de forma gradual entre finales de 2025 y principios de 2026, con una cena en Mar-a-Lago en enero como momento simbólico, y culminó con una invitación de Trump a Musk para acompañarlo en su viaje a China en mayo de 2026. El patrimonio de Musk, el más alto de cualquier persona en la órbita de Trump, se mantiene establemente, con amplio margen, en el hombre más rico que jamás ha estado tan cerca de un presidente de Estados Unidos.
Los multimillonarios dentro del Gobierno
Además de los amigos y donantes, varios miembros efectivos de la Administración Trump cuentan con patrimonios multimillonarios. Howard Lutnick, secretario de Comercio, procede de Cantor Fitzgerald, sociedad de intermediación financiera, con un patrimonio estimado en torno a 1.500 millones de dólares. Jared Isaacman, empresario espacial propuesto para cargos vinculados a la NASA, construyó su fortuna, estimada entre 1.700 y 1.900 millones de dólares, a través de Shift4, empresa de procesamiento de pagos utilizada por un tercio de los restaurantes y hoteles estadounidenses. Linda McMahon, al frente del Departamento de Educación, no posee una fortuna directa comparable, pero está casada con Vince McMahon, fundador de la WWE, cuyo patrimonio supera los 3.000 millones de dólares.
Un círculo reducido, un poder enorme
Lo que une a estos nombres no es solo la cercanía personal con Trump, sino la capacidad demostrada de transformar fortunas privadas en influencia política directa: desde embajadas hasta nombramientos de Gobierno, pasando por la diplomacia internacional y las decisiones de gasto público. Pocos círculos de poder en el mundo concentran, en tan pocas personas, una combinación tan explícita de riqueza personal y acceso político inmediato.

