Alejandro Sanz ha hecho las maletas y ha puesto rumbo a Madrid, donde se instalará con su familia. Una decisión que le ha llevado a desprenderse de su mansión en Miami, en venta desde enero de 2020.

El cantante madrileño habría conseguido vender el inmueble, adquirido en 2011 por 4 millones de dólares. Pero no ha sido fácil. La casa, en venta desde hace más de un año, salió al mercado por 18 millones de dólares.

Sanz no tardó en bajar su precio hasta los 14,9 millones, primero, y los 12,9 millones, después, cifra por la que se vendía en agosto cuando las inmobiliarias dejaron de comercializar con el inmueble, recoge Vanitatis.

El nuevo dueño es un magnate de la zona, David Grutman, quien ha pagado 10.250.000 dólares por la mansión. Al parecer, el acuerdo entre el cantante y Grutman se firmó a comienzos de 2020 pero la firma se vio retrasada a noviembre por la pandemia.

Un complejo de seis dormitorios, cinco baños, 3.000 metros cuadrados que dan a la bahía, muelle propio, cancha de tenis y piscina. Sin embargo, la idea del nuevo inquilino es tirar el edificio y reemplazarlo por una mansión tropical de dos pisos.

Divorcio y reestructuración de las sociedades

No sería la primera remodelación. Desde que fuera construida en 1993, la casa ha pasado por tres reformas: en 1996, 1997 y 2007. Hasta el momento, la propietaria del terreno era la mercantil Gazul Producciones S.L.U., la sociedad del propio Alejandro Sanz.

La compañía fue constituida en 1998 por el cantante y su objetivo era el de unir todo lo que tuviese que ver con las actividades musicales de Sanz. Con sede en Madrid, su matriz es la entidad Alkazul S.L. cuya actividad principal es el alquiler de locales industriales.

Después de su ruptura con Raquel Perera, el cantante decidió reordenar sus negocios. Alkazul S.L., administrada por él mismo, su hermano y su padre, pasó a tener un Consejo de Administración profesional. Respecto a Gazul Producciones, Sanz decidió contar con la ayuda de una abogada que, desde finales de 2019, se encarga de llevar los asuntos legales de ambas entidades.

No solo eso, también se prescindió de los servicios del anterior asesor, cuya gestión era deficiente. Para ello el artista contrató un conocido ejecutivo en el mundo de la música que ha saneado los problemas legales que el cantante tenía abiertos: el pleito con su antigua representante y la mansión de Miami que ya ha vendido.

Una decisión acertada pues, según el informe publicado en febrero de 2020, Gazul mostraba una buena calidad de gestión en función de sus cuentas.