Lifestyle

Al Mundial con Uber: cuando la tecnología, la logística y el espectáculo caben en una sola app

Una entrevista exclusiva con Jodie Auster, Global Head of Airports & Travel de Uber, que nos revela cómo Uber aspira a convertirse en el aliado definitivo del viajero moderno.

Foto creación de F.Fusi

Hay ciudades que se recorren. Nueva York, en cambio, se absorbe.

Se cuela por las ventanillas del coche en forma de rascacielos imposibles, se escucha en el rumor constante de las sirenas y se siente en la velocidad con la que millones de personas parecen compartir un mismo impulso: llegar antes que nadie a cualquier parte. En una metrópolis así, donde perder cinco minutos puede significar perder una experiencia, la movilidad deja de ser un detalle logístico para convertirse en parte del propio viaje.

Esa fue precisamente la tesis que Uber quiso demostrar durante mi visita a la ciudad con motivo del Mundial de fútbol 2026. Y lo hizo de una forma poco habitual: no presentando una nueva aplicación ni una función aislada, sino invitándonos a vivir cada etapa del desplazamiento utilizando un ecosistema de servicios diseñado para reducir la fricción entre el viajero y su destino.

Desde la planificación antes de despegar hasta el regreso al hotel tras un partido multitudinario, el mensaje era claro: Uber ya no aspira únicamente a pedirte un coche. Quiere convertirse en la infraestructura invisible que sostiene todo el viaje.

Una ciudad que pone a prueba cualquier sistema de movilidad

Nada más aterrizar, la teoría empezó a convertirse en práctica. En aeropuertos tan complejos como los de Nueva York, encontrar el punto exacto donde esperar un vehículo puede ser casi tan difícil como superar el control de inmigración. Ahí entra en juego Wayfinding, una función que utiliza fotografías, indicaciones visuales y geolocalización para guiar al usuario desde la terminal hasta el lugar preciso de recogida.

Cuando uno acaba de cruzar medio planeta y arrastra una maleta entre miles de pasajeros, esos minutos de incertidumbre desaparecen casi por completo. Es una de esas innovaciones que no llaman la atención porque funcionan cuando deben hacerlo: silenciosamente.

“Travel era el siguiente paso natural”

Durante el viaje tuve la oportunidad de sentarme con Jodie Auster, Global Head of Airports & Travel de Uber, para entender qué hay detrás de esta estrategia.

Jodie Auster, Global Head of Airports & Travel de Uber

Su explicación fue directa:

“Ya veíamos que millones de personas utilizaban Uber cuando estaban lejos de casa. La pregunta era cómo podíamos hacer que viajar fuera más fácil, más sencillo y más fluido en cada etapa del recorrido”.

La ejecutiva recordó que cada año más de 100 millones de usuarios utilizan Uber para desplazarse desde o hacia un aeropuerto y que el volumen de trayectos realizados fuera de la ciudad de origen supera ampliamente los mil millones. Esos patrones de uso convencieron a la compañía de que existía una oportunidad para construir una experiencia mucho más integrada.

No se trata solo del trayecto al aeropuerto.

También de reservar el coche con antelación mediante Uber Reserve, adaptar automáticamente la recogida si cambia el horario del vuelo, orientarse al llegar con Wayfinding y, posteriormente, descubrir restaurantes, lugares de interés o servicios relevantes en el destino.

El viaje empieza antes de subir al avión

La gran idea que sobrevuela todos estos productos es que la planificación también forma parte de la experiencia.

Con Uber Reserve, el usuario puede dejar organizado el traslado al aeropuerto con antelación y sincronizarlo con la información del vuelo. Si este se retrasa o modifica su horario, el sistema ajusta la logística para minimizar imprevistos.

Auster resumió esa filosofía con una frase que resume la hoja de ruta de la empresa:

“Queremos pensar en el viaje completo, no únicamente en un trayecto aislado”.

Ese cambio de perspectiva es probablemente la evolución más interesante de Uber en los últimos años: pasar de vender desplazamientos individuales a ofrecer continuidad.

Cuando una aplicación conoce la ciudad mejor que tú

Otra de las reflexiones más llamativas de la entrevista tuvo que ver con el comportamiento de los turistas internacionales.

“Hay algo muy tranquilizador en abrir una aplicación familiar cuando estás en un lugar desconocido”, explicó Auster.

“Puede mostrarte restaurantes que gustan a los locales, ayudarte a pedir comida para el hotel o recomendarte lugares interesantes sin que tengas que empezar desde cero”.

La idea es sencilla: utilizar el conocimiento acumulado por la plataforma para simplificar pequeñas decisiones cotidianas que, cuando uno viaja, terminan consumiendo tiempo y energía.

Es una visión donde movilidad, restauración y servicios dejan de estar separados para formar parte de una misma conversación.

Rumbo al MetLife Stadium en un Uber Max

El momento de mayor tensión logística llegó el sábado.

Miles de aficionados vestidos con camisetas amarillas y rojas avanzaban hacia el MetLife Stadium para asistir al encuentro entre Brasil y Marruecos. Carreteras saturadas, controles de acceso y un flujo constante de vehículos convertían la llegada en un ejercicio de precisión. Uber eligió ese escenario para mostrar Uber Max, su solución para grupos numerosos mediante vehículos de gran capacidad.

Viajar juntos, en lugar de repartir al grupo en varios coches, no solo simplificó la coordinación sino que transformó el trayecto en parte de la experiencia. Entre conversaciones sobre alineaciones, fotografías improvisadas y el creciente ambiente mundialista, el desplazamiento dejó de ser un mero traslado.

Era casi el prólogo del partido.

Foto de F.FUSI

Prepararse para el caos antes de que ocurra

Organizar la movilidad de un Mundial implica mucho más que poner coches en circulación.

Pregunté a Auster cómo se prepara una plataforma para absorber semejantes picos de demanda.

Su respuesta reveló el trabajo invisible que hay detrás:

“No solo pensamos en descuentos para los consumidores. Ayudamos a restaurantes, conductores y repartidores con estimaciones de demanda para que puedan planificar personal, aprovisionamiento y operaciones”.

Además, reconoció que la inteligencia artificial ya forma parte habitual del análisis interno.

“Hoy hay muy pocas personas dentro de la compañía que no utilicen IA para complementar su investigación, su análisis o su capacidad de tomar decisiones”.

La fiesta donde el Mundial sonó a Backstreet Boys

El componente experiencial del viaje alcanzó su máxima expresión en The One Party by Uber, celebrada en Pier 36.

Allí, miembros de Uber One, periodistas e invitados compartieron una noche en la que la tecnología convivía con la cultura popular. La actuación de los Backstreet Boys, acompañada por un DJ set de Mark Ronson y propuestas gastronómicas asociadas a Uber Eats, convirtió el inicio del Mundial en una celebración que trascendía el deporte.

No era simplemente una fiesta corporativa. Era una demostración de que Uber quiere estar presente también en los momentos memorables que rodean un viaje.

Del transporte a una plataforma integral

Uno de los mensajes más repetidos durante nuestra conversación fue que los aeropuertos representan mucho más que un punto de recogida.

“Podemos ser un socio estratégico para ayudarles a gestionar flujos crecientes de pasajeros y adaptarse a tecnologías como los vehículos eléctricos o autónomos”, explicó Auster.

Esa ambición también se refleja en productos como Travel Pass, concebido para ofrecer descuentos durante la estancia, o en la integración de reservas hoteleras dentro de la propia plataforma.

El objetivo final parece evidente: reducir el número de aplicaciones que necesita abrir un viajero mientras está fuera de casa.

Un viaje contado en kilómetros… y en fricciones eliminadas

Nueva York siempre encuentra la forma de sorprender. Pero esta vez lo hizo desde un ángulo inesperado.

No fue el perfil de Manhattan al atardecer ni la energía contagiosa del Mundial. Fue comprobar cómo una empresa conocida durante años por pedir un coche está intentando rediseñar toda la experiencia de viajar.

Cuando abandoné la ciudad, me di cuenta de que apenas había dedicado tiempo a resolver problemas logísticos. No tuve que buscar durante minutos un punto de recogida en el aeropuerto, improvisar el traslado al estadio o preocuparme por coordinar grandes desplazamientos en grupo.

Quizá esa sea la mejor definición del futuro que Uber persigue. Un futuro en el que la tecnología no reclame protagonismo, sino que desaparezca en segundo plano para que el viajero pueda concentrarse en lo importante: mirar por la ventana, dejarse sorprender y vivir el destino.

Porque, al final, los mejores viajes no son aquellos en los que más nos movemos, sino aquellos en los que casi olvidamos todo lo que hubo que organizar para llegar hasta allí.

Artículos relacionados